Un alumno mató este lunes a disparos a un compañero e hirió a otros dos en un colegio de la localidad de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, en el noreste de Argentina, según confirmaron fuentes oficiales.
“Lamentablemente murió un joven menor de edad, que tendría 13 años, producto de un disparo de arma de fuego dentro del establecimiento educativo Mariano Moreno”, confirmó el secretario de Gobierno de la Municipalidad de San Cristóbal, Ramiro Muñoz, en una entrevista con el canal de televisión TN.
El tiroteo ocurrió cerca de las 07:15 hora local en el patio interno de la Escuela Normal Mariano Moreno N°40 – según Muñoz-, cuando los estudiantes participaban del izamiento de la bandera al inicio de la jornada escolar.
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Un alumno de tercer año ingresó al establecimiento cargando un estuche de guitarra, un detalle que llamó la atención de sus compañeros, ya que ese día no tenían clases de música. Sin embargo, nadie sospechó que dentro del estuche no había cuerdas ni madera, sino una escopeta perteneciente a su abuelo.
El horror comenzó en la planta alta. Axel, compañero del agresor, relató que el ataque se inició en la privacidad de los baños. Allí, el joven se encontró con su primera víctima y disparó.
Lo que siguió fue una secuencia que los testigos describen como sacada de una pesadilla: el alumno salió al hall de entrada, donde las cámaras de seguridad captaron su avance, y antes de seguir apretando el gatillo, gritó una palabra que quedó grabada en la memoria de los presentes: “¡Sorpresa!”.
“Disparaba como: al que le pego, le pego”, recordó Axel con estremecimiento. Mientras el sonido de las detonaciones —entre cuatro y cinco disparos en total— retumbaba en los pasillos, el pánico se apoderó de la institución. En un intento desesperado por sobrevivir, algunos estudiantes rompieron ventanas y saltaron desde alturas considerables, huyendo sin mirar atrás. En medio del caos, una docente alcanzó a ver al atacante; su descripción fue inquietante: el joven parecía “abstraído, en shock”, como si estuviera desconectado de la realidad de sus actos.
La tragedia dejó un saldo devastador: un menor fallecido y ocho heridos.
Entre los lesionados, un niño de 13 años tuvo que ser trasladado de urgencia con perdigones en la cara y el cuello, aunque los reportes médicos posteriores indicaron que se encontraba fuera de peligro.
La violencia solo se detuvo gracias al acto heroico de un asistente escolar, quien, arriesgando su propia vida, se abalanzó sobre el agresor y logró despojarlo de la escopeta.
Poco después, la policía acordonó el edificio y detuvo al menor, mientras los ministros provinciales de Seguridad, Educación e Igualdad viajaban de urgencia a la zona para coordinar la emergencia.
Para quienes conocían al tirador, como Axel, la sorpresa fue absoluta. Lo describieron como un chico “amable, gracioso y buena onda” con quien compartían partidos de básquet.
No había señales previas de violencia, aunque las autoridades ahora rastrean un trasfondo complejo.
El ministro de Educación de Santa Fe señaló que el agresor atravesaba una “situación muy compleja en el ámbito intrafamiliar”, una realidad que, según sus amigos, el joven se encargaba de ocultar muy bien tras una fachada de normalidad.
Hoy, la comunidad de San Cristóbal busca respuestas en una investigación que sigue abierta, tratando de entender cómo un alumno que "nada tenía que ver con lo que pasó" terminó protagonizando uno de los episodios más oscuros de la historia educativa de la provincia
¿Qué sabemos del ataque?
De acuerdo con la misma fuente, el agresor es otro menor de entre 15 y 16 años, alumno del colegio, que “de su mochila habría sacado un arma de fuego y habría efectuado varios disparos, hiriendo a varios de sus compañeros y dando sentencia de muerte a otro chico”.
El atacante, quien fue detenido, utilizó una escopeta y efectuó entre cuatro y cinco disparos.
Dos estudiantes resultaron heridos por perdigones, uno de ellos con lesiones de gravedad, por lo que fue trasladado a un hospital de la ciudad de Rafaela -donde está siendo intervenido-, mientras que el otro presenta heridas leves.
Muñoz señaló que la situación generó una escena de “confusión y atípica, con chicos saliendo corriendo”, y agregó que los docentes aseguraron que el estudiante que efectuó el disparo «era un buen alumno», lo que incrementó la sorpresa en la comunidad educativa.
El funcionario añadió que aún se investigan las circunstancias del hecho: “Es prematuro decir si organizó el ataque o fue al azar”.
El episodio provocó una fuerte conmoción en la ciudad, de unos 100,000 habitantes.
Tras el ataque, el Gobierno de Santa Fe decretó dos días de duelo y las autoridades suspendieron las clases en todos los niveles, mientras la Fiscalía local avanza en la investigación para esclarecer lo sucedido.
