Una nueva medición de opinión pública elaborada por Reuters/Ipsos reflejó un deterioro en la percepción ciudadana sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien registró el nivel de aprobación más bajo desde el inicio de su actual administración.
El sondeo apunta a un creciente malestar entre los estadounidenses por el encarecimiento de la vida y por el conflicto militar con Irán.
De acuerdo con los resultados del estudio, únicamente el 34% de los participantes respaldó el desempeño de Trump en la Casa Blanca. La cifra representa una caída respecto al ejercicio previo realizado por la misma firma a mediados de abril, cuando el mandatario alcanzaba 36% de aprobación.
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El descenso en el respaldo ciudadano se ha mantenido desde enero de 2025, cuando Trump arrancó su nuevo mandato con niveles de aceptación cercanos al 47%. Desde entonces, diversos factores han impactado la percepción pública, especialmente el aumento en los precios de los combustibles derivado de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La encuesta también evidenció un fuerte descontento en materia económica. Solo el 22% de los consultados consideró favorable la gestión presidencial frente al costo de vida, un indicador que también mostró retroceso frente al sondeo anterior, en el que la aprobación alcanzaba 25%.
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Reuters/Ipsos detalló que el ejercicio demoscópico fue aplicado en línea a mil 14 adultos en todo el territorio estadounidense y cuenta con un margen de error de tres puntos porcentuales.
La mayoría de las entrevistas se realizó antes del ataque armado ocurrido durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, evento al que Trump tenía previsto asistir. Según autoridades federales, el sospechoso enfrenta cargos por presuntamente intentar asesinar al presidente.
El papel de Trump en la guerra contra Irán
Contexto: la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se ha convertido en uno de los conflictos geopolíticos más delicados de 2026, con repercusiones militares, económicas y diplomáticas a escala global. La confrontación se intensificó tras los ataques cruzados entre fuerzas israelíes e instalaciones iraníes vinculadas al programa nuclear de Teherán, en un escenario donde el presidente estadounidense Donald Trump asumió una postura de respaldo total al gobierno israelí y endureció la presión militar contra la República Islámica.
Diversos reportes internacionales retomados por medios como La Silla Rota señalan que la crisis provocó una nueva ola de tensiones en Medio Oriente, elevando el riesgo de una confrontación regional de gran escala.
Uno de los episodios más críticos del conflicto fue el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. La decisión de Irán de restringir el tránsito de embarcaciones, sumada al posterior despliegue naval ordenado por Trump, disparó los precios internacionales del crudo y encendió alertas sobre una posible crisis energética global.
Washington acusó a Teherán de utilizar el paso marítimo como mecanismo de presión política y económica, mientras el gobierno iraní denunció una “agresión militar y comercial” por parte de Estados Unidos y sus aliados. Analistas internacionales advierten que alrededor de una quinta parte del petróleo que circula en el mundo depende de esa vía estratégica.
La participación directa de Donald Trump en el conflicto ha sido uno de los factores más controvertidos. El mandatario estadounidense defendió públicamente el bloqueo naval y lanzó advertencias contra cualquier embarcación iraní que intentara desafiar a las fuerzas estadounidenses en la región.
Además, rechazó propuestas diplomáticas impulsadas por Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz sin condiciones relacionadas con el programa nuclear iraní. La postura de Trump ha generado críticas dentro y fuera de Estados Unidos, especialmente por el impacto económico de la guerra, el aumento de la inflación energética y el temor a una escalada militar de mayores dimensiones.
El conflicto también ha tenido repercusiones fuera del terreno militar. La incertidumbre política y la tensión internacional alcanzaron incluso al ámbito deportivo, particularmente a la selección nacional de Irán rumbo a competencias internacionales y eventos clasificatorios relacionados con el Mundial de futbol.
Organismos deportivos y gobiernos occidentales han seguido de cerca la situación ante posibles restricciones diplomáticas, problemas de movilidad internacional y cuestionamientos sobre la seguridad de atletas iraníes en medio de las sanciones y el aislamiento regional.
En paralelo, organismos multilaterales y aliados europeos han intentado mediar entre Washington y Teherán para evitar un colapso definitivo de las negociaciones. Sin embargo, el endurecimiento del discurso de Trump y la exigencia estadounidense de abordar primero el programa nuclear iraní han complicado cualquier salida diplomática inmediata.
La guerra ya impacta mercados financieros, rutas comerciales y cadenas energéticas internacionales, mientras crece la presión sobre la Casa Blanca por los costos políticos y económicos del conflicto.
djh
