ESTADOS UNIDOS

Hegseth limpia el Pentágono: ¿Giro militar en el Caribe y la frontera?

El secretario de Defensa de EU ordenó una revisión “implacable” de las oficinas jurídicas militares del Pentágono; la medida coincide con una nueva doctrina de defensa que prioriza el hemisferio occidental y coloca a América Latina como eje estratégico

El anuncio fue difundido mediante un video publicado en redes sociales
El anuncio fue difundido mediante un video publicado en redes socialesCréditos: EFE
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El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció una reorganización profunda dentro de las oficinas jurídicas del Departamento de Defensa de Estados Unidos, al ordenar una revisión que describió como “implacable y sin excusas”.

El anuncio fue difundido mediante un video publicado en redes sociales, en el que el funcionario argumentó que durante más de dos décadas los departamentos legales de las fuerzas armadas han crecido de forma excesiva, con funciones duplicadas, burocracia y líneas de autoridad poco claras.

Según Hegseth, esta situación ha alejado a los abogados militares de su misión principal: asesorar a los comandantes en escenarios operativos donde las decisiones deben tomarse en cuestión de segundos.

“Depurarlo todo, eliminar la duplicación y la burocracia, aclarar las funciones y los informes. Se acabó la ambigüedad moral”, afirmó el secretario al explicar la reforma.

La directiva instruye a los secretarios de cada rama militar a revisar la estructura actual de los departamentos legales y presentar informes sobre posibles duplicidades en un plazo de 45 días. La reestructuración completa, según el plan del Pentágono, debería concretarse en los próximos seis meses.

Abogados militares enfocados en combate y operaciones estratégicas

La reforma plantea una redistribución de funciones entre abogados militares uniformados —conocidos como JAG— y asesores legales civiles dentro del Pentágono.

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Los jueces defensores generales tienen la responsabilidad de proporcionar asesoramiento jurídico independiente a los comandantes militares para evitar conflictos con la legislación estadounidense o con el derecho internacional en operaciones armadas.

Bajo la nueva directiva, estos abogados se concentrarían principalmente en tareas vinculadas a la guerra moderna: derecho operacional, justicia militar, inteligencia, ciberseguridad, contratación en despliegues y legislación relacionada con los conflictos armados.

Mientras tanto, los asesores legales civiles asumirían asuntos considerados no operativos, como adquisiciones, personal civil, propiedad intelectual, litigios administrativos y gestión de bienes del gobierno.

Hegseth argumentó que este cambio permitirá que los comandantes cuenten con asesoramiento legal más rápido y enfocado en situaciones de combate. “Necesitan asesoramiento ágil, independiente y preciso que les permita actuar con decisión”, señaló.

Nueva doctrina de defensa: América Latina se vuelve estratégica

La reorganización del aparato jurídico militar coincide con un cambio más amplio en la política de seguridad estadounidense.

La Estrategia de Defensa Nacional 2026 (NDS) redefine las prioridades militares de Washington y coloca la protección del territorio estadounidense y del hemisferio occidental como eje central de la política de defensa.

El documento plantea que Estados Unidos reforzará su presencia estratégica en América y buscará restaurar su dominio militar en la región, retomando principios asociados con la histórica Doctrina Monroe, que durante el siglo XIX estableció al continente americano como zona de influencia estadounidense.

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De acuerdo con la estrategia, el Pentágono considera prioritarias zonas como el Canal de Panamá, el golfo de México y Groenlandia, espacios que Washington busca mantener abiertos para el acceso militar y comercial.

El documento también subraya que “la seguridad fronteriza es seguridad nacional”, una frase que refleja un giro respecto a estrategias previas y que apunta a fortalecer el control migratorio, sellar fronteras y combatir organizaciones criminales que el Pentágono clasifica como narcoterroristas.

Incluso se advierte que, si algunos gobiernos de América Latina no logran debilitar estas organizaciones, Estados Unidos podría emprender “acciones decisivas” para proteger su seguridad.

Reacomodos en la cúpula militar y tensiones internas

Los cambios en la estructura jurídica del Pentágono se producen en un momento de transformaciones dentro del liderazgo militar estadounidense.

El general Thomas A. Bussiere, comandante del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea, anunció su retiro a partir del 1 de octubre de 2025 tras una carrera de casi 40 años en las fuerzas armadas.

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Su salida se produce poco después de que Hegseth dirigiera un mensaje a altos mandos militares durante una reunión en Quantico, Virginia, en el que pidió a generales y almirantes reconsiderar su permanencia si no coincidían con las nuevas directrices del Pentágono.

Entre estas directrices se encuentran el fortalecimiento de lo que denominó un “ethos guerrero”, la eliminación de programas que calificó como “woke” y la aplicación de estándares físicos idénticos para hombres y mujeres en las fuerzas armadas.

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Bussiere acumuló más de 3 mil 400 horas de vuelo en aeronaves como el B-2A Spirit, el F-15C Eagle y el F-22 Raptor, además de participar en operaciones militares como Allied Force e Iraqi Freedom.

Su retiro ocurre mientras el Pentágono impulsa la modernización de la tríada nuclear estadounidense y promueve una transformación tecnológica en las fuerzas armadas basada en inteligencia artificial, con el objetivo de convertir al ejército en una fuerza “AI-first”.

En este contexto, analistas consideran que la combinación de reformas institucionales, cambios en la cúpula militar y una nueva doctrina de defensa podría redefinir la relación de Estados Unidos con América Latina y alterar el equilibrio estratégico en el hemisferio occidental durante los próximos años.