Una reciente serie de sismos en el estado de Nevada, en Estados Unidos, ha reavivado la preocupación sobre el riesgo sísmico en la región, recordando que la amenaza no se limita a California, tradicionalmente considerada la zona más vulnerable, de acuerdo con información del diario Los Angeles Times.
Aunque los movimientos telúricos registrados en días recientes no dejaron daños significativos, sí provocaron inquietud entre la población y especialistas.
El episodio comenzó con un temblor cerca de Reno, seguido por otro en las inmediaciones de Las Vegas.
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El más reciente, de magnitud 5.2, ocurrió la madrugada del viernes a unos 64 kilómetros al este de Reno, mientras que días antes se registró otro de magnitud 4.4 al norte de Las Vegas. Además, durante abril se reportó una intensa actividad sísmica en la misma zona, destacando un sismo de magnitud 5.7 que provocó caída de objetos en viviendas, aunque sin víctimas ni daños graves.
Expertos advierten que Nevada cuenta con múltiples fallas geológicas activas, especialmente en la frontera con California y en la cuenca del Lago Tahoe, donde históricamente han ocurrido terremotos de gran magnitud. En esa región, incluso existe el riesgo de fenómenos similares a tsunamis dentro del lago, con olas que podrían superar los 9 metros de altura.
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Aunque Las Vegas no ha sufrido un terremoto destructivo en su historia reciente, especialistas subrayan que la ciudad está rodeada de fallas geológicas capaces de generar sismos de magnitud 7, lo que podría ocasionar daños estimados en hasta 21 mil millones de dólares. Entre las zonas de riesgo se encuentran sistemas de fallas como el de Death Valley y el de Hurricane, ubicados a menos de 150 kilómetros.
Otro factor de vulnerabilidad es la infraestructura. En Nevada existen miles de edificios de ladrillo sin refuerzo estructural, considerados altamente peligrosos durante un sismo. Asimismo, comunidades como Silver Springs, construidas sobre antiguos lechos de lago, pueden amplificar la intensidad del movimiento telúrico.
A diferencia de estados como California, Nevada aún no cuenta con un sistema de alerta temprana de sismos plenamente implementado, lo que limita la capacidad de advertir a la población segundos antes de que inicie el movimiento. Aunque el Congreso ha destinado recursos para su desarrollo, recortes presupuestales han frenado su expansión.
Históricamente, Nevada ha registrado actividad sísmica relevante: entre 1850 y 1950 ocurrieron al menos 22 terremotos de magnitud superior a 6. Más recientemente, en 2008, un sismo de magnitud 6 causó daños millonarios en la localidad de Wells. Sin embargo, en las últimas décadas el estado ha evitado eventos de gran destrucción.
De acuerdo con especialistas, la reciente actividad sísmica es “normal” para Nevada y no altera el riesgo en California. No obstante, subrayan que los grandes terremotos pueden ocurrir sin previo aviso, por lo que recomiendan a la población participar en simulacros y adoptar medidas de prevención como la práctica de “agacharse, cubrirse y sujetarse” durante un sismo.
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