REINA ISABEL

Guerra en las Malvinas: Reina Isabel y Eva Perón, historia del conflicto

La Reina Isabel II ha muerto a los 96 años; aún continúa la disputa entre Reino Unido y Argentina de un conflicto que sigue sin resolverse tras 40 años

La controversia por Las Malvinas, atravesada por el reinado de Isabel II
La controversia por Las Malvinas, atravesada por el reinado de Isabel IICréditos: Especial
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Han pasado 40 años de un conflicto que aún sigue sin resolverse: la Guerra de las Malvinas; cuyo litigio ha permanecido de un bando bajo referendos y acuerdos de paz, y un reclamo histórico heredado de los tiempos coloniales.

Este 2022 la Guerra de las Malvinas cumple 40 años con una incesante reclamación por parte de Argentina, pero que sus habitantes se siguen reconociendo como británicos, con el pleno respaldo de Londres.

El aniversario coincide en una reciente reafirmación por parte del Reino Unido sobre la soberanía de las islas en febrero pasado, donde la ministra de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Liz Truss, defendió la pertenencia de Malvinas a "la familia británica".

En 1982 Argentina y el Reino Unido pelearon un conflicto bélico por el control de un archipiélago en el océano Atlántico Sur. Estos son algunos datos clave sobre la Guerra de las Malvinas (Falklands, para los británicos).

La guerra de las Malvinas enfrentó a Argentina con el Reino Unido y 40 años después, la disputa aún continúa.

El 2 de abril de 1982 estalló la guerra entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, dejando un saldo de 649 argentinos y 255 británicos muertos. Cuarenta años después, la disputa continúa.

La controversia por Las Malvinas, atravesada por el reinado de Isabel II

La reina Isabel II, fallecida este jueves a los 96 años, ha tenido durante sus 70 años en el trono una incidencia simbólica pero de peso en la histórica controversia entre el Reino Unido y Argentina por la soberanía de las islas Malvinas.

El conflicto por el archipiélago del Atlántico sur, que ha marcado las relaciones bilaterales, tuvo su capítulo más cruento en 1982, cuando tropas argentinas desembarcaron en las islas, desencadenando un conflicto bélico que duró 74 días, se saldó con un triunfo británico y se llevó la vida de 649 argentinos, 255 británicos y tres isleños.

"Hoy todo el mundo recalca la cantidad de tiempo que Isabel II estuvo en el trono. Pero la realidad es que la política británica respecto a Malvinas trasciende su longevo reinado", dijo a EFE Bruno Tondini, profesor de Derecho Internacional en la Universidad Católica y la Universidad Nacional de La Plata y experto en asuntos relativos a Malvinas.

Según Tondini, la monarca no decidió pero sí avaló las acciones adoptadas por la entonces primera ministra británica, Margaret Thatcher (1979-1990), relativas a la guerra con Argentina.

"Además, la reina tuvo un interés particular en el conflicto porque el príncipe Andrés, su tercer hijo, peleó en la guerra de Malvinas", recordó Tondini.

Según Ariel González Levaggi, secretario ejecutivo del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica Argentina, además de avalar las decisiones tomadas por el Gobierno de Thatcher, Isabel II movilizó apoyos en aquellos países que fueron colonia británica.

"La reina ha tenido, como jefa de Estado, un rol simbólico pero con un peso político muy importante en el Reino Unido y en el todo el Commonwealth (Mancomunidad de Naciones)", señaló a Efe González Levaggi.

Sin negociación

La guerra reafirmó el poderío que el Reino Unido tiene en este enclave del Atlántico sur desde 1833, cuando fuerzas británicas ocuparon las Malvinas y desalojaron a sus habitantes y a las autoridades argentinas.

Desde entonces Argentina nunca dejó de reclamar sus derechos soberanos sobre el archipiélago y logró en 1965 que la Asamblea General de Naciones Unidas llamara a ambos países a entablar "sin demora" negociaciones para encontrar una solución pacífica a la controversia.

En los hechos, solo hubo negociaciones entre 1966 y 1982, sin acuerdo alguno y que quedaron truncas por la guerra.

Londres nunca volvió a la mesa de diálogo, pese a las insistentes peticiones de todos los gobiernos argentinos que, desde el fin de la dictadura, han reclamado sin excepciones retomar las negociaciones, con un apoyo internacional cada vez mayor.

Con todo, la relación ha tenido acercamientos y momentos de mayor frialdad.

En 1998, el entonces presidente argentino, Carlos Menem (1989-1999), quien intentó sin suerte desplegar una política de "seducción" hacia los habitantes de las islas, viajó a Londres e, incluso, tuvo un encuentro con Isabel II en el palacio de Buckingham.

Concesiones a los "Kelpers"

Según Tondini, Isabel II "siempre reivindicó el principio de autodeterminación" de los "kelpers", como se denomina a los habitantes de Malvinas, una población de raíces británicas que Argentina siempre ha considerado "implantada".

La monarca apoyó la celebración en 2013 de un referendo en el que los habitantes de las islas mayoritariamente votaron a favor de mantener el estatus de Malvinas como territorio de ultramar dependiente del Reino Unido, una consulta que Buenos Aires siempre ha tachado de ilegal.

"La reina tomó, además, decisiones normativas, sobre todo en la década de 1990, que implicaron un aumento de la autonomía de las islas, como otorgarles poder de establecer sus propios impuestos", indicó Tondini.

Su más reciente decisión la adoptó en mayo pasado, cuando, con motivo de celebrar 70 años en el trono, otorgó el estatus de "ciudad" a Port Stanley (nombre que los británicos dan a Puerto Argentino, capital de Malvinas) y a otras siete localidades en territorios británicos.

Repercusión y pesar

La noticia de la muerte de Isabel II ha generado gran repercusión en Argentina, con una gran cobertura en los medios de comunicación y multitud de reacciones en las redes sociales, incluyendo comentarios relativos a Malvinas.

El Gobierno de Alberto Fernández, en tanto, ha expresado su "pesar" por el fallecimiento de Isabel II y su acompañamiento "al pueblo británico y a su familia en este momento de dolor".

Fuentes de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur del Gobierno argentino consultadas por Efe también lamentaron la muerte de Isabel II, al tiempo que reiteraron que el país suramericano mantiene su disposición a entablar negociaciones con Londres

Isabel II, “la grande”, pasa a la historia

La reina Isabel II, que falleció este jueves a los 96 años de edad en el Castillo de Balmoral (Escocia), entra en los libros de historia como una de las más grandes monarcas británicas, admirada y respetada por los ciudadanos, a los que ha servido con una dedicación reconocida en todo el mundo

Isabel Alejandra María, soberana del Reino Unido y de varios países de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth antiguas colonias), ha sido la monarca más longeva de la historia de la monarquía británica.

Para los británicos Isabel II ha sido símbolo del tesón, profesional como pocos y con una idea bien clara de neutralidad y de "quien no gobierna".

Con su inseparable bolso en el brazo y sus trajes de colores, para que todo el mundo la pudiera ver, Isabel II se convirtió al final de su reinado en icono británico, testigo de la transformación del Reino Unido y ella misma historia viviente.

Nacida el 21 de abril de 1926 en Londres, Isabel fue la hija mayor del rey Jorge VI y la reina Isabel, educada por tutores entre paredes palaciegas y sin que su llegada al mundo estuviera marcada para regir los destinos del Reino Unido.

Por entonces, Isabel era tercera en la línea de sucesión al trono, después de su tío, el rey Eduardo VIII, y su padre, pero su futuro dio un giro inesperado con 10 años de edad, al abdicar su tío para casarse con la divorciada estadounidense Wallis Simpson.

En diciembre de 1936, Isabel se convirtió en heredera al trono al asumir su padre, el príncipe Alberto, el reinado como Jorge VI.

Antes de estos cambios, que pusieron a prueba la supervivencia de la monarquía británica, Isabel había tenido una infancia feliz, jugaba con otras niñas de su edad en casa gracias a un grupo creado especialmente para ella, pues su paso por la escuela estaba descartado por aquella época.

Su familia la llamaba Lilibet y desde pequeña era amante de los perros y los caballos y estaba muy unida a su hermana, la princesa Margarita, cuatro años más joven que ella.

Tras convertirse en princesa heredera, Isabel recibió una educación más especializada, con énfasis en Historia, mientras su país entraba en la II Guerra Mundial.

De adolescente participó como subalterna honoraria del Servicio Territorial Auxiliar de Mujeres y tomó clases de conducir y de reparación de vehículos durante el conflicto bélico.