Los vecinos del fraccionamiento Pueblo Nuevo, en Valle de Chalco, volvieron a quedar bajo el agua a pesar de los costales, bardas y otras medidas que han construido para intentar proteger sus viviendas. Desde hace seis años, los vecinos afirman que cada temporada de lluvias sus casas se anegan, incluso aunque en la zona ya no esté lloviendo, ya que el agua desciende desde la parte alta del municipio.
Durante un recorrido realizado por La Silla Rota en el fraccionamiento Pueblo Nuevo, los habitantes mostraron sus viviendas que aún conservan lodo, pisos dañados, paredes cuarteadas y con humedad, además de muebles elevados para evitar perderlos nuevamente ante las inundaciones.
Los vecinos señalaron que las inundaciones los han obligado a construir bardas en sus casas, instalar válvulas en los drenajes y colocar costales frente a la entrada del fraccionamiento y de sus viviendas para impedir el ingreso del agua. Sin embargo, estas medidas resultaron insuficientes durante la inundación del lunes y martes, que mantuvo el fraccionamiento bajo el agua durante más de 48 horas.
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Seis años de inundaciones
Los habitantes del fraccionamiento Pueblo Nuevo, en Valle de Chalco, señalan que el problema de las inundaciones comenzó hace alrededor de seis años y atribuyen que sus viviendas se aneguen al agua que desciende desde la parte alta de San Martín y termina acumulándose en esta zona del municipio.
Los vecinos aseguran que han solicitado apoyo a las autoridades municipales para evitar que las inundaciones se repitan; sin embargo, sostienen que las autoridades se han limitado a darles electrodomésticos nuevos cada temporada de lluvias en lugar de construir infraestructura necesaria para evitar que sus casas se inunden.
La zona de Valle de Chalco ha registrado inundaciones severas durante los últimos años. Ante ello, en 2025, los gobiernos federal, estatal y municipal construyeron el Colector Solidaridad para, supuestamente, reducir las anegaciones en colonias como Culturas de México y San Miguel Jacalones, luego de las severas afectaciones registradas ese año.
Sin embargo, los habitantes de Pueblo Nuevo afirman nada de esto les ha ayudado y que cada año pierden camas, colchones, refrigeradores, lavadoras y todo lo que no alcanzan a recoger cuando el agua llega de golpe a su fraccionamiento.
“Brincamos la barda para poder entrar a nuestra casa”
Antonio de Matías García, de 57 años, vive desde hace dos décadas en el fraccionamiento. Después de perder su refrigerador, muebles y pisos durante la inundación que ocurrió hace dos años, construyó una barda de 90 centímetros que todos los días tiene que cruzar para entrar a su vivienda.
Aun así, esta semana el agua volvió a ingresar a su domicilio. “Pues brincarle, brincar porque de otra manera cómo paramos el agua; si no nos protegemos, todo se llena de agua”. Sí.
Antonio asegura que cada vez con más frecuencia reciben avisos de que el agua baja desde la parte alta del municipio, por lo que los vecinos deben colocar costales frente a la entrada del fraccionamiento. Sin embargo, ni los costales ni las bardas han evitado que sus casas se aneguen.
Asimismo, reclamó que las autoridades únicamente acudieron a levantar datos y retirar parte del lodo, pero que no recibieron ningún apoyo para recuperar los muebles y electrodomésticos que perdieron.
“Lo único que hacemos es volver a levantar todo”
Gabriela, vecina de Antonio y habitante del fraccionamiento desde hace ocho años, señaló que en esta ocasión las inundaciones dañaron nuevamente su comedor, sala, lavadora, refrigerador y documentos personales.
La vecina afirmó que el gobierno únicamente se encargó de limpiar la parte frontal del fraccionamiento y que las brigadas no ingresaron hasta la zona donde vive.
“Nada más quieren limpiar la parte de enfrente, que es lo visible. Pero como yo vivo hasta atrás, ¿Dónde vienen ellos aquí a limpiar?”
Vivir preparados para la siguiente inundación
En tanto, Teresa Guerra, quien renta una vivienda en el mismo fraccionamiento desde hace cuatro años, explicó que desde que llegó descubrió que las inundaciones ocurren dos veces al año, por lo que su familia mantiene los muebles elevados para evitar perderlos cada temporada de lluvias.
En esta ocasión, dijo que el agua permaneció en el fraccionamiento durante más de 48 horas, tiempo en el que volvió a perder parte de su patrimonio, entre ellos un refrigerador, una estufa y otros electrodomésticos dañados por el agua.
“Lo que tratamos de hacer es siempre levantar las cosas para que no acaben en el agua”.
Ahora, la señora Teresa vive con los muebles uno arriba de otro, con las paredes de su hogar dañadas y con el miedo de que la siguiente lluvia vuelva a inundar su casa. “Ya estamos hartos”.
TJM
