El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar la relación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) al expresar públicamente sus dudas sobre si los países aliados acudirían en defensa de Washington en caso de necesidad. Aunque reafirmó que su país “siempre estará ahí para la OTAN”, sus declaraciones, sumadas a la amenaza de una posible acción militar sobre Groenlandia, han encendido las alarmas sobre la cohesión y el futuro de la alianza militar más poderosa del mundo.
Fue a través de su red social Truth Social, que Trump manifestó su descontento con la OTAN y puso en tela de juicio el principio central de la alianza: la defensa colectiva consagrada en el Artículo 5, que establece que un ataque contra uno de sus miembros debe ser respondido por todos.
“Siempre estaremos ahí para la OTAN, aunque ellos no estén ahí para nosotros”, escribió el mandatario, al tiempo que acusó a los socios europeos de beneficiarse del respaldo estadounidense sin asumir una carga proporcional.
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Trump afirmó que Estados Unidos ha pagado “tontamente” por la defensa de sus aliados, aunque aseguró haber forzado a los países miembros a elevar su gasto militar hasta el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) destinado a defensa, una cifra muy por encima del objetivo histórico del 2% promovido por la organización.
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“No temen a la OTAN, temen a Estados Unidos”
En su publicación, el presidente estadounidense sostuvo que Rusia y China no temen a la OTAN sin Estados Unidos, sino al poder militar de Washington. Según Trump, esto se debe a que durante su primer mandato “reconstruyó” el Ejército estadounidense, lo que, afirmó, ha disuadido a las potencias rivales.
El mandatario también aseguró que, sin su participación, Rusia “tendría toda Ucrania”, y se atribuyó haber puesto fin a ocho guerras, además de haber “salvado millones de vidas”, afirmaciones que han sido objeto de debate entre analistas y gobiernos aliados.
Incluso criticó a Noruega, miembro de la OTAN, por no haberle concedido el Premio Nobel de la Paz, comentario que reforzó el tono confrontativo de su mensaje.
Groenlandia: el nuevo foco de tensión en la OTAN
Las declaraciones de Trump llegaron un día después de que la Casa Blanca confirmara que evalúa “opciones”, incluida la vía militar, para lograr la anexión de Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, país miembro de la OTAN.
Posteriormente, la OTAN señaló que la seguridad de un Estado miembro se basa en "la defensa colectiva", y que ese principio se aplica "en toda Europa, el Ártico y el Atlántico Norte", así lo aseguraron a Europa Press fuentes de la alianza atlántica al recordar que el Ártico "tiene una importancia estratégica creciente" y que la OTAN tiene "un claro interés en mantener la seguridad y la estabilidad en la región".
Desde Bruselas, la agencia Associated Press (AP) advirtió que este escenario representa un desafío potencialmente existencial para la alianza, fundada en 1949 para enfrentar amenazas externas como la Unión Soviética durante la Guerra Fría y, más recientemente, a Rusia y al terrorismo internacional.
La OTAN, basada en la unanimidad, no contempla un escenario claro en el que un miembro ataque a otro, lo que dejaría al Artículo 5 en un vacío operativo sin precedentes.
Reacciones internacionales y advertencias de expertos
La Casa Blanca defendió la postura estadounidense al señalar que Groenlandia es una “prioridad de seguridad nacional”. Sin embargo, expertos y líderes europeos reaccionaron con preocupación.
A su vez, los líderes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y España emitieron una declaración conjunta respaldando la soberanía de Dinamarca y Groenlandia. Canadá también expresó su apoyo, dada la importancia estratégica de la isla para la defensa de América del Norte desde la Segunda Guerra Mundial.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que cualquier intento de Estados Unidos por tomar Groenlandia podría significar “el fin de la OTAN”. Desde la alianza, un funcionario que habló bajo anonimato evitó especular, aunque subrayó la relevancia estratégica del Ártico para la seguridad colectiva.
La analista Maria Martisiute, del European Policy Center, alertó que cuando un miembro clave socava a otro, se daña la credibilidad y cohesión de la OTAN, beneficiando directamente a adversarios como Rusia y China.
Cabe recordar que el verano pasado, los líderes de la OTAN aceptaron la exigencia de Trump de aumentar el gasto militar. Incluso el secretario general de la alianza, Mark Rutte, llegó a afirmar ante la BBC que, gracias a Trump, la OTAN es “más fuerte que nunca” desde la caída del Muro de Berlín.
No obstante, el propio Rutte advirtió recientemente que Rusia podría atacar otras regiones de Europa si logra imponerse en Ucrania, lo que refuerza la necesidad de una alianza unida.
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