El Ministerio de Defensa de Rusia informó que el ataque lanzado la noche del 9 de enero tuvo como objetivo una planta de mantenimiento aeronáutico ubicada en Leópolis, ciudad del centro oeste de Ucrania. De acuerdo con el comunicado difundido en Telegram, la instalación quedó inutilizada tras el impacto de un misil hipersónico Oréshnik, según reportes confirmados por fuentes independientes citadas por Moscú.
Las autoridades rusas señalaron que la operación fue ejecutada por las Fuerzas Armadas como parte de un ataque de represalia, aunque Kiev ha rechazado las acusaciones que motivaron dicha acción.
Reparación de F-16, MiG-29 y producción de drones
Según la versión oficial rusa, la planta atacada era utilizada para la reparación y el mantenimiento de aeronaves militares ucranianas, incluidos cazas F-16 suministrados por países occidentales y aviones MiG-29. Moscú también afirmó que en dichas instalaciones se fabricaban drones de medio y largo alcance empleados para atacar objetivos civiles en territorio ruso.
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El ataque marcó la primera vez que Leópolis es bombardeada con un misil Oréshnik desde el inicio de la guerra a gran escala, en un contexto de intensificación de las hostilidades.
Bombardeo masivo y daños en Kiev
De manera paralela, Rusia lanzó un ataque masivo contra Kiev que dejó al menos cuatro muertos y 25 heridos, además de severos daños a la infraestructura civil y energética. De acuerdo con autoridades ucranianas, el ataque combinó 36 misiles y 242 drones y se prolongó durante casi cinco horas.
Aunque la mayoría de los proyectiles fueron interceptados, se registraron impactos en 19 puntos del país. En la capital, más de 50 edificios resultaron dañados, incluidos inmuebles residenciales y cuatro centros educativos. Además, cerca de 417 mil familias quedaron sin electricidad y miles de viviendas sin calefacción ni agua.
Reacciones internacionales y advertencia a Europa
El alcalde de Leópolis, Andrí Sadovi, indicó que el misil se desplazaba a una velocidad cercana a los 13 mil kilómetros por hora y subrayó que la ciudad se encuentra a menos de 70 kilómetros de la frontera con la Unión Europea. Para autoridades locales, el ataque representa una señal directa de que el conflicto no reconoce límites geográficos.
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El Servicio de Seguridad de Ucrania calificó el ataque como un crimen de guerra, mientras que la Unión Europea, Alemania, Francia y Reino Unido condenaron el uso del misil Oréshnik al considerarlo una escalada del conflicto. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, llamó a reforzar la defensa aérea y endurecer las sanciones contra Moscú, en tanto que el presidente Volodímir Zelenski exigió una respuesta clara de la comunidad internacional.
