La inteligencia artificial agéntica comienza a posicionarse como una herramienta estratégica para acelerar la modernización del sector público a nivel global. Un estudio elaborado por la firma IDC por encargo de Dell Technologies revela que 71% de los responsables de tecnología en gobiernos considera que este tipo de inteligencia artificial —capaz de ejecutar tareas de manera autónoma— será determinante para impulsar la adopción de soluciones basadas en IA dentro de las instituciones públicas.
El informe señala que los gobiernos buscan utilizar estos sistemas para enfrentar problemas relacionados con la escasez de personal especializado, el rezago en capacitación tecnológica y la creciente presión por modernizar servicios y procesos administrativos.
De acuerdo con los resultados, más de la mitad de los líderes gubernamentales planea destinar inversiones a herramientas de IA agéntica en los próximos 12 a 18 meses.
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La investigación identifica además que las administraciones públicas están dejando atrás la etapa de experimentación para avanzar hacia la implementación de tecnologías autónomas capaces de asumir labores administrativas y analíticas complejas.
La intención es reducir cargas operativas y permitir que los servidores públicos se concentren en funciones de mayor valor estratégico.
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¿Qué es la IA agéntica?
También conocida como IA autónoma, es una evolución de los sistemas tradicionales de inteligencia artificial que permite a las máquinas actuar con mayor independencia para cumplir objetivos específicos. A diferencia de los modelos convencionales, que requieren instrucciones constantes y operan bajo parámetros rígidos, la IA agéntica puede tomar decisiones, adaptarse a distintos escenarios y ejecutar tareas complejas con una supervisión humana limitada, de acuerdo con información de Cole Stryker, editor especializado en modelos de inteligencia artificial de IBM Think.
Este tipo de tecnología funciona mediante agentes de IA, es decir, modelos diseñados para imitar procesos de razonamiento y toma de decisiones similares a los humanos. En sistemas más avanzados, varios agentes pueden colaborar entre sí para resolver problemas complejos: cada uno realiza una tarea específica y todos se coordinan a través de plataformas de orquestación basadas en inteligencia artificial.
La IA agéntica surge a partir de los avances de la inteligencia artificial generativa y de los modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés). Mientras herramientas generativas como los chatbots pueden crear texto, imágenes o código a partir de patrones aprendidos, la IA agéntica va un paso más allá, ya que utiliza ese contenido para ejecutar acciones concretas de manera autónoma.
Por ejemplo, un sistema generativo tradicional podría recomendar el mejor momento para realizar un viaje, pero un sistema de IA agéntica tendría la capacidad de completar todo el proceso por sí mismo: buscar opciones, reservar vuelos, contratar hospedaje y coordinar itinerarios utilizando herramientas externas conectadas a la plataforma.
Retos de la IA agéntica
El estudio de Dell, señala que el avance de esta tecnología enfrenta obstáculos importantes. Cerca de dos tercios de las organizaciones encuestadas reconocieron que la evolución tecnológica avanza a un ritmo más rápido que la capacidad de actualización de su personal. A ello se suma que 44% de los líderes consultados advirtió que la expansión de la IA dependerá de que existan mecanismos sólidos de protección de datos, privacidad y soberanía digital desde el inicio de los proyectos.
El reporte también destaca la relevancia de las alianzas entre gobiernos y empresas privadas. Alrededor de 61% de los encuestados considera que la colaboración con el sector tecnológico será indispensable para acceder a conocimientos especializados e infraestructura que permitan implementar inteligencia artificial de forma segura y eficiente.
IA agéntica en América Latina
En el caso de América Latina, el estudio describe un escenario marcado por oportunidades estratégicas, pero también por fuertes limitaciones estructurales. Más de la mitad de las organizaciones consultadas en la región considera que la IA soberana puede fortalecer la seguridad nacional y la resiliencia de infraestructura crítica.
Además, 44.4% identifica como una ventaja la posibilidad de reducir la dependencia de proveedores extranjeros, el porcentaje más alto registrado entre todas las regiones analizadas.
No obstante, los retos para su adopción son significativos. El 75% de las organizaciones latinoamericanas encuestadas señaló que las restricciones para compartir información —como normas de privacidad incompatibles o estándares distintos— representan el principal freno para consolidar alianzas público-privadas en materia de inteligencia artificial. Asimismo, dos terceras partes reportaron la ausencia de marcos regulatorios claros para coordinar proyectos tecnológicos de este tipo.
La falta de talento especializado también aparece como uno de los mayores desafíos para la región. América Latina encabeza las dificultades globales para contratar expertos en ciberseguridad, mientras que una parte importante de las organizaciones advierte carencias en conocimientos especializados sobre IA soberana y dificultades técnicas para administrar este tipo de entornos.
El estudio concluye que, aunque existe interés creciente en adoptar inteligencia artificial agéntica dentro de los gobiernos, el éxito dependerá de que las administraciones logren fortalecer su infraestructura tecnológica, establecer esquemas de gobernanza claros y generar confianza en torno a la seguridad y el manejo de datos.
djh
