La junta directiva del Centro Conmemorativa de Artes Escénicas John F. Kennedy votó para añadir el nombre de Donald Trump al emblemático memorial cultural, renombrando la institución como el Centro Kennedy-Trump de Artes Escénicas.
La medida ha sido calificada por expertos y legisladores demócratas como potencialmente ilegal.
Un renombramiento que rompe tradición y ley
El Centro Kennedy fue establecido en 1964 como un memorial dedicado exclusivamente a John F. Kennedy, protegido por legislación federal.
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Especialistas señalan que se requiere una acción explícita del Congreso para que el cambio de nombre sea legal, por lo que la junta directiva no tiene la autoridad de renombrar el edificio.
Michael Kaiser, presidente del Centro Kennedy entre 2001 y 2014 comentó al respecto que nunca consideraron ni se les permitió nombrar ninguna parte del edificio en honor a otro ser humano “porque era el monumento oficial del presidente Kennedy”:
Pese a esto, usuarios en redes sociales avisaron que el Donald Trump ya esta siendo instalado en la fachada del centro y la página oficial ya tiene el cambio en el nombre.
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Dimensión política y controvertida
Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, el centro ha recibido cientos de millones de dólares en financiamiento federal.
También ha experimentado reestructuraciones administrativas, incluyendo la designación de aliados de Trump en la junta directiva, donde él mismo fue elegido presidente del consejo.
Karoline Leavitt, portavoz de prensa de la Casa Blanca, afirmó que el cambio de nombre reconoce “el trabajo increíble que el presidente Trump ha realizado durante el último año por salvar el edificio”.
Sin embargo, la congresista demócrata Joyce Beatty denunció que fue silenciada durante la votación, poniendo en duda la supuesta unanimidad del proceso.
Líderes demócratas y expertos legales advierten que el renombramiento representa una apropiación política en la que Trump consolida su influencia sobre uno de los epicentros culturales más importantes de Washington D.C.
Contexto: el edificio que desde 1984 alberga el Instituto Estadounidense de la Paz, una organización independiente sin fines de lucro creada por el Congreso para promover la resolución de conflictos y la diplomacia fue rebautizado como el Instituto Donald J. Trump de la Paz.
Reacciones de la familia Kennedy
Miembros de la familia Kennedy han expresado su rechazo al cambio. Kerry Kennedy, hija de Robert F. Kennedy escribió en sus redes sociales:
“El presidente Kennedy defendió con orgullo la justicia, la paz, la igualdad, la dignidad, la diversidad y la compasión por quienes sufren. El presidente Trump se opone a estos valores, y su nombre no debería coincidir con el del presidente Kennedy”.
Joe Kennedy III, nieto de Robert F. Kennedy publicó en sus redes sociales:
“El Centro Kennedy es un monumento viviente a un presidente caído, nombrado en honor al presidente Kennedy por ley federal. Tan pronto como se le cambie el nombre, nadie podrá cambiarle el nombre al Monumento a Lincoln, digan lo que digan”.
Impacto en la cultura y el arte
El Centro Kennedy es uno de los pilares de la cultura estadounidense, con una programación que abarca desde ópera y ballet hasta teatro y conciertos sinfónicos.
El renombramiento llega en un momento en donde varios artistas y compañías han manifestado sus reversas sobre presentarse en un lugar ahora politizado y que ha ocasionado cancelaciones o reprogramaciones de algunos eventos.
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¿Por qué esto es importante?
La medida considerada potencialmente ilegal por expertos desafía la tradición de un memorial protegido por la ley y politiza un espacio neutral de las artes escénicas.
Al hacerlo, se afecta la percepción pública, la programación artística y la reputación histórica de uno de los epicentros culturales más importantes de Estados Unidos.
JL
