La administración de Estados Unidos instó al Gobierno cubano a implementar cambios drásticos pronto en respuesta a la actual crisis económica que enfrenta la isla. La advertencia se dio en una conferencia de prensa en Washington ante preguntas de corresponsales.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, expresó que Estados Unidos considera que Cuba atraviesa una situación crítica y que es de interés para la isla hacer ajustes de forma inmediata. La declaración se produjo sin detallar acciones específicas que la administración estadounidense planea adoptar.
Leavitt afirmó que el gobierno estadounidense busca democracias estables y prósperas, particularmente en el hemisferio occidental. En ese contexto, reiteró que la situación de Cuba demanda atención.
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La funcionaria evitó precisar si Washington espera cambios del liderazgo cubano o de las políticas gubernamentales en general. No ofreció fechas ni pasos concretos para la implementación de propuestas.
El mensaje de la Casa Blanca no incluyó detalles sobre futuros contactos con funcionarios cubanos ni sobre mecanismos diplomáticos para impulsar los cambios señalados.
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Contexto económico y presión externa
La advertencia de Estados Unidos se produce en medio de una situación económica complicada en Cuba, que enfrenta restricciones energéticas tras la reducción de suministros externos de petróleo.
Una orden ejecutiva previa emitida por la Casa Blanca permite la imposición de aranceles adicionales a países que vendan petróleo a Cuba, lo que ha influido en la disponibilidad de energía en la isla.
Ese marco de presión económica coincide con la ausencia de envíos regulares de crudo desde Venezuela, lo que ha generado desafíos adicionales para la infraestructura energética cubana.
Algunos gobiernos regionales mantuvieron intercambios diplomáticos con Cuba en medio de esta situación económica, aunque esos contactos no han derivado en acuerdos públicos sobre el cambio de políticas internas.
Estados Unidos y Cuba mantienen relaciones diplomáticas limitadas desde hace décadas, y este llamado al cambio se enmarca en ese contexto histórico de tensiones bilaterales.
Sin acciones concretas anunciadas
En la rueda de prensa en la capital estadounidense, Leavitt también rechazó detallar medidas adicionales que el gobierno norteamericano contemplaría para conseguir los cambios solicitados en Cuba.
La Casa Blanca señaló que sus declaraciones se vinculan con una expectativa de modificación de políticas, no con la implementación inmediata de sanciones nuevas o la retirada de las ya existentes.
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No se comunicaron fechas ni plazos específicos para que Cuba responda a las exigencias ni se definieron canales formales de seguimiento entre los dos gobiernos.
Funcionarios estadounidenses presentes en la conferencia se limitaron a repetir el interés de su país por ver transformaciones en las prácticas de Cuba sin señalar mecanismos de evaluación del cumplimiento de esas transformaciones.
El comunicado concluyó con reiteraciones sobre la intención de ver estabilidad democrática en la región, sin ofrecer datos adicionales sobre la estrategia a seguir con La Habana.
VGB
