La estrategia de deportaciones masivas del presidente Donald Trump comienza a generar incomodidad incluso dentro de su propia base electoral. De acuerdo con una encuesta de POLITICO, 1 de cada 5 votantes que apoyaron a Trump en 2024 considera que la campaña de deportación es demasiado agresiva, un dato que enciende alertas en el Partido Republicano de cara a las elecciones intermedias.
El sondeo se da en medio de una ola de protestas derivadas de la muerte de Alex Pretti a manos de agentes del ICE, que se suma a la de Renee Good, ambos ciudadanos estadounidenses.
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La encuesta muestra que 49% de los estadounidenses percibe como excesiva la política de deportaciones del gobierno, una opinión que se extiende más allá de los votantes demócratas y alcanza a sectores clave del electorado republicano. Entre quienes respaldaron a Trump en 2024, más de un tercio afirma apoyar el objetivo de reforzar la aplicación de la ley migratoria, pero desaprueba la forma en que se está implementando.
Las preocupaciones se intensifican en un contexto de alta visibilidad mediática de operativos de ICE, detenciones polémicas —incluidas las de ciudadanos estadounidenses— y enfrentamientos entre manifestantes y autoridades federales, particularmente en ciudades como Minneapolis. Legisladores y estrategas republicanos advierten que este enfoque podría ahuyentar a votantes moderados, independientes, jóvenes y latinos, decisivos para conservar la estrecha mayoría del partido en la Cámara de Representantes.
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“Si no cambiamos el enfoque, tendrá un efecto negativo en las elecciones intermedias, sin duda”, reconoció el congresista Dan Newhouse, republicano por Washington, quien anunció que no buscará la reelección.
Se agudiza el malestar entre republicanos
El malestar es más visible entre los votantes de Trump que no se identifican con el movimiento MAGA. En ese grupo, 29% considera que la campaña es demasiado agresiva, frente a 17% que opina lo contrario. Además, 43% de estos votantes moderados apoya las metas de la política migratoria, pero no la manera en que se ejecuta, una brecha mayor que entre los simpatizantes MAGA más firmes.
La encuesta también revela que la mayoría de los estadounidenses prefiere un enfoque más focalizado: 38% cree que el gobierno federal debería priorizar la deportación de inmigrantes que hayan cometido delitos graves, y 21% considera que solo esos casos deberían ser objeto de expulsión. En contraste, el enfoque amplio de la administración, que va más allá de criminales violentos, carece de respaldo mayoritario.
Desde la Casa Blanca, la respuesta ha sido insistir en que el problema es de comunicación y no de política pública. El propio Trump ha pedido a las agencias federales destacar los arrestos de personas con antecedentes por delitos graves para reforzar el apoyo ciudadano. Sin embargo, estrategas republicanos advierten que las imágenes de redadas generalizadas y el uso de la fuerza no conectan con los votantes que definen elecciones.
Aunque 55% de los votantes de Trump considera “adecuadas” las acciones de deportación, el dato de que uno de cada cinco de sus propios electores las perciba como excesivas refleja una fisura relevante. A medida que la inmigración vuelve a colocarse en el centro del debate —aunque aún por debajo de preocupaciones como el costo de vida—, el Partido Republicano enfrenta el dilema de mantener a su base movilizada sin perder a los votantes indecisos que podrían inclinar la balanza en 2026.
La portada de Charlie Hebdo
La portada de Charlie Hebdo del 28 de enero de 2026 ilustra una crítica mordaz a las políticas migratorias y al uso de la fuerza por parte de las autoridades estadounidenses. En el centro de la imagen se ve a un agente con la inscripción “POLICE ICE” arrastrando en el suelo a un hombre herido, mientras figuras humanas ensangrentadas y apelotonadas forman, de manera grotesca, lo que parecen ser las estrellas sobre un fondo de franjas rojas —una representación distorsionada de la bandera de Estados Unidos.
El trazo deliberadamente violento y caricaturesco de la ilustración subraya una sensación de caos y brutalidad, evocando la percepción de un Estado que se apoya en la violencia para imponer su autoridad. La figura del agente, imponente y sin rasgos faciales detallados, contrasta con el cuerpo inerte de la víctima, reforzando visualmente la narrativa de abuso de poder.
Las muertes de Pretti y Good
Contexto: en Mineápolis, Estados Unidos, la muerte del enfermero Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, a manos de agentes federales ha encendido una ola de protestas y críticas sobre el uso de la fuerza por parte de autoridades migratorias. Pretti, quien trabajaba como enfermero en cuidados intensivos y había participado en manifestaciones contra las tácticas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), fue abatido durante un operativo en el centro de la ciudad el 24 de enero. Las autoridades federales sostienen que el hombre confrontó a agentes con un arma, versión que ha sido ampliamente cuestionada por testigos y familiares.
El asesinato de Pretti sucede menos de tres semanas después del caso de Renee Nicole Good, también de 37 años, quien fue asesinada por un agente del ICE el 7 de enero en la misma ciudad. Good, madre de tres hijos, fue mortalmente herida durante una operación federal, en lo que sus familiares y abogados han denunciado como un uso excesivo de la fuerza injustificado. Ambos hechos han puesto a Minneapolis y a otras ciudades estadounidenses bajo tensión social y política, con exigencias crecientes de transparencia y rendición de cuentas.
Las protestas que surgieron en respuesta al caso Pretti se han extendido por diversas regiones de Estados Unidos, con manifestantes marchando en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Seattle y Washington D.C., entre otras. Estos movimientos amplían el rechazo hacia las operaciones de ICE y la Patrulla Fronteriza, reclamando justicia para Pretti y Good, así como un cambio en las políticas migratorias de la administración federal. En Minneapolis, las movilizaciones han incluido enfrentamientos con agentes, uso de gases lacrimógenos y vigilias, reflejando un ambiente de indignación y confrontación.
La relevancia mediática del caso ha atraído la atención nacional, con figuras políticas y sociales cuestionando las versiones oficiales y pidiendo investigaciones independientes. Expresidentes como Barack Obama y figuras del Partido Demócrata han cuestionado la narrativa gubernamental, mientras que legisladores buscan documentos oficiales sobre las muertes para determinar responsabilidades. Esta respuesta política se inscribe en un debate más amplio sobre el papel de las agencias federales de inmigración en territorio estadounidense y el respeto a los derechos civiles.
En medio del clamor público, familiares de las víctimas han emitido declaraciones condenando las acciones de las autoridades y urgido a que se revelen pruebas de video y testimonios presenciales que, según ellos, contradicen las versiones oficiales sobre los hechos que llevaron a las muertes de Pretti y Good. Las protestas continúan, con la demanda central de rendición de cuentas y fin de políticas de uso letal de la fuerza por parte de agentes federales, en un contexto donde estas tragedias han reavivado el debate sobre la justicia, la inmigración y el poder del Estado.
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