LIBERTAD DE PRENSA

El FBI registra casa de periodista del Washington Post

Agentes incautaron teléfono móvil, computadoras y reloj inteligente como parte de investigaciones

Escrito en MUNDO el

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) ejecutó este miércoles una orden de registro en la casa de la periodista Hannah Natanson, del periódico The Washington Post, como parte de una investigación relacionada con documentos clasificados del Gobierno de Estados Unidos, publicó The New York Times.

¿Qué ocurrió?

Agentes del FBI ingresaron y registraron la vivienda de Natanson en Virginia, donde también incautaron varios dispositivos electrónicos, incluidos teléfono móvil, dos computadoras portátiles (una personal y otra proporcionada por el periódico) y un reloj inteligente Garmin.

Natanson no es considerada la persona objetivo principal de la investigación, según reportes.

¿Por qué se realizó el operativo?

El registro está vinculado a una investigación sobre Aurelio Pérez-Lugones, un contratista del gobierno radicado en Maryland con autorización de seguridad de alto nivel, acusado por el Departamento de Justicia de retener ilegalmente informes clasificados y llevárselos a su casa. Algunos de esos documentos habrían sido encontrados en su sótano y hasta en su lonchera personal, de acuerdo con una declaración jurada citada por medios.

Contexto: La acción del FBI contra la residencia de una periodista ha sido calificada como inusual y agresiva, dado que las investigaciones de fugas de información normalmente no implican registros domiciliarios a reporteros, sino solicitudes de datos específicos o entrevistas.

Natanson es conocida por su cobertura sobre la reestructuración del gobierno federal bajo la administración Trump, incluyendo cambios en las agencias y el entorno laboral de los empleados públicos.

Hasta el momento, ni el FBI ni el Departamento de Justicia han emitido declaraciones oficiales sobre la operación.

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Acoso a la prensa en EU

La administración de Trump ha vetado el acceso a periodistas y medios críticos —por ejemplo, a The Associated Press por negarse a usar términos exigidos por el presidente— y ha anunciado cambios en las reglas de acceso que podrían favorecer a medios afines al gobierno. Muchas organizaciones periodísticas han advertido que estas decisiones amenazan la independencia de la cobertura periodística oficial.

Trump ha intensificado sus ataques verbales contra periodistas individuales, incluyendo insultos directos a reporteras y reporteros en redes sociales, vocabulario despectivo y confrontaciones públicas en ruedas de prensa y en eventos políticos. Estas acciones han sido documentadas y comentadas como parte de un patrón que va más allá de la crítica política tradicional.

Expertos de derechos humanos y organismos internacionales han señalado que la retórica hostil del presidente estadounidense contra la prensa puede incrementar el riesgo de violencia o acoso contra periodistas, al presentar a la prensa como enemigos en lugar de como garantes de transparencia democrática.

Grupos como el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) han alertado que la constante deslegitimación de la prensa por parte de Trump erosiona la confianza pública en los medios y puede fomentar que periodistas enfrenten mayor acoso, tanto en redes como en entornos de trabajo periodístico.