MEDIO ORIENTE

Así intenta Irán atravesar el escudo antimisiles de Israel

Las tácticas de saturación empleadas por Irán y Hizbulá buscan explotar las limitaciones del sofisticado escudo defensivo israelí; combinan misiles y drones para saturar radares e interceptores

Aunque mantiene tasas de interceptación muy altas, la combinación de misiles con bombas de racimo y ataques coordinados con drones representa uno de los mayores desafíos para el sistema antimisiles de Israel.
Aunque mantiene tasas de interceptación muy altas, la combinación de misiles con bombas de racimo y ataques coordinados con drones representa uno de los mayores desafíos para el sistema antimisiles de Israel.Créditos: EFE
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El sistema antimisiles de Israel, que en junio de 2025 interceptó el 86% de los 550 misiles y el 99% de los 1,000 drones iraníes, se enfrenta a una nueva prueba ante la evolución de las tácticas de ataque usadas por Teherán y el grupo chií libanés Hizbulá.

Su estrategia consiste en combinar misiles con bombas de racimo y oleadas de drones, una táctica diseñada no solo para saturar las diferentes capaz de interceptación del escudo defensivo israelí, sino también para explotar sus límites operativos.

Misiles con bombas de racimo: la apuesta por saturar las defensas

De acuerdo con datos del ejército israelí, alrededor del 50% de los misiles iranies lanzados desde el 28 de febrero llevan ojivas de racimo, un tipo de armamento diseñado para dispersar decenas de submuniciones sobre un radio que puede llegar a alcanzar 10 kilómetros cuando el misil se detona en el aire.

Tal Inbar, director del Centro Israelí de Investigación Espacial del Fisher Institute for Air & Space Strategic Studies explicó a EFE que cada submunición está fabricada de acero y contiene entre 3 y 20 kilos de explosivos. Algunos misiles de mayor tamaño, como el “Khorramshahr” pueden dispersar hasta 80 de estas bombas.

“Irán lleva tiempo trabajando en encontrar una solución para atravesar el sistema”, explicó Inbar, quien considera que el uso de bombas de racimo representa una “victoria parcial”.

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Por qué las submuniciones complican la interceptación

El sistema antimisiles de Israel está diseñado para detectar y destruir blancos individuales, no para responder de forma simultanea a varios proyectiles dispersos. Cuando un misil con bombas de racimo es interceptado en el aire, las submuniciones pueden seguir cayendo en el terreno, lo que provoca daños y pánico entre la población civil.

Además, estas submuniciones no caen en un solo lugar, lo que obliga a los servicios de emergencia a cubrir grandes superficies, multiplicando el esfuerzo logístico y complicando las respuestas ante cada ataque.

Otro riesgo adicional es que algunas submuniciones no explotan al impactar, lo que deja artefactos activos durante días o incluso semanas, obligando a mantener medidas de seguridad prolongadas.

Según Inbar, aunque las bombas de racimo puedan parecer menos destructivas que una ojiva convencional con cientos de kilos de explosivos, aumentan la probabilidad de causar daños efectivos, incluso si el misil portador es destruido antes de alcanzar su objetivo.

Los drones: armas baratas que desgastan la defensa aérea

Los drones son otra parte importante en esta estrategia de saturación.

Estas aeronaves no tripuladas pueden ser controladas de forma remota o programadas para seguir una ruta predefinida mediante sistemas de navegación y PGS, y en el ámbito militar suelen transportar cargas explosivas destinadas a impactar directamente contra un objetivo o detonar en sus proximidades.

Por su bajo costo y facilidad de producción, los drones se han convertido en uno de los proyectiles más utilizados por Hizbulá contra Israel, ya que permiten lanzar ofensivas masivas que resultan difíciles de anticipar. Su participación amplía el frente del conflicto y obliga a Israel a dividir sus recursos defensivos entre varias direcciones, incrementando la presión sobre el sistema de defensa aérea.

El experto en seguridad internacional Félix Arteaga, explica que Irán también busca emplear drones a gran escala, aunque su capacidad se habría reducido después de que instalaciones de producción fueran dañadas por ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos.

El alto costo de interceptar los ataques con drones

Aunque muchos drones son relativamente fácil de derribar, la combinación de cantidad, variedad y coordinación obliga a Israel a desplegar cazas y recursos adicionales para interceptarlos, incrementando el costo operativo de la defensa aérea y desgasta la capacidad de reposición de interceptores.

Además, neutralizarlos requiere planificación constante, alerta temprana y monitoreo permanente del espacio aéreo, ya que el sistema antimisiles israelí fue diseñado principalmente para interceptar cohetes y misiles, no grandes volúmenes de drones.

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El desafío de alertar a la población en tiempo real

Para advertir a la población de los ataques, Israel combina sensores y redes de comunicación de su Fuerza Aérea con sistemas de alerta que incluyen sirenas, mensajes en teléfonos móviles y aplicaciones oficiales.

Sin embargo, medios israelíes como The Jerusalem Post han informado que varios radares fueron alcanzados por misiles iraníes, lo que habría reducido el tiempo de advertencia de algunos sistemas de alerta temprana.

Ante ese escenario, los refugios antiaéreos y la disciplina de la población siguen siendo la principal protección para los civiles frente a ataques sorpresa.

Cómo funciona el sistema antimisiles de Israel

El escudo defensivo israelí está estructurado en tres capas complementarias, diseñadas para interceptar amenazas de distintos alcances.

  • Cúpula de Hierro (Iron Dome): intercepta cohetes y proyectiles de corto alcance mediante misiles interceptores que detonan cerca del objetivo en el aire.
  • Honda de David (David’s Sling): es la capa intermedia del sistema. Utiliza interceptores de alta velocidad capaces de neutralizar amenazas más complejas, como misiles de medio alcance o cohetes de mayor precisión.
  • Sistema Flecha (Arrow): está diseñado para interceptar misiles balísticos de largo alcance, incluso fuera de la atmósfera terrestre.

Aunque mantiene tasas de interceptación muy altas, la combinación de misiles con bombas de racimo y ataques coordinados con drones representa uno de los mayores desafíos para el sistema antimisiles de Israel.

JL