El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) atacó con drones aéreos un barco de la denominada flota fantasma rusa mientras navegaba en aguas internacionales del Mediterráneo, de acuerdo con fuentes de la propia agencia de inteligencia. Se trata del primer golpe ucraniano en esta zona contra estos buques, utilizados por Moscú para eludir las sanciones internacionales sobre sus exportaciones de petróleo.
El propio SBU ya había atacado este tipo de barcos en el mar Negro con drones navales.
Según las fuentes del SBU, el barco atacado en el Mediterráneo habría sido alcanzado cuando se encontraba a más de dos mil kilómetros del territorio de Ucrania más cercano. El barco no iba cargado en el momento del ataque, según Ucrania.
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Lo que busca Ucrania con estos ataques
Con este tipo de ataques Ucrania busca privar a Rusia de su capacidad de seguir exportando el petróleo que le permite seguir financiando la guerra a pesar de las sanciones internacionales.
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Kiev ha defendido la legalidad de estos ataques al tener como objetivo embarcaciones que desafían las sanciones dictadas por sus socios y otras regulaciones internacionales.
Un país que mantiene buenas relaciones con Kiev, como es Turquía, advirtió sin embargo tras los dos primeros ataques -que tuvieron lugar en noviembre de este año- a dos barcos de la flota fantasma cerca de sus costas en el mar Negro de que estas acciones podían provocar una escalada con consecuencias para el comercio marítimo.
Rusia respondió a los ataques ucranianos bombardeando un barco mercante que se encontraba en el puerto ucraniano de Odesa.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha vuelto a decir esta semana que «los ataques recientes recíprocos suponen una seria amenaza para la seguridad marítima en el mar Negro».
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AJA
