VIOLENCIA GLOBAL

Investigación revela grupo digital donde hombres compartían y monetizaban abusos a mujeres sedadas

Una investigación de CNN expuso una red internacional en línea donde hombres compartían consejos y videos de abuso contra mujeres sedadas; el caso de Gisele Pelicot evidenció un patrón global que involucra transmisión en vivo, venta de contenido y normalización de la violencia

Los usuarios no solo consumen este material, sino que también pagan por transmisiones en vivo
Los usuarios no solo consumen este material, sino que también pagan por transmisiones en vivoCréditos: Pixabay
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El caso de Gisele Pelicot, ciudadana francesa que fue drogada y abusada sexualmente por su esposo junto con más de 50 hombres durante casi una década, encendió las alertas sobre una problemática que trasciende lo individual. La historia reveló un patrón sistemático en el que mujeres son sedadas por sus parejas para ser agredidas mientras permanecen inconscientes.

A partir de este caso, una investigación de CNN identificó que estas prácticas no se limitan al ámbito privado. Por el contrario, los delitos son grabados y posteriormente compartidos o vendidos en espacios digitales, ampliando el alcance del abuso más allá de las víctimas directas.

El reportaje también documentó la existencia de miles de videos alojados en la plataforma Motherless.com, donde el material se agrupa bajo categorías relacionadas con el sueño. Estos contenidos acumulan miles de visualizaciones y están etiquetados con términos como “#desmayada” o “#revisiónocular”.

En este contexto, la violencia no solo se perpetúa, sino que se monetiza. Los archivos audiovisuales se intercambian por pequeñas cantidades de dinero, mientras el anonimato digital facilita la proliferación de estas conductas sin una identificación clara de los responsables.

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Red global y “academiadigital del abuso

Más allá de los sitios web, la investigación reveló la existencia de un grupo en Telegram denominado “Zzz”. En este espacio, cientos de usuarios compartían grabaciones de sus parejas siendo víctimas de estos actos, además de intercambiar recomendaciones para perfeccionar las técnicas utilizadas para sedarlas.

Para profundizar en el caso, el medio contactó a un usuario identificado como “Piotr”, un hombre de 40 años residente en Polonia, quien accedió a proporcionar detalles sobre el funcionamiento de esta comunidad. Según su testimonio, los integrantes presumían sus acciones y participaban activamente en la difusión del material.

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Uno de los elementos más perturbadores es la comercialización de sustancias para inducir el sueño, ofrecidas dentro del mismo grupo. Un usuario radicado en Ceuta llegó a ofertar dosis por 150 euros, asegurando que las víctimas no sentirían ni recordarían lo ocurrido.

Etiquetas, visualizaciones y transmisión en vivo

El contenido identificado bajo la etiqueta “#revisiónocular” muestra cómo los agresores verifican que sus parejas estén inconscientes antes de cometer los abusos. Estas grabaciones, que incluyen acciones como levantar los párpados de las víctimas, han superado las 50 mil visualizaciones.

Además, los usuarios no solo consumen este material, sino que también pagan por transmisiones en vivo. Cada espectador puede aportar alrededor de 20 dólares, generalmente mediante criptomonedas, lo que dificulta el rastreo de las transacciones.

El anonimato en internet permite que los participantes no conozcan la identidad de otros miembros, pero al mismo tiempo fomenta una especie de complicidad colectiva. Esta dinámica genera una sensación de comunidad que contribuye a normalizar la violencia.

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Víctimas invisibles y testimonios que rompen el silencio

Aunque muchas mujeres desconocen que son víctimas de estos delitos, otras han logrado identificar lo que ocurre. Es el caso de Amanda Stanhope, en Wigan, Inglaterra, quien denunció haber sido violada por su expareja durante años.

Stanhope relató que frecuentemente se quedaba dormida sin explicación y despertaba con signos físicos extraños, como moretones o cambios en su ropa. Con el tiempo, comenzó a sospechar y enfrentó directamente a su agresor, quien respondió con manipulación psicológica.

Su testimonio, inspirado por la valentía de Gisele Pelicot, refleja un patrón de abuso acompañado de gaslighting, donde las víctimas son llevadas a cuestionar su propia percepción de la realidad.

Especialistas consultados por la investigación señalaron que ciertos contenidos pornográficos han contribuido durante años a normalizar la violencia contra las mujeres como forma de entretenimiento. Además, los algoritmos digitales tienden a promover material cada vez más extremo.

La psicóloga Annabelle Montagne explicó que dentro de estas comunidades se genera una especie de “hermandad”, donde la emoción no radica únicamente en el acto, sino en la dinámica colectiva que lo rodea.

Durante el desarrollo del reportaje, el grupo “Zzz” fue eliminado de Telegram. Sin embargo, el caso deja al descubierto una problemática global que continúa evolucionando en el entorno digital.

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