DONALD TRUMP

De tenis a criptomonedas: Trump amplía su negocio desde la Casa Blanca con nuevo celular

El lanzamiento del celular T1 reactivó el debate ético sobre los negocios de Donald Trump desde la Casa Blanca; el mandatario amplió su marca con tenis, biblias, fragancias y criptomonedas ligadas a su entorno político y empresarial

Créditos: EFE | @TrumpMobile
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El inicio de los envíos del teléfono inteligente T1 de Trump Mobile reactivó en Estados Unidos el debate sobre los límites entre la presidencia y los negocios privados vinculados a Donald Trump, luego de meses de retrasos, cuestionamientos regulatorios y acusaciones de posibles prácticas engañosas.

La empresa anunció mediante redes sociales que los usuarios que apartaron el dispositivo recibirán actualizaciones por correo electrónico y que los primeros envíos comenzarán esta semana. El proyecto acumuló varios meses de retraso desde su fecha original de lanzamiento, prevista para agosto de 2025.

De acuerdo con International Business Times, alrededor de 590 mil personas realizaron depósitos de 100 dólares para reservar el equipo, cuyo precio final asciende a 499 dólares. La preventa permitió recaudar cerca de 60 millones de dólares antes del inicio formal de la distribución.

El T1 forma parte de Trump Mobile, una empresa impulsada por la Organización Trump y administrada por Donald Trump Jr. y Eric Trump. A diferencia de otros artículos promocionales asociados al mandatario, el proyecto busca operar como un negocio permanente de telecomunicaciones y servicios digitales.

La compañía funciona como un operador móvil virtual que utiliza infraestructura de T-Mobile y comercializa un plan telefónico denominado “The 47 Plan”, con un costo mensual de 47.45 dólares, cifra interpretada como una referencia a los mandatos presidenciales 45 y 47 de Trump.

El celular T1 y las críticas por conflicto de interés

El lanzamiento del T1 también amplió las críticas sobre la creciente integración entre la figura presidencial y los negocios privados asociados al entorno familiar del mandatario. Organizaciones de ética pública y legisladores demócratas cuestionaron que un presidente en funciones mantenga una estructura comercial que obtiene ingresos mediante productos dirigidos directamente a sus seguidores políticos.

La senadora Elizabeth Warren solicitó junto con otros legisladores que la Comisión Federal de Comercio (FTC) investigue las prácticas comerciales de Trump Mobile tras los retrasos acumulados y los cambios en las condiciones del proyecto. Warren afirmó que el caso “parece otra estafa de Trump”.

Las críticas crecieron después de que usuarios y analistas revisaran los términos legales publicados en el sitio oficial de Trump Mobile. La empresa incluyó cláusulas donde establece que las fechas de lanzamiento y entrega solo constituyen estimaciones y agregó un apartado denominado “Sin garantías de lanzamiento, entrega ni plazos”.

El proyecto también enfrentó cuestionamientos por la forma en que presentó el origen del dispositivo. Durante su lanzamiento inicial, el T1 fue promocionado como un teléfono “fabricado en Estados Unidos”, aunque posteriormente la compañía modificó la descripción y comenzó a definirlo como un producto “forjado por la innovación estadounidense”.

El cambio ocurrió después de que el medio especializado The Verge reveló documentos de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que apuntaron al uso de componentes provenientes de China. Reportes adicionales identificaron similitudes entre el T1 y modelos producidos por empresas vinculadas con fabricantes asiáticos.

Las dudas sobre el proyecto aumentaron tras la difusión del video promocional del dispositivo. Usuarios en redes sociales señalaron posibles elementos generados mediante inteligencia artificial, incluyendo una bandera estadounidense con un número incorrecto de franjas.

De tenis y biblias a criptomonedas y telefonía móvil

El celular T1 se incorporó así a una estructura comercial mucho más amplia construida alrededor de la marca Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. En los últimos meses, la Organización Trump expandió su presencia hacia sectores como criptomonedas, artículos de lujo, moda, productos religiosos y plataformas digitales.

Uno de los lanzamientos más visibles fue Trump Sneakers, la línea de tenis de edición limitada impulsada por el mandatario. Entre los modelos comercializados aparecen los “Never Surrender”, los “Trump 2028 Gold High Tops” y versiones con las leyendas “Fight Fight Fight” y “Trump Won 45-47”, vendidas por cientos de dólares como objetos de colección política.

La estrategia comercial también incluyó biblias conmemorativas bajo el nombre “God Bless the USA Bible”, guitarras de edición especial y productos vinculados a símbolos patrióticos y religiosos utilizados regularmente en los actos políticos del presidente.

La expansión alcanzó además el mercado de fragancias y artículos de estilo de vida. La marca Trump promovió perfumes “Victory 47”, aromatizantes, productos de cuidado personal y accesorios con la imagen del mandatario, varios de ellos comercializados como artículos premium.

El crecimiento más importante ocurrió en el sector financiero y digital. La familia Trump impulsó World Liberty Financial, una plataforma vinculada con criptomonedas y finanzas descentralizadas que incluye el token digital $WLFI, promovido como parte de una nueva infraestructura económica alineada con el discurso político del mandatario.

A diferencia de los tradicionales productos de campaña utilizados históricamente por políticos estadounidenses, críticos sostienen que la actual estrategia comercial opera como un ecosistema económico permanente que combina identidad política, consumo y plataformas financieras.

Organizaciones de vigilancia ética en Washington señalaron que la expansión comercial de la Organización Trump rompe con prácticas adoptadas históricamente por otros presidentes estadounidenses, quienes optaban por desprenderse de activos empresariales o colocarlos en fideicomisos independientes para evitar conflictos de interés.

Aunque la Casa Blanca sostiene que las empresas son administradas por los hijos del mandatario, opositores argumentan que la estructura sigue beneficiando políticamente y económicamente a Trump mientras permanece en el poder.

El debate también alcanzó al Congreso estadounidense, donde legisladores demócratas cuestionaron la relación entre compañías privadas reguladas por agencias federales y negocios asociados al presidente. Parte de las críticas se enfocaron en la relación de infraestructura entre Trump Mobile y T-Mobile, debido a que las empresas de telecomunicaciones dependen de organismos supervisados por el propio gobierno federal.

Analistas políticos consideran que el T1 no compite únicamente como un producto tecnológico, sino como un símbolo de identidad política dirigido al electorado trumpista. Bajo esa lógica, la compra del dispositivo y la contratación del servicio telefónico funcionan también como expresiones de respaldo ideológico.

Para sectores críticos de la administración, el crecimiento de este modelo comercial refleja una transformación de la política estadounidense hacia un esquema donde la figura presidencial opera simultáneamente como actor gubernamental, plataforma de negocios y marca comercial global.

JL