San Juan de Aragón se hunde cada año cerca de 22 centímetros. Una grieta serpentea por 382 metros de concreto sobre la avenida José Loreto Fabela como una fractura que crece cada día. El suelo de la alcaldía Gustavo A. Madero se reblandece y cede bajo el peso de sus habitantes, de acuerdo con especialistas.
Estos enormes socavones son resultado de un fenómeno conocido como subsidencia, que es el hundimiento gradual del terreno provocado por la sobreexplotación del manto acuífero que, junto con el envejecimiento de la infraestructura hidráulica, rompe tuberías, genera fugas de agua, reblandece el subsuelo y propicia la aparición de grietas y socavones, coinciden geólogos y expertos.
En lo que va de julio, en dicha alcaldía, se registró la megagrieta de 382 metros sobre José Loreto Fabela; volvió a abrirse un socavón de más de ocho metros de profundidad en el Deportivo Gertrudis Sánchez y permanecen al menos tres grandes hundimientos sobre Eduardo Molina, entre Río de Guadalupe y Oriente 157.
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Gustavo A. Madero concentra el mayor número de hundimientos
De acuerdo con datos de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA), entre 2012 y 2022 en la alcaldía Gustavo A. Madero se registraron 249 hundimientos sobre la red primaria y secundaria de drenaje, la cifra más alta de la Ciudad de México.
A ello se suma que, entre 2018 y 2023, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) atendió 92 socavones en la demarcación. La mayoría de estos hundimientos y grietas se concentraron en colonias como San Juan de Aragón, Campestre Aragón, Gertrudis Sánchez, San Pedro El Chico y el corredor de Eduardo Molina y Gran Canal.
Estas colonias se encuentran sobre antiguos terrenos lacustres que se ven afectados debido a las fugas de agua y los asentamientos del subsuelo, explicó a La Silla Rota Omar García, director de Servicios Urbanos de la alcaldía Gustavo A. Madero.
Zona de socavones
En los últimos años, esta zona ha registrado algunos de los hundimientos más importantes de la Ciudad de México. En julio de 2023, un socavón de aproximadamente diez metros de profundidad se abrió en el interior del Deportivo Gertrudis Sánchez, provocando días después el colapso del gimnasio de box.
Un mes después, autoridades reportaron al menos tres socavones adicionales de hasta siete metros de profundidad en las colonias Providencia y Campestre Aragón, asociados a fallas en la red de drenaje.
En agosto de 2024, un nuevo socavón de gran tamaño se abrió sobre Gran Canal y avenida San Juan de Aragón. Meses después, en noviembre, vecinos de la colonia Gertrudis Sánchez reportaron nuevos hundimientos que finalmente permitieron localizar una toma clandestina conectada a ductos de Pemex, entre avenida Gran Canal y Albino Corzo. En ese momento, el entonces alcalde Janecarlo Lozano informó que en la demarcación se habían identificado alrededor de 250 socavones.
Días después, el 23 de agosto, una mujer de 60 años cayó a un socavón de aproximadamente seis metros de profundidad mientras caminaba por el camellón de avenida Talismán y Eduardo Molina, en la colonia San Pedro El Chico.
En septiembre de ese mismo año, un tráiler quedó atrapado en otro hundimiento sobre Eduardo Molina y San Juan de Aragón. Horas antes, un camión repartidor había caído en un socavón registrado en Camino Parque Central 88, cerca de la colonia Providencia.
Un radio de tres kilómetros se hunde entre 13 y 22 centímetros al año
De acuerdo con el mapa de subsidencia elaborado por Ernesto Morua Ramírez, profesor universitario y especialista en urbanismo sostenible, todos estos hundimientos ocurrieron en un radio aproximado de tres kilómetros, en un terreno se hunde entre 13 y 22 centímetros cada año.
La zona de Gran Canal registra un hundimiento de alrededor de 13 centímetros anuales, el área de Gertrudis Sánchez alcanza aproximadamente 17 centímetros, mientras que los alrededores del Bosque de San Juan de Aragón, donde recientemente apareció la fractura de 382 metros sobre José Loreto Fabela, se hunde 22 centímetros por año.
El especialista explicó que estos hundimientos ocurren de manera gradual por la sobreexplotación del acuífero. Conforme el suelo pierde altura, las tuberías de agua potable y drenaje también se deforman, comienzan a fracturarse y generan fugas que reblandecen el subsuelo hasta provocar grietas, hundimientos y socavones.
En ese diagnóstico coincide Alejandro Méndez, ingeniero geólogo e investigador en ciencias de la Tierra, quien señala que la zona de Aragón presenta hundimientos de entre 15 y 20 centímetros al año, magnitud que la coloca entre las regiones con mayor subsidencia de la Ciudad de México.
Para Méndez, la subsidencia representa actualmente el fenómeno geológico que más afecta a la Ciudad de México, incluso por encima de los sismos y la actividad volcánica, debido a las pérdidas económicas que ocasiona sobre vialidades, viviendas e infraestructura pública.
¿Qué pasará si el hundimiento continúa?
Aunque los especialistas consideran que la subsidencia no puede detenerse por completo, coinciden en que todavía es posible contener su avance si se atienden las causas que la aceleran como la sobreexplotación del acuífero.
“Es necesario que se hagan estudios más regionales de toda la zona de Aragón para ver qué está pasando, para ver cómo están las capas funcionando y si los hundimientos tienen una relación geológica, porque ahorita en este momento te aseguro que ni los de Protección Civil saben exactamente qué está pasando en esta zona, porque no tienen datos y no se han hecho esas investigaciones geofísicas de detalle”, afirmó Alejandro Méndez.
En tanto, Ernesto Morua advirtió que la zona de Aragón ya enfrenta un proceso crítico y que, si no se implementan medidas para contener la subsidencia, los hundimientos continuarán aumentando con los años.
“Habría que pensar en una política de ciudades esponja, pero de manera seria, para evitar que se sigan teniendo estos fenómenos de hundimiento. Más que evitar, sería contener, porque indudablemente estos fenómenos se van a seguir acelerando con los años si no hacemos nada”, sentenció.
“Hay que volver a hacer que nuestra tierra absorba el agua de las lluvias y hay que hacerlo ya. Y esto es no para evitar que se siga hundiendo, es para tener un grado de contención”, remató.
La Silla Rota consultó a la Secretaría de Gestión Integral del Agua para conocer si existe un diagnóstico específico sobre la subsidencia en la zona de Aragón, las acciones implementadas para prevenir nuevos hundimientos y el avance de los estudios relacionados con la fractura de José Loreto Favela. Hasta la publicación de esta nota, la dependencia no había respondido a la solicitud de información.
