Perú ha sido presentada como un ejemplo de disciplina macroeconómica en América Latina al mantener saneadas sus cuentas públicas, atraer inversiones extranjeras, continuar creciendo y mantener el valor de su moneda, proyectando un nivel de solidez en medio de la inestabilidad política que atraviesa al país.
Sin embargo, de acuerdo con BBC Mundo, detrás de esa resiliencia se esconde una economía que, según especialistas, opera en “modo zombi”.
¿Qué significa una economía “zombi”?
Una economía “zombi” es una economía que sigue funcionando y creciendo un poco, pero sin rumbo claro ni fuerza suficiente para mejorar de verdad. Es decir, no está en crisis, pero tampoco avanza como debería.
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De acuerdo con BBC Mundo, en el caso peruano, la condición se explica por la desconexión entre sus sólidos fundamentos macroeconómicos y una clase política incapaz de sostener decisiones a largo plazo, resultando en un sistema que no se derrumba, pero tampoco progresa al ritmo que podría hacerlo.
Crecimiento económico: de expansión sostenida a inercia
Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, Perú creció a tasas cercanas al 4% anual, impulsada por reformas estructurales, apertura económica y un contexto internacional favorable. Pero, desde 2018, cuando Pedro Pablo Kuczynski renunció a la presidencia y comenzó la caótica sucesión de presidentes, el ritmo de su economía se ha venido ralentizando.
En 2022, el crecimiento promedio rondó apenas el 2.3%. Según Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía y miembro del directorio del BCRP, con los precios internacionales y la estabilidad que tiene Perú, su economía podría estar creciendo por encima del 4.5% si hubieran tenido “gobiernos medianamente predecibles y competentes”.
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Inestabilidad política: el factor clave detrás del estancamiento
Uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico de Perú es su constante crisis política. Desde 2018, el país ha tenido nueve presidentes, reflejo de una alta rotación en el poder y recurrentes escándalos de corrupción, lo que ha impedido que se diseñen políticas económicas sostenidas, explicó Armando Mendoza, economista del Centro Peruano de Estudios Sociales.
En sectores que requieren grandes inversiones y años de planificación como la minería, tener certeza sobre las políticas que seguirán en el país es importante a la hora de decidir y ejecutar inversiones.
Además, la expansión de actividades ilegales, como la minería informal, ha distorsionado la economía. Se estima que las exportaciones de oro ilegal alcanzaron los 11,500 millones de dólares en el último año, una cifra comparable con el auge agroexportador de años anteriores.
Un punto crítico fue 2023, cuando la destitución de Pedro Castillo tras un intento de golpe de Estado provocó protestas generalizadas. Ese año, la economía peruana se contrajo un 0.55%.
Fortalezas económicas: estabilidad monetaria y apertura al mercado
A pesar del contexto político adverso, Perú tiene fortalezas económicas. El país conserva una economía abierta que sigue atrayendo inversionistas, respaldada por cierto grado de seguridad jurídica. Además, el sol peruano se posiciona como una de las monedas más estables de la región.
Este desempeño se debe, en gran medida, a la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que ha logrado contener la inflación y preservar la estabilidad monetaria.
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Perspectivas 2026: crecimiento condicionado al entorno político
El BCRP estima que el PIB peruano crecerá un 2.9% en 2026, que de cumplirse lo colocaría como la segunda economía de mayor crecimiento en la región, un resultado que depende del conflicto en Medio Oriente. Además, el directorio del Banco Central deberá renovarse este año, decisión que dependerá del nuevo presidente y Congreso.
Analistas esperan que Julio Velardo, quien lleva 20 años al frente de la institución, se mantenga como presidente.
Por ello, el principal reto para Perú será transformar su estabilidad macroeconómica en crecimiento sostenido, algo que los funcionarios electos deberán hacer para lograr que economía peruana abandone su “modo zombi” y pueda crecer en beneficio de los peruanos.
JL
