Videos difundidos en redes sociales muestran largas rutinas de ejercicio, filas para recibir alimentos y dormitorios colectivos con decenas de camas. Aunque las imágenes podrían parecer parte de un centro recreativo, en realidad corresponden a campamentos militares de adelgazamiento en China, espacios que han ganado notoriedad por sus estrictas reglas y métodos intensivos para bajar de peso.
En estos lugares, considerados por algunos usuarios como “cárceles de la obesidad”, los participantes tienen prohibido consumir comida fuera de los horarios establecidos y deben pesarse dos veces al día.
Medios chinos señalan que existen alrededor de mil centros de este tipo en el país, donde por unos 600 dólares es posible contratar un programa mensual que incluye hospedaje, alimentación y entrenamiento físico diario.
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La creadora de contenido TL Huang relató al podcast “What in the World”, del Servicio Mundial de la BBC, que su estancia de 28 días se sintió “como una prisión”. Durante ese periodo no pudo abandonar las instalaciones y estuvo bajo supervisión constante para evitar el consumo de comida chatarra o ausencias en las actividades obligatorias.
Huang explicó que conoció estos campamentos a través de su madre y decidió ingresar después de haber aumentado cerca de 20 kilos en tres años, situación que atribuyó a la pérdida de hábitos saludables mientras viajaba sola por China y recurría frecuentemente a aplicaciones de comida a domicilio. Según contó, los comentarios de familiares sobre su peso influyeron en su decisión de buscar un cambio.
¿Cómo es un día en esta "prisión"?
Las jornadas comenzaban desde las 7:30 de la mañana con un pesaje obligatorio. Después venían hasta cuatro horas de ejercicio con sesiones de spinning, trampolín, entrenamiento HIIT, tabata y pesas. La alimentación consistía en menús controlados, como huevos cocidos, verduras al vapor, tofu, pescado o gambas. Por la noche, tras otra sesión de spinning, los participantes debían volver a la báscula antes de terminar el día.
Los riesgos que implica este método
Aunque la influencer aseguró que la experiencia le permitió perder seis kilos en menos de un mes y le ayudó a recuperar disciplina, especialistas en nutrición y acondicionamiento físico advierten sobre los riesgos de estos métodos. El entrenador personal y nutricionista Luke Hanna señaló que algunos programas buscan pérdidas de peso de hasta un kilo diario, una meta que rebasa lo considerado seguro incluso bajo vigilancia médica.
Hanna explicó que una reducción acelerada de peso no solo elimina grasa corporal, sino también masa muscular, lo que puede ser especialmente perjudicial para niños y jóvenes debido a posibles afectaciones en el desarrollo físico y la salud ósea. Además, alertó sobre consecuencias psicológicas, entre ellas un mayor riesgo de desarrollar trastornos alimentarios y el llamado “efecto rebote”, cuando las personas recuperan rápidamente el peso perdido al volver a su rutina habitual.
El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido recomienda que la pérdida de peso sea gradual, de entre medio kilo y un kilo por semana. Los expertos sugieren adoptar cambios sostenibles, como mejorar la alimentación diaria, aumentar el consumo de frutas y verduras, reducir bebidas azucaradas y realizar actividad física de manera constante, en lugar de recurrir a programas extremos.
¿Por qué crece su popularidad?
De acuerdo con la periodista Wanqing Zhang, de la unidad Global China de la BBC, estos campamentos comenzaron a popularizarse en China a inicios de los años 2000 tras la emisión de un programa de televisión sobre este tipo de entrenamientos. Sin embargo, su crecimiento más acelerado ocurrió durante la última década gracias a las redes sociales, donde abundan publicaciones de organizadores y participantes mostrando resultados y rutinas.
Los modelos de estos centros son diversos: algunos mantienen reglas severas e incluso utilizan cámaras de vigilancia para impedir pedidos de comida a domicilio, mientras otros ofrecen versiones más exclusivas con instalaciones de lujo y vistas panorámicas. El fenómeno ocurre en medio del aumento mundial de la obesidad. Autoridades sanitarias chinas estiman que 34% de los adultos del país tienen sobrepeso y 16% padecen obesidad.
Zhang también subrayó que existe un componente cultural detrás de la popularidad de estos programas. Según explicó, en China persiste una baja tolerancia social hacia la diversidad corporal, lo que puede derivar en discriminación laboral y personal para quienes tienen sobrepeso.
Actualmente, la cuenta de Instagram de TL Huang muestra a la joven en Tailandia participando en otro desafío de pérdida de peso, esta vez con rutinas de ejercicio de dos horas diarias bajo temperaturas extremas.
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