“Somos del Sindicato Julio Sánchez Vargas”, dice uno de los sujetos que, junto con cinco más, se presentó a una obra en Santa Fe, Ciudad de México.
Y, en efecto, en una camioneta roja en la que venían se aprecia una calcomanía con la leyenda “Sindicato Julio Sánchez Vargas”.
De acuerdo con imágenes obtenidas por el área de Inteligencia de la Policía capitalina, al menos uno de los sospechosos iba armado.
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A los trabajadores de la obra no les sorprendió, pues ya habían oído que los trabajos pararían por un “problema” que había tenido la empresa y el arquitecto, pero hasta ese día supieron la causa: los “Julios” no los iban a dejar trabajar hasta que les pagaran una cuota.
Acorde con las pesquisas, esto ocurrió la tarde del 1 de septiembre de 2023, cuando los “Julios” arribaron a la obra en la alcaldía Álvaro Obregón.
Agentes de la SSC ya los seguían y los detuvieron, pero dos años después, esta organización criminal conocida como los “Julios” ha crecido y diversificado.
Existe en las investigaciones son presuntos apoyos de policías de Investigación del Estado de México e ingenieros que proporcionan datos clave para que las constructoras sean extorsionadas.
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Los tres hermanos
Los “Julios” son un grupo delictivo que opera como sindicato.
Obtienen ganancias de extorsionar obras en construcción en la Ciudad de México y el Estado de México, además de agremiar a miles de taxistas, repartidores de gas y agua.
De acuerdo con los informes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, los “Julios” son dirigidos por tres hermanos: Carlos, Adrián y Francisco Sánchez.
Desde aproximadamente 2010 operan en Naucalpan, Huixquilucan, Jilotzingo; Nicolás Romero, Atizapán y las alcaldías Álvaro Obregón y Tlalpan.
Su modo de operar es exigir cuotas a los constructoras, con anuencia de algunos servidores públicos encargados de otorgar permisos.
También tienen como objetivo las pequeñas y medianas empresas; sus objetivos son empleados a quienes corrompen para obtener datos cruciales para las extorsiones y los “pitazos” a las autoridades, con el fin de cerrarlas temporalmente hasta que entreguen las cuotas.
Por ello, tienen conflictos con otros grupos criminales que operan de forma similar, como la Familia Michoacana en el Edomex y la Unión Tepito en CDMX.
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El multihomicidio en Azcapotzalco
El 28 de abril de 2026, miembros de “Los Julios” irrumpieron en la casa de un empresario farmacéutico, a quien asesinaron junto con su esposa e hijas.
En un domicilio de la calle Guanábana, colonia Nueva Santa María, fueron encontrados los cuerpos de Omar Cejudo, su esposa, Alejandra, y sus hijas, Valentina, de 17 años de edad y Romina, de 12.
Omar tenía clavada una cartulina con el mensaje: “Por no pagar, rata, att. La Unión HDSPTM”.
Todos fueron privados de la vida con armas punzocortantes y disparos de arma de fuego, según la Fiscalía capitalina.
La última comunicación que tuvieron sus familiares con las víctimas fue el 27 de abril, a las 14:50 horas, según las pesquisas.
De la casa fueron robadas dos camionetas, una BMW X5 y una GMC Yukón, además de ropa y documentos.
Esa misma noche, tras seguimiento de C2, los responsables fueron ubicados en Atizapán.
Primero fueron capturados José, María y Francisco Villaseñor, todos con domicilio en Lago de Guadalupe, San Miguel Xochimanga, Atizapán.
Después, en el Antiguo Hotel Boutique, en la avenida Jorge Jiménez Cantú, fue capturado Emiliano Villaseñor, de 20 años de edad y presunto asesino material de la familia.
Emiliano aseguró vivir en Condado de Saavedra, un fraccionamiento exclusivo de Atizapán y haber tenido una relación sentimental con una de las víctimas, Valentina.
Dijo haber estudiado en el Tec de Monterrey, campus Estado de México, pero las autoridades de esta institución educativa lo negaron.
Lo que sí ocurrió fue que se resistió al arresto y protagonizó una balacera con agentes de la SSC y municipales.
De acuerdo con las investigaciones, actuó por órdenes de “Los Julios”, con el propósito de cobrar dinero que presuntamente debía el empresario farmacéutico asesinado, derivado de las cuotas exigidas por el sindicato.
Además, con sus testimonio se descubrió que el mensaje firmado por la Unión, clavado en la espalda de Cejudo Nava, era un distractor.
Emiliano se encuentra en prisión, imputado por homicidio, mientras sus familiares están procesados por robo y delitos contra la salud.
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La protección de ‘comandantes’
El análisis de teléfonos celulares incautados a miembros de los “Julios” arrojan supuestas complicidades con agentes de Investigación.
Las imágenes, en poder de La Silla Rota, revelan llamadas y mensajes de texto con presuntos comandantes identificados como “Macario Mercado” y “Ortiz”.
Además, con “comandante Bedolla”, “comandante Francisco”, “comandante Francisco Rosas”; “comandante Corro” y “comandante Mendoza”.
Los mensajes hablan sobre pagos y paros en obras. “Hasta que paguen”, se lee.
Asimismo, intercambian mensajes sobre asesinatos, principalmente de integrantes de sindicatos contrarios o, incluso, de cárteles de la droga, como el homicidio de un operador del cártel Jalisco Nueva Generación, el 31 de agosto de 2023, en Atizapán.
“Párame las empresas de Puente Voladizo”, se lee en otro mensaje atribuido a Adrián Sánchez, uno de los líderes de “Los Julios”.
Esta orden se la da a uno de sus golpeadores, el cual posa con un arma larga y una camioneta Pick up blanca. Todo esto forma parte de las indagatorias de la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina.
De acuerdo con ellas, “Los Julios” también se prestan para bloquear calles durante manifestaciones o sirven de “reventadores” de eventos políticos.
Algunos de sus integrantes incluso se infiltran en otras organizaciones sindicales o en las alcaldías y municipios, donde obtienen trabajos de poca o mediana responsabilidad.
Con promesas de altos sueldos y prestaciones, “Los Julios” atraen a personas a sus filas, bajo el concepto de agremiados, muchos de ellos con antecedentes penales que se convierten en brazo armado del sindicato.
