Rusia y China criticaron duramente este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU la presión militar y económica que Estados Unidos ejerce sobre Venezuela, a la que calificaron de “comportamiento de cowboy” e “intimidación”. Caracas, por su parte, afirmó ser víctima de “la mayor extorsión conocida en nuestra historia” por parte del Gobierno del presidente Donald Trump.
El debate se produjo en una reunión de emergencia solicitada por Venezuela y respaldada por Moscú y Pekín, ambos miembros permanentes del Consejo. La sesión tuvo lugar en un contexto de creciente tensión tras el anuncio de Washington de imponer un bloqueo naval para impedir la exportación de petróleo venezolano. Estados Unidos mantiene desde agosto una importante flota de guerra desplegada en el Caribe.
Durante la sesión, el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, sostuvo que las acciones de Washington “van en contra de todas las normas fundamentales del derecho internacional” y calificó el bloqueo como una “agresión flagrante”. El diplomático añadió que “la responsabilidad de Estados Unidos es evidente en las catastróficas consecuencias de esta actitud de cowboy”.
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En la misma línea, el representante chino, Sun Lei, declaró que “China se opone a todos los actos de unilateralismo e intimidación” y expresó su apoyo a “todos los países en la defensa de su soberanía y dignidad nacional”.
Estados Unidos respondió a las críticas a través de su embajador ante la ONU, Mike Waltz, quien aseguró que su país “hará todo lo que esté en su poder para proteger nuestro hemisferio, nuestras fronteras y al pueblo estadounidense”. Waltz reiteró las acusaciones del presidente Trump contra el Gobierno venezolano, al afirmar que Nicolás Maduro es “un fugitivo buscado por la justicia estadounidense y el jefe de la organización terrorista extranjera Cartel de los Soles”. Según Washington, los ingresos petroleros de Caracas se utilizan para financiar actividades criminales como el narcotráfico y la trata de personas.
Por su parte, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, denunció que su país enfrenta una presión sin precedentes. “Estamos ante una potencia que actúa al margen del derecho internacional, exigiendo que los venezolanos abandonemos nuestro país y lo entreguemos. Se trata de la mayor extorsión conocida en nuestra historia”, afirmó.
La sesión del Consejo de Seguridad concluyó sin una resolución formal, pero evidenció la profundización de las divisiones entre las grandes potencias en torno a la crisis venezolana y al papel de Estados Unidos en la región.
Apoyo de Rusia y China a Venezuela
Contexto: en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, caracterizada por sanciones económicas, el aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe y el anunciado bloqueo a los buques petroleros venezolanos, las posturas de Rusia y China han cobrado relevancia en el tablero geopolítico internacional. Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha intensificado medidas contra el gobierno de Nicolás Maduro con el objetivo explícito de limitar los ingresos petroleros de Caracas y presionar por un cambio de régimen —acciones que han incluido la incautación de un buque petrolero y ataques contra embarcaciones catalogadas por Washington como vinculadas al narcotráfico.
Ante este escenario, Moscú y Pekín han expresado su rechazo a las acciones estadounidenses, aunque con matices diferentes en su postura y grado de compromiso. El gobierno ruso ha lanzado advertencias directas a Estados Unidos, calificando la política norteamericana hacia Venezuela de escalada peligrosa y potencialmente desestabilizadora para toda la región. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia instó a Washington a no cometer un “error fatal” al continuar con medidas unilaterales que, a su juicio, podrían tener consecuencias impredecibles para la seguridad hemisférica, y enfatizó su apoyo a la preservación de la soberanía venezolana frente a lo que considera intervencionismo estadounidense.
Por su parte, China ha adoptado una postura diplomática de respaldo a Caracas, condenando lo que califica como “acoso unilateral” y “bullying” por parte de Estados Unidos, en particular en relación con el bloqueo a petroleros venezolanos y la presión económica sobre el país sudamericano. A través de su cancillería, Pekín ha reiterado su oposición a la intervención externa en los asuntos internos de Venezuela, abogando por el respeto a la soberanía y apoyando la solicitud de Caracas para convocar una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, China ha sido más cauta al definir acciones concretas de ayuda, optando por enfatizar vínculos comerciales y de cooperación, especialmente en materia energética, que refuerzan su papel como principal comprador del crudo venezolano.
Esta respuesta conjunta de Rusia y China se produce en un contexto donde Caracas ha buscado activamente apoyo internacional para contrarrestar la presión estadounidense, incluso solicitando asistencia técnica y diplomática a aliados como Moscú y Pekín. La combinación de respaldos políticos, reproches a la política exterior de Washington y llamado a la desescalada refleja no solo la solidaridad con el gobierno de Nicolás Maduro, sino también los intereses estratégicos de estas potencias en mantener influencia en América Latina frente al creciente antagonismo con Estados Unidos.
djh
