Un paquete de donitas permanece abierto y empapado sobre un buró cubierto de lodo. A su lado se encuentra el colchón donde dormía Rocío, ahora destruido por el agua que ingresó a su vivienda tras la tromba que golpeó Cuajimalpa la noche del lunes.
A unos metros hay un montón de piedras, tabiques y restos de concreto que hasta hace unas horas formaban parte de la pared de su habitación. La estructura colapsó después de que el agua descendiera por las calles Antonio Ancona y la avenida José María Castorena e inundara el predio donde vive junto con otras cuatro familias.
La lluvia comenzó alrededor de las 19:00 horas. Una hora después ya había provocado inundaciones, el colapso de bardas y la formación de socavones en distintos puntos de la alcaldía Cuajimalpa.
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“Estoy frustrada, molesta, enojada y desilusionada”, dice Rocío mientras su cuñado retira con una carretilla cargada los escombros de lo que hasta hace unas horas era una de las habitaciones de su casa.
La mujer asegura que durante más de dos décadas ella y otros vecinos solicitaron la instalación de una coladera en la esquina donde ocurrió la inundación. Según relata, cada temporada de lluvias el agua que baja por Antonio Ancona y José María Castorena termina acumulándose en ese punto. Ningún gobierno les hizo caso.
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Hoy sus hermanos y nietos la ayudan a retirar el lodo, muebles y sus pertenencias dañadas, mientas montículos de granizo siguen acumulados en las calles de la alcaldía a casi 20 horas de de la tormenta.
“Pedimos una coladera por más de 20 años y nadie nos hizo caso”, afirma.
“Hace 15 días también nos inundamos”
A unas calles de distancia, la señora Delia y su familia también intentan rescatar lo que quedó dentro de su vivienda.
En su patio acumulan cajas reblandecidas por el agua, documentos mojados y bolsas con ropa que intentan secar bajo el sol.
Según relata, hace apenas 15 días los vecinos solicitaron a las autoridades el desazolve de coladeras después de las lluvias de mayo que provocaron inundaciones en esa misma calle.
Sin embargo, la respuesta, asegura, fue que presentaran la petición por escrito. “Nos dijeron que lleváramos un escrito”, recuerda.
Ni los altares se salvaron
Además del panteón de la colonia y de varias casas, la fuerza del agua también alcanzó a una pequeña capilla ubicada en la calle Andador Ancona.
En el interior todavía permanecen huellas de lodo sobre las paredes y el piso. Durante la lluvia, la corriente ingresó al recinto y derribó una imagen de la Virgen de Guadalupe que se encontraba resguardada en el lugar.
A un costado, decenas de vecinos continúan con las labores de limpieza. Con escobas, palas y cubetas limpian las calles que sigue llenas de granizo a casi 20 horas después de la precipitación.
La lluvia más intensa del año golpeó la zona poniente
De acuerdo con información del Gobierno de la Ciudad de México, la tormenta registrada la noche del lunes dejó algunos de los mayores acumulados de lluvia del año en la zona poniente de la capital.
Las estaciones meteorológicas ubicadas en la zona reportaron precipitaciones “extraordinarias” que ocasionaron encharcamientos, afectaciones viales y daños en distintos puntos de Cuajimalpa.
Entre los sitios atendidos por las autoridades se encuentra precisamente la zona de José María Castorena y Antonio Ancona, donde ocurrió el colapso parcial de la vivienda de Rocío.
Las autoridades también informaron sobre la atención de inundaciones, socavones y afectaciones derivadas de la intensidad de la lluvia.
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VGB
