El diario The New York Times publicó nuevas revelaciones sobre el conflicto iniciado en febrero de 2026 entre Estados Unidos e Irán que detallan que una de las apuestas más audaces y polémicas de la alianza entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu fue el intento de colocar a Mahmoud Ahmadinejad, exarchienemigo de Occidente, como la nueva figura central del poder en Teherán, el ayatolá.
Aunque Ahmadinejad es recordado globalmente por su retórica incendiaria contra Israel y su impulso al programa nuclear entre 2005 y 2013, la inteligencia israelí y estadounidense detectó una fractura profunda entre él y la cúpula clerical, de acuerdo con una nota del NYT.
En años recientes, indicó el diario, el exmandatario se había transformado en un crítico feroz que denunciaba la corrupción interna, lo que le valió el arresto domiciliario en el distrito de Narmak y el veto de sus candidaturas presidenciales.
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Para la Casa Blanca, Ahmadinejad no era un "moderado", sino un "pragmático conveniente" capaz de gestionar la compleja estructura política y militar del país tras un colapso del sistema.
CONFLICTO EU-IRÁN – COBERTURA COMPLETA
El "operativo de rescate" que salió mal
El plan para empoderarlo comenzó con una acción de fuerza el primer día de la guerra:
Ataque de precisión: La Fuerza Aérea de Israel bombardeó el puesto de control de la Guardia Revolucionaria (IRGC) que custodiaba la residencia de Ahmadinejad.
Objetivo: Eliminar a sus custodios —quienes en realidad eran sus carceleros— para facilitar lo que se describió como una "fuga carcelaria dirigida".
El error: Aunque el edificio de seguridad fue destruido y los guardias murieron, Ahmadinejad resultó herido en la explosión. El impacto emocional y físico de casi morir a manos de quienes pretendían "liberarlo" lo llevó a una profunda desilusión con el plan de cambio de régimen.
Inspiración en el Caribe: “El factor Maduro”
Las fuentes indican que Donald Trump estaba motivado por el éxito de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la posterior colaboración de su reemplazo interino con Washington. El gobierno estadounidense veía en este "modelo" una hoja de ruta para Irán, esperando que Ahmadinejad actuara de forma similar a figuras que tomaron el poder en Venezuela tras la intervención.
Un plan basado en cálculos fallidos
La estrategia, parte de la "Operación Epic Fury", contemplaba tres fases: ataques aéreos masivos, campañas de desestabilización mediante insurgencias kurdas y, finalmente, la instauración de este "gobierno alternativo".
Sin embargo, el plan subestimó gravemente la capacidad de resistencia de las instituciones iraníes. A pesar de que los ataques lograron abatir al líder supremo, el Ayatolá Ali Khamenei, el sistema no se desmoronó como Washington y Tel Aviv preveían
Desde aquel incidente en su hogar, el paradero de Ahmadinejad es un misterio.
No ha vuelto a aparecer en público y su silencio en redes sociales ha generado una ola de especulaciones y confusión en la población iraní. Mientras tanto, la administración estadounidense ha pasado de buscar un cambio de liderazgo a intentar negociar el fin de las capacidades nucleares de Irán con el gobierno sobreviviente.
djh
