A las cinco de la tarde del martes 16 de junio, cientos de colombianos comenzaron a llenar el Ángel de la Independencia. Algunos llegaron desde Cali, Medellín o Bogotá para acompañar a su selección en el Mundial. Entre la multitud hay banderas, sombreros, camisetas amarillas, tambores y bocinas.
También hay una bicicleta color gris.
Su dueño se llama Andrés Gualteros, tiene 34 años y llegó a la Ciudad de México después de pedalear más de 2 mil 600 kilómetros para acompañar a Colombia en la Copa Mundial de 2026.
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Mientras los aficionados cantan alrededor del Ángel, su bicicleta permanece a su lado como prueba de un viaje que comenzó dos semanas atrás en Bogotá, Colombia.
“Tardé 16 días en llegar hasta acá”
Dieciséis días antes, Andrés salió de Bogotá rumbo a México.
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El futbol y el ciclismo lo han acompañado buena parte de su vida. Tiene tatuada una bicicleta en la pierna derecha y un balón de futbol en la izquierda.
Estuvo en Brasil durante la Copa del Mundo de 2014 y también viajó a Rusia en 2018. Cuando supo que Colombia volvería a disputar un Mundial en territorio americano decidió unir sus dos grandes pasiones.
“Tenía que estar acá de alguna forma, entonces decidí venirme en bicicleta”, dice en entrevista con La Silla Rota.
La aventura comenzó con un recorrido entre Bogotá y Santa Marta, una ciudad ubicada a orillas del mar Caribe. Fueron casi mil kilómetros antes de regresar a Bogotá para tomar un vuelo hacia Panamá. Desde ahí continuó su recorrido rumbo al norte para evitar atravesar la selva del Darién.
Pedalear entre fronteras
Andrés documentó buena parte del viaje en sus redes sociales.
Hubo carreteras interminables, aduanas, fronteras, ponchaduras, averías mecánicas y jornadas completas bajo la lluvia.
En El Salvador una tormenta tropical lo acompañó durante parte del recorrido. En Nicaragua tuvo que tramitar una visa para poder continuar avanzando. En otros puntos, el desafío consistía en encontrar un lugar para dormir antes de que anocheciera.
“Siempre había montado bicicleta, pero nunca tantos días seguidos y tantos kilómetros”, recuerda.
Aun así, asegura que la experiencia le permitió conocer países que nunca había visitado y cruzar Centroamérica sobre dos ruedas.
La sorpresa al llegar a México
Cuando finalmente cruzó la frontera entre Guatemala y México recibió una sorpresa que terminó por acelerar el último tramo del viaje.
Su novia, quien originalmente no viajaría al Mundial, decidió hacerlo para recibirlo en territorio mexicano.
La noticia modificó los planes que había construido durante semanas. Su intención era permanecer algunos días en Puebla y completar el último tramo hasta la Ciudad de México en bicicleta. Sin embargo, decidió adelantar su llegada para encontrarse con ella.
El lunes pasado llegó a la capital mexicana. Un día después apareció en el Ángel de la Independencia acompañado de cientos de colombianos que cantaban, ondeaban banderas y esperaban el debut de su selección.
Del Ángel al Azteca
Ahora la bicicleta permanece junto a él mientras la afición colombiana convierte Paseo de la Reforma en una extensión de las calles de Bogotá.
Dentro de unas horas Andrés ocupará un lugar para ver a Colombia en el Estadio Azteca. Todavía no sabe si su selección levantará la Copa del Mundo, pero sí tiene claro qué hará si eso ocurre.
“Cuando quedemos campeones, sigo hasta Alaska”.
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VGB
