PERFIL

Delcy Rodríguez: el ascenso de la "Dama de Hierro" a la presidencia de Venezuela

Tras décadas a la sombra y en la primera línea de mando de Nicolás Maduro, la abogada de linaje revolucionario asume la jefatura del Estado en un momento de fractura institucional, consolidándose como la heredera definitiva del poder político en el Palacio de Miraflores

Créditos: EFE
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Este 5 de enero de 2026 marca un antes y un después en la historia contemporánea de Venezuela. Con la mano derecha alzada y ante un Tribunal Supremo de Justicia que ha redefinido las reglas del juego sucesorio, Delcy Eloína Rodríguez Gómez ha juramentado como presidenta interina de Venezuela. No es una cara nueva, pero sí es el rostro de un nuevo orden dentro del chavismo: uno que sustituye el carisma de las masas por la eficiencia técnica y la lealtad de acero.

El linaje

Nacida en 1969, su identidad política está forjada por la tragedia y el resentimiento contra la "IV República". Hija de Jorge Antonio Rodríguez —fundador de la Liga Socialista, muerto bajo custodia policial en 1976—, Delcy y su hermano Jorge crecieron bajo la premisa de una revancha histórica. Quienes la conocen de cerca aseguran que su motor no es solo el poder, sino la reivindicación del nombre de su padre.

Abogada egresada de la Universidad Central de Venezuela, con especializaciones en París y Cambridge, Rodríguez posee un perfil académico superior al de la mayoría de la cúpula militar que sostiene al régimen. Esta sofisticación, combinada con una retórica punzante, la convirtió en la diplomática de confianza de Nicolás Maduro.

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La arquitectura del poder actual

Su ascenso no fue un accidente. Desde que asumió el Ministerio de Relaciones Exteriores en 2014, demostró una capacidad inaudita para blindar al gobierno en foros internacionales. Fue ella quien orquestó la salida de Venezuela de la OEA y quien, años más tarde, desde la vicepresidencia ejecutiva, tomó las riendas de la economía nacional.

A Delcy Rodríguez se le atribuye la "pragmatización" del modelo chavista: la apertura hacia el dólar, la creación de las zonas económicas especiales y el acercamiento con sectores empresariales que antes eran enemigos jurados del proceso. Ha sido la "gerente" del estado mientras Maduro se enfocaba en la retórica política. Su nombramiento como presidenta por parte del Supremo no es más que la formalización de un poder que ya ejercía en la sombra de los números y los contratos internacionales.

Delcy Rodríguez controla PDVSA, la empresa estatal petrolera; es reconocida por las Fuerzas Armadas.

El reto de la legitimidad

Sin embargo, su llegada a la presidencia no está exenta de espinas. Rodríguez asume el cargo bajo el estigma de las sanciones internacionales —estando ella misma en las listas de la Unión Europea y Estados Unidos— y con una oposición que califica su designación como una estocada final a la Constitución. Su principal desafío no será solo mantener la cohesión interna entre los militares y las facciones civiles del PSUV, sino lograr que su interinato no sea visto como una dictadura unipersonal, sino como una transición controlada.

Hoy, la mujer que alguna vez fue descrita como "la cara más amable" del régimen para los negocios, pero la más implacable para la negociación política, tiene el bastón de mando. Venezuela entra en una era de incertidumbre, liderada por una estratega que ha demostrado que, en el ajedrez del chavismo, ella siempre juega para ganar.

Entre la sociedad venezolana, es vista con un estilo pragmático y autoritario, con amplio control sobre la estructura técnica del estado.

 

lrc