La capacidad de los perros para aprender palabras va mucho más allá de obedecer órdenes básicas como “siéntate” o “quédate”. Investigaciones recientes muestran que algunos ejemplares son capaces de reconocer etiquetas verbales asociadas a objetos concretos, almacenarlas en la memoria durante años y utilizarlas de forma funcional, esto de acuerdo a un reportaje publicado por el The New York Times.
Un caso emblemático es el de Basket, una border collie de siete años que vive en el Upper West Side de Manhattan. Esta perra conoce los nombres de al menos 150 juguetes, entre ellos “ranita”, “caja de crayones” y “Pop-Tart”, y puede traerlos cuando se le ordena.
El desarrollo lingüístico de Basket comenzó desde que era cachorra. Su dueña, Elle Baumgartel-Austin, dedicó tiempo a jugar con ella mientras repetía los nombres de los juguetes de forma constante. “Jugaba con ella y le decía el nombre del juguete muchas veces”, explicó. El proceso empezó con unos 10 objetos y se amplió gradualmente.
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“Nunca parecía haber un límite”, señaló Baumgartel-Austin. “La única restricción era cuántos juguetes podía almacenar de forma factible en mi minúsculo apartamento”. Este tipo de aprendizaje se basa en la interacción directa, el refuerzo positivo y la atención conjunta entre humanos y perros, elementos clave para la adquisición de vocabulario canino.
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Perros que aprenden palabras escuchando conversaciones
Un estudio reciente dirigido por Shany Dror, investigadora postdoctoral de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, descubrió que Basket y otros perros con habilidades similares pueden aprender palabras nuevas no solo mediante entrenamiento directo, sino también escuchando conversaciones humanas.
“Son muy buenos para captar estas señales”, afirmó Dror. “Tanto, que pueden percibirlas igual de bien cuando van dirigidas al perro o cuando se dirigen a otra persona”.
El estudio, realizado en la Universidad Eötvös Loránd de Budapest y publicado en la revista Science, sitúa a estos perros en un nivel funcional comparable al de los niños de 18 meses, capaces de aprender palabras por observación y contexto.
Evidencia científica sobre el vocabulario canino
Los investigadores analizaron a 10 perros identificados como ‘aprendices de palabras superdotados’, entre ellos siete border collies, un labrador retriever y un pastor australiano mini. Los perros escucharon conversaciones entre humanos en las que se mencionaban juguetes nuevos, sin que nadie se dirigiera directamente a ellos.
Días después, cuando se les pidió que buscaran esos juguetes por su nombre, los perros los trajeron correctamente en cerca del 80 % de los casos, un rendimiento muy superior al azar y equivalente al aprendizaje directo. Un grupo de control, sin estas habilidades avanzadas, no mostró resultados similares.
“Estos perros podrían estar haciendo algo muy impresionante, muy parecido a lo que hacen los niños pequeños”, señaló Federico Rossano, investigador de cognición comparativa de la Universidad de California en San Diego, quien no participó en el estudio.
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¿Por qué algunos perros tienen un vocabulario tan amplio?
Los científicos han observado que los perros de pastoreo, especialmente los border collies, parecen tener una predisposición especial para este tipo de aprendizaje, posiblemente debido a la selección histórica de animales atentos a las señales humanas.
No obstante, incluso dentro de estas razas, el aprendizaje de etiquetas es poco común. Según Juliane Kaminski, directora del Centro de Cognición Canina de la Universidad de Portsmouth, estudios previos, como el del famoso border collie Rico en 2004, ya habían demostrado que los perros pueden aprender palabras nuevas por deducción.
Investigaciones más recientes, publicadas en Scientific Reports, sugieren que los perros con mayor vocabulario muestran más interés por objetos nuevos y mayor autocontrol. Sin embargo, aún no está claro si estos rasgos facilitan el aprendizaje o si se desarrollan como consecuencia de él.
A pesar de los avances, los científicos reconocen que todavía no comprenden del todo qué reglas cognitivas permiten a estos perros aprender palabras con tanta facilidad. Además, el reducido número de casos dificulta ampliar las conclusiones.
“Siempre estamos buscando más perros”, afirmó Dror. “Estaríamos encantados de que cualquier dueño que crea que su perro conoce los nombres de los juguetes contactara con nosotros”.
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AJA
