El Perú amaneció el miércoles pasado con una noticia que conmocionó al país: la historia de Rebeca Apaza Arcos, una madre que perdió la vida abrazando a sus dos pequeñas para que no murieran en la caída del autobús donde viajaban. El vehículo se precipitó más de 200 metros hasta quedar a orillas del río Ocoña, en Arequipa, dejando 37 fallecidos y 25 heridos.
Rebeca se dirigía a la ciudad de Arequipa junto a su bebé de 10 meses y su hija de cuatro años, quien en junio sufrió graves quemaduras por un accidente doméstico. La familia, de escasos recursos, solo pudo emprender el viaje gracias al apoyo económico de vecinos de su comunidad en Mollehuaca, quienes organizaron una colecta para el traslado.
Al llegar al Hospital de Camaná, su esposo, Heber Quispe, recibió la devastadora noticia: Rebeca había fallecido, pero sus dos hijas estaban vivas. “Mi bebita solo tiene un rasguño y mi niña mayor unos raspones. No sé cómo explicar lo de mi señora”, contó con la voz quebrada.
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El cuñado de Rebeca aseguró que el milagro se debió a que ella “las protegió hasta su último respiro”.
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La causa del accidente: una camioneta que invadió el carril contrario
Las primeras investigaciones indican que una camioneta blanca invadió el carril del autobús. Al intentar evitar el choque, el conductor del bus perdió el control y se precipitó por el abismo.
El vehículo pertenecía a la empresa Llamosas y había partido desde Chala hacia Arequipa.
El chofer de la camioneta, Henry Apaclla Ñaupari, de 35 años, permanece detenido. El conductor del autobús, Francisco Marco Ruelas Condori, con cerca de 40 años de experiencia, murió en el siniestro.
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Detención judicial para el presunto responsable
El juez David Sotomayor ordenó este jueves siete días de detención judicial en flagrancia para Apaclla Ñaupari, investigado por homicidio culposo agravado y lesiones culposas.
Durante la audiencia, se informó que el acusado manejaba en presunto estado de ebriedad, basado en un dosaje etílico retrospectivo. Su primer examen había dado positivo, pero el segundo —practicado 11 horas después— mostró valores por debajo del límite permitido, lo que generó indignación entre familiares de las víctimas.
Apaclla afirmó lamentar lo sucedido y dijo estar “dolido”, pero continúa bajo custodia mientras se determina su situación legal.
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Una carretera marcada por tragedias y reclamos históricos
El lugar del accidente es conocido por su peligrosidad. En febrero de 2018, un bus cayó en el mismo punto, dejando 45 muertos, entre ellos cinco niños. La zona es un serpentín de curvas estrechas junto a un precipicio.
Autoridades de salud reconocen que la respuesta médica fue compleja: algunos heridos debieron ser trasladados más de cuatro horas hasta Arequipa debido a que el nuevo hospital de Camaná lleva siete años paralizado.
Además, prácticas como el transbordo informal, que aumenta el número real de pasajeros, complicaron el conteo inicial. Aunque el bus registraba 38 pasajeros, se contabilizaron 62 entre fallecidos y heridos.
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Dolor, reclamos y una historia que conmovió al país
Entre las víctimas también estaba Paola Villegas Sanga, una mujer embarazada a pocas semanas de dar a luz.
El país exige justicia, mejores vías y controles estrictos para evitar nuevas tragedias.
En medio del dolor, la historia de Rebeca Apaza Arcos se ha convertido en un símbolo de amor incondicional: su último abrazo cambió el destino de sus hijas y dejó una huella imborrable en el Perú.
LSHV
