CUBA

La familia Castro y el poder militar, detrás del diálogo Cuba-Estados Unidos

El Gobierno de La Habana confirmó en días recientes que mantiene conversaciones con Washington, en paralelo a un escenario interno marcado por apagones masivos, escasez de combustible y creciente malestar social

Créditos: Efe
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Mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia reciente, las negociaciones con Estados Unidos avanzan con actores que, según especialistas, no siempre ocupan los cargos visibles del poder, pero sí controlan las decisiones clave en la isla.

El Gobierno de La Habana confirmó en días recientes que mantiene conversaciones con Washington, en paralelo a un escenario interno marcado por apagones masivos, escasez de combustible y creciente malestar social.

El más reciente corte eléctrico nacional, registrado el 16 de marzo, evidenció la fragilidad del sistema energético cubano, agravado por la falta de petróleo tras el endurecimiento del cerco estadounidense.

El poder real detrás del diálogo

De acuerdo con analistas, las negociaciones no están siendo conducidas exclusivamente por el presidente Miguel Díaz-Canel, sino por figuras vinculadas directamente a la familia Castro, que continúa teniendo un peso determinante en las decisiones estratégicas del país.

El académico Ted Henken, especialista en estudios latinoamericanos, sostiene que “la familia Castro es la que realmente controla y maneja las negociaciones con Estados Unidos”, lo que relega a Díaz-Canel a un papel más representativo que decisorio.

Entre los nombres que emergen en este proceso destaca Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro, quien, pese a no ocupar un cargo formal en el Gobierno, ha sido visto en actos oficiales recientes, lo que ha generado interpretaciones sobre su influencia en el actual proceso.

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También figura el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de los hermanos Castro, quien ha ganado relevancia dentro del aparato estatal y es considerado una pieza clave en la interlocución económica.

GAESA y el control económico

Otro actor fundamental en este escenario es el conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA), que controla sectores estratégicos como el turismo, el comercio y parte de la infraestructura energética.

Expertos señalan que, independientemente de los cambios políticos que puedan producirse, serán las figuras dentro de este grupo las que definirán el rumbo económico de Cuba, incluso “tras bambalinas”.

Reformas en medio de la presión

En este contexto, el Gobierno cubano anunció que permitirá a la diáspora invertir en negocios en la isla, una medida interpretada como un intento de enviar señales de apertura en plena negociación con Estados Unidos.

Sin embargo, especialistas advierten que estas reformas son limitadas frente a la magnitud de la crisis. Consideran que los cambios son “incrementales” e “insuficientes” para revertir el deterioro económico, marcado por la escasez de alimentos, medicinas y combustible.

Desde Washington, las autoridades han sido críticas. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que las medidas no representan un cambio “lo suficientemente drástico” para rescatar la economía cubana.

Crisis energética y tensión social

La negociación ocurre en un momento crítico. Cuba enfrenta apagones prolongados debido a la falta de combustible para la generación eléctrica y al deterioro de sus plantas termoeléctricas, muchas de ellas fuera de servicio por fallas o mantenimiento.

La generación distribuida —dependiente de diésel y fueloil— permanece prácticamente paralizada desde enero, lo que ha reducido drásticamente la capacidad de respuesta ante la demanda energética.

El restablecimiento del sistema eléctrico, tras el colapso del SEN, podría tardar días, ya que requiere reactivar gradualmente pequeñas fuentes de energía antes de poner en marcha las grandes centrales.

¿Cambio político en puerta?

Algunos analistas no descartan que Estados Unidos busque un cambio político simbólico como parte de las negociaciones, incluso la eventual salida de Díaz-Canel, aunque consideran que las transformaciones más profundas se darían en el plano económico.

Aun así, coinciden en que no hay señales de un colapso inmediato del sistema político cubano. El aparato estatal —incluyendo el Partido Comunista, las fuerzas de seguridad y el sector militar— mantiene cohesión suficiente para contener protestas.

Un proceso bajo control interno

En el corto plazo, el escenario más probable es una combinación de deterioro económico, protestas localizadas y aumento de la migración, mientras las negociaciones avanzan bajo el control de las élites políticas y militares.

Así, más allá de los anuncios oficiales, el futuro de Cuba parece definirse en un círculo reducido de poder, donde la familia Castro y el aparato militar continúan siendo los principales interlocutores —y decisores— en el diálogo con Estados Unidos.

djh