La adicción a redes sociales ha dejado de ser un fenómeno aislado y se ha convertido en un problema estructural. Así lo afirmó Alexandro López González, coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana, quien explicó que las plataformas digitales fueron diseñadas deliberadamente para generar dependencia.
Herramientas como el scroll infinito, la reproducción automática y las notificaciones constantes, detalló, funcionan de manera similar a mecanismos de recompensa utilizados en juegos de azar, incentivando el uso prolongado.
Un problema que impacta la salud mental
El especialista advirtió que los efectos de este diseño ya son visibles, especialmente entre jóvenes. Problemas como ansiedad, depresión, dismorfia corporal y dificultades para retener información están asociados al uso intensivo de redes sociales.
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Además, señaló que estudiantes presentan serias limitaciones de atención, con lapsos que no superan los 26 segundos, un fenómeno que vinculó directamente al consumo de contenido en plataformas como TikTok.
Responsabilidad de las grandes tecnológicas
El debate sobre el papel de las empresas digitales se ha intensificado tras recientes decisiones judiciales en Estados Unidos que responsabilizan a compañías como Meta y Google por el diseño adictivo de sus servicios.
De acuerdo con López González, el foco ya no está en el contenido, sino en cómo operan las plataformas. Subrayó que estos sistemas fueron desarrollados con equipos que incluyen ingenieros, diseñadores y psicólogos, con el objetivo de maximizar el tiempo de uso.
Formación ética como respuesta
Ante este panorama, la Universidad Iberoamericana apuesta por formar especialistas en inteligencia artificial con enfoque ético. El objetivo es que los futuros profesionales puedan identificar y frenar desarrollos tecnológicos que afecten el bienestar social.
El programa académico incorpora temas como mitigación de sesgos, impacto social y uso responsable de la tecnología, buscando que la innovación esté centrada en las personas. Para el académico, reconocer la adicción digital como crisis de salud pública es un paso clave para impulsar cambios en la industria y en la sociedad
.Fallo histórico en Los Ángeles sacude a las tecnológicas
Un jurado de Los Ángeles declaró culpables a Meta y YouTube por afectar la salud mental de menores en una demanda considerada histórica. El proceso judicial, iniciado a finales de enero, derivó en una condena inicial de 3 millones de dólares en daños compensatorios, con posibilidad de sanciones adicionales. La resolución marca un precedente en la regulación de redes sociales en Estados Unidos.
El caso que detonó la sentencia
La demanda fue presentada por una joven de 20 años, identificada como KGM o Kaley, quien aseguró haberse vuelto adicta a plataformas como Instagram y YouTube desde los 10 años. Según su testimonio, el uso constante derivó en problemas emocionales graves, incluyendo depresión, ansiedad, baja autoestima e incluso pensamientos suicidas, lo que fue considerado por el jurado como consecuencia directa del diseño de las plataformas.
Negligencia en el diseño y operación digital
Los jurados concluyeron que ambas compañías actuaron con negligencia al diseñar y operar sus servicios, y que esto influyó de manera determinante en los daños sufridos por la demandante. Durante el juicio, incluso compareció el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, quien defendió los sistemas de verificación de edad, argumentando que muchos usuarios falsean su información al registrarse.
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Otros procesos y acuerdos paralelos
El caso también incluyó inicialmente a plataformas como Snapchat y TikTok; sin embargo, ambas optaron por acuerdos extrajudiciales antes del inicio del juicio. Paralelamente, tribunales en Los Ángeles mantienen abiertos otros procesos relacionados con presuntos daños causados por el uso intensivo de redes sociales en menores, lo que evidencia la magnitud del problema.
Regulación global: restricciones a menores en aumento
A nivel internacional, la prohibición o limitación del uso de redes sociales por menores se consolida como tendencia. Países de Oceanía, Europa y América han comenzado a establecer edades mínimas —entre 15 y 16 años— y a imponer obligaciones directas a las plataformas para evitar el acceso infantil, trasladando la responsabilidad desde las familias hacia las empresas tecnológicas.
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Nuevas leyes y debate sobre verificación de edad
Australia lidera con una ley vigente desde diciembre de 2025 que prohíbe cuentas a menores de 16 años, con multas de hasta 50 millones de dólares australianos. En Europa, países como España, Francia y Portugal avanzan con esquemas similares, mientras que en Estados Unidos surgen regulaciones estatales. Las propuestas incluyen verificación mediante inteligencia artificial, identidad digital o sistemas bancarios, en medio de un debate sobre privacidad, eficacia y posibles evasiones.
Esta combinación de decisiones judiciales y nuevas leyes refleja un cambio estructural en la forma en que se entiende la responsabilidad de las plataformas digitales, colocando en el centro la protección de la salud mental y el bienestar de las nuevas generaciones.
LSHV
