El estrecho de Ormuz se ha consolidado como la herramienta más poderosa de Irán en su confrontación con Estados Unidos e Israel, superando incluso su capacidad nuclear en términos de eficacia estratégica.
Este viernes, Irán afirmó que el estrecho de Ormuz se mantendrá "totalmente abierto" hasta el fin del alto el fuego con Estados Unidos, el próximo miércoles, tras el comienzo de la tregua en el Líbano.
"En consonancia con el alto el fuego en el Líbano, se declara totalmente abierto el paso de todos los buques mercantes por el estrecho de Ormuz durante el resto del periodo de alto el fuego, siguiendo la ruta coordinada ya anunciada por la Organización Portuaria y Marítima de la República Islámica de Irán", dijo en X el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí.
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Irán concentra aproximadamente el 10% de las reservas mundiales de crudo y produce cerca de 3.3 millones de barriles diarios, lo que representa alrededor del 4.5% del bombeo global. Además, es el tercer mayor productor por volumen dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, y transita aproximadamente el 20% de la producción mundial del petróleo y una proporción significativa del gas natural licuado. Por aquí salen exportaciones de grandes productores como:
- Arabia Saudita.
- Emiratos Árabes Unidos.
- Kuwait.
- Irak.
- Qatar.
Expertos señalan que la mayor ventaja del país persa no reside en su poder militar directo, sino en el control físico de esta vía marítima de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto.
¿Por qué es un "arma" contra Estados Unidos?
La importancia de este paso radica en su capacidad de desestabilizar la economía global y forzar cambios en la política exterior de Washington por las siguientes razones, de acuerdo con la BBC Mundo:
- Estrangulamiento energético global: por el estrecho transita aproximadamente el 20% de la producción mundial de petróleo y una proporción significativa de gas natural licuado. Un bloqueo total o parcial provocaría una escalada inmediata en los precios del crudo, con proyecciones que alcanzan los 100 a 120 dólares por barril.
- Cambio de prioridades en Washington: la interrupción deliberada del tráfico ha obligado a Estados Unidos a replantear su estrategia; el objetivo ya no es únicamente la estabilidad política o el cambio de régimen, sino la urgencia crítica de reabrir el paso para estabilizar los mercados.
- Guerra económica y regulatoria: Irán ha evolucionado su táctica hacia una "guerra regulatoria".
Su parlamento ha discutido una moción de nueve puntos que incluye la prohibición del paso a buques enemigos y la exigencia de pagos por "servicios de tránsito" en moneda iraní, lo que desafía directamente la hegemonía del dólar y el control estadounidense en la zona.
Tácticas de presión y riesgos
Irán utiliza diversos niveles de presión para mantener su ventaja estratégica:
- Amenazas declarativas: Advertencias de la Guardia Revolucionaria sobre "incendiar" barcos que intenten cruzar sin permiso, lo que eleva las primas de seguros marítimos.
- Interdicciones selectivas: Hostigamiento o captura temporal de embarcaciones específicas.
- Exportación selectiva: Mientras el flujo global se ve amenazado, Irán ha logrado seguir exportando su propio petróleo, ingresando miles de millones de dólares a sus arcas a pesar de las sanciones de Estados Unidos.
El punto de fricción insalvable
Para Estados Unidos, especialmente bajo la postura de figuras como Donald Trump, la libertad de navegación es un principio innegociable para cualquier acuerdo de paz.
El control iraní sobre el estrecho representa un "precedente peligroso" que mantiene a ambas naciones en un estado de amenaza mutua, donde el bloqueo de rutas comerciales se convierte en el campo de batalla principal, afectando desde los costos logísticos hasta la inflación global.
