Un hombre acudió a una clínica para realizarse una mastografía, un estudio que no esperaba en su vida. El proceso inició con indicaciones habituales, aunque el personal reconoció que no recibe con frecuencia a pacientes varones. La experiencia marcó el inicio de un seguimiento médico que incluyó revisiones periódicas ante un riesgo específico.
El testimonio, publicado por Los Angeles Times describe cómo la detección temprana se relaciona con antecedentes familiares. Su madre y su abuela recibieron diagnósticos de cáncer de mama en años anteriores, lo que llevó a buscar una evaluación genética para conocer su propio riesgo.
El análisis confirmó la presencia de una mutación en el gen BRCA1, asociada a distintos tipos de cáncer. A partir de este resultado, el equipo médico indicó vigilancia constante y estudios preventivos. Entre ellos, el médico tratante incluyó la mastografía como parte del seguimiento.
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El procedimiento consistió en la colocación del pecho en un equipo que aplica presión breve para obtener imágenes. El paciente describió el estudio como rápido y sin intervenciones adicionales. “No sabía qué esperar”, relató, al referirse a una práctica que no formaba parte de su experiencia previa en salud.
Riesgo y señales de alerta
Especialistas señalaron que el cáncer de mama en hombres presenta menor frecuencia que en mujeres, pero requiere atención ante síntomas específicos. El oncólogo Aditya Bardia indicó que señales como bultos, dolor o cambios en el pezón requieren evaluación médica. “Si aparece alguno de estos signos, se debe revisar con estudios”, explicó.
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El especialista también señaló que la mastografía se recomienda en hombres con factores de riesgo, como antecedentes familiares o mutaciones genéticas. En otros casos, el seguimiento se ajusta según la evaluación clínica individual.
Organizaciones enfocadas en este tipo de cáncer identificaron una falta de información dirigida a hombres. Cheri Ambrose, fundadora de Male Breast Cancer Global Alliance, explicó que la búsqueda de recursos sobre el tema mostró vacíos. “No había información para hombres”, señaló al recordar el origen de su iniciativa.
Barreras y percepción social
El relato también expone dificultades en el acceso y en la percepción social del padecimiento. Formularios médicos y protocolos se diseñan con base en población femenina, lo que genera confusión en algunos pacientes. Esta situación se repite en distintos momentos del proceso de atención.
Ambrose indicó que la falta de información influye en la detección tardía. “La mortalidad en hombres es mayor por la falta de conciencia”, afirmó. También señaló que la percepción social del cáncer de mama se asocia de forma predominante a mujeres, lo que limita la visibilidad de los casos en varones.
El paciente compartió su experiencia con personas cercanas tras realizarse el estudio. Algunas reacciones mostraron sorpresa ante la posibilidad de que un hombre se someta a este tipo de prueba. “Pensaron que era una broma”, relató al describir esas conversaciones.
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Seguimiento y difusión
Tras recibir resultados sin hallazgos relevantes, el seguimiento médico continuará con revisiones periódicas. El caso refleja la importancia de la evaluación genética en personas con antecedentes familiares y la necesidad de información accesible para distintos grupos.
Ambrose destacó el impacto de compartir testimonios en la difusión del tema. “Cada persona que cuenta su historia ayuda a crear conciencia”, expresó. La publicación original forma parte de un esfuerzo por ampliar la conversación sobre el cáncer de mama en hombres y su detección oportuna.
VGB
