Las tensiones generadas por la guerra con Irán han vuelto a poner en el centro del debate el futuro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el papel de Estados Unidos dentro de la alianza.
Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha criticado duramente a los aliados europeos por negarse a respaldar la campaña militar estadounidense, han alimentado especulaciones sobre una posible salida de Washington del bloque militar. Sin embargo, diplomáticos, asesores del Congreso y funcionarios de defensa consideran que ese escenario es poco probable, de acuerdo con información del medio Politico.
De acuerdo con fuentes cercanas a la alianza, el gobierno estadounidense no ha iniciado conversaciones formales ni dentro de la OTAN ni en el Congreso para abandonar el pacto militar que existe desde 1949.
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Tampoco se han emitido directrices específicas sobre un eventual retiro de Estados Unidos ni se ha notificado al Capitolio de una decisión en ese sentido, lo que sugiere que las amenazas del mandatario se mantienen, por ahora, en el terreno retórico.
Incluso si Trump anunciara un cambio de postura en su política exterior, abandonar la OTAN implicaría enfrentar importantes obstáculos legales. En 2023, el Congreso estadounidense aprobó una ley que establece que el país no puede retirarse del tratado sin la aprobación de dos tercios del Senado o sin una legislación específica del Congreso, lo que limita significativamente la capacidad del presidente para tomar una decisión unilateral.
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El tema ya ha generado una reacción política bipartidista en Washington. Legisladores como Mitch McConnell, Chris Coons y Chuck Schumer han reiterado que Estados Unidos debe permanecer en la alianza, considerada por muchos como el pacto de defensa más exitoso de la historia moderna.
Incluso algunos republicanos cercanos a la agenda de seguridad nacional han advertido que abandonar la OTAN tendría graves consecuencias estratégicas y políticas para el país.
Analistas y diplomáticos también interpretan las declaraciones de Trump como parte de una estrategia de presión hacia los aliados europeos. Washington busca mayor cooperación de potencias como Francia y Reino Unido para enfrentar la crisis en el estrecho de Ormuz y reforzar el apoyo a las operaciones relacionadas con Irán. En ese contexto, las amenazas de retirar el respaldo estadounidense podrían ser un intento de forzar acciones concretas por parte de los socios de la alianza.
Aun así, el propio funcionamiento de la OTAN responde a intereses estratégicos centrales de Estados Unidos, como la proyección militar en Europa y la coordinación de defensa con decenas de países aliados. Por ello, diplomáticos de la organización consideran que la retórica del presidente rara vez se traduce en una ruptura estructural con la alianza.
En Europa, sin embargo, existe preocupación por otro escenario: que Washington permanezca formalmente en la OTAN pero reduzca su participación política y militar.
Algunos funcionarios temen que la presión constante del gobierno estadounidense termine debilitando el papel de la alianza, incluso sin un retiro formal. Por ahora, pese a las amenazas y tensiones, no hay señales concretas de que Estados Unidos esté realmente encaminado a abandonar la OTAN.
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