La reciente liberación de presos políticos en Venezuela abrieron interrogantes sobre el destino de El Helicoide, centro de reclusión bajo control del Estado. Declaraciones previas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalaron un cierre en curso del recinto, no obstante, tras la liberación de los presos políticos, las autoridades venezolanas no detallaron planes sobre la estructura. El edificio continúa bajo resguardo oficial.
Trump afirmó que El Helicoide dejará de operar como centro de detención tras cambios políticos recientes. El mandatario describió el lugar como un sitio de abusos y lo vinculó con medidas de la administración interina. Estas declaraciones circularon sin un anuncio técnico o administrativo que confirmara un cierre definitivo. El gobierno venezolano no emitió un comunicado específico sobre el inmueble.
Desde Caracas, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció la liberación de un grupo de detenidos por motivos políticos. El mensaje oficial presentó la medida como una acción unilateral orientada a la estabilidad interna. Las autoridades no informaron si el proceso incluyó el desmantelamiento del recinto. Tampoco precisaron fechas o planes de reconversión.
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Reportes periodísticos registraron movimientos de oficinas y vehículos desde áreas administrativas del complejo. Las versiones indicaron traslados vinculados con dependencias policiales. Organizaciones civiles señalaron que estos cambios no implicaron el cierre total del centro. El área vinculada con inteligencia permaneció sin confirmación pública de desalojo.
Un edificio con funciones cambiantes
El Helicoide surgió en la década de 1950 como un proyecto comercial de gran escala. El diseño contempló rampas vehiculares, espacios comerciales y servicios turísticos. Tras cambios políticos, la obra quedó inconclusa durante varios años. Décadas después, el Estado destinó el edificio a funciones de seguridad.
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En 1984, organismos oficiales instalaron allí dependencias de inteligencia. Con el paso del tiempo, organizaciones internacionales documentaron denuncias sobre condiciones de detención. Informes señalaron celdas de aislamiento y espacios de reclusión de alta seguridad. El edificio se consolidó como uno de los principales centros de detención del país.
Aunque la estructura supera los 100 mil metros cuadrados, la zona destinada a presos políticos ocupa un sector limitado. Fuentes civiles estimaron que entre 65 y 100 personas permanecían recluidas por razones políticas. Las cifras varían según el periodo y los reportes disponibles. Las excarcelaciones recientes modificaron este registro.
Entre las personas identificadas en reportes públicos figuraron abogados, dirigentes políticos y activistas. Las confirmaciones provinieron de familiares, defensores legales y organizaciones de derechos humanos. Las autoridades no publicaron una lista oficial completa. La verificación de cada caso continuó en proceso.
Liberaciones y escenarios abiertos
Las excarcelaciones generaron expectativas sobre un posible cambio de uso del recinto. Hasta ahora, ninguna institución estatal informó sobre demolición, cierre definitivo o reaprovechamiento del edificio. Las organizaciones de monitoreo mantuvieron la observación del lugar. El debate queda abierto tras los anuncios contrapuestos.
La falta de información oficial mantiene la incertidumbre sobre El Helicoide. Las declaraciones internacionales contrastaron con el silencio administrativo local. El futuro del edificio depende de decisiones aún no comunicadas. Por ahora, el recinto permanece como un punto central en la agenda política y de derechos humanos.
VGB
