Eran las 6:30 de la mañana y, aunque Paseo de la Reforma lucía casi vacío, Manuel ya tenía el agua caliente y el pan acomodado. A las 7:00 su puesto de café y chocolate estaba listo, como lo está de martes a domingo, sin importar si es día festivo. Este 1 de mayo tampoco fue la excepción. Dice que si hoy no se presentaba, le descontaban el ingreso del día, aunque la fecha está marcada oficialmente como descanso obligatorio.
Como él, cientos de trabajadores informales salieron este viernes a las calles de la Ciudad de México para sostener sus ingresos o para no perder clientela.
Durante un recorrido, La Silla Rota constató la presencia de vendedores de comida, tacos, café, jugos, tamales y paletas, limpia parabrisas, comerciantes de verduras y repartidores por aplicación que operaban desde las primeras horas del día en distintos puntos de la ciudad, para quienes no trabajar, no fue una opción.
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“Trabajo 60 horas a la semana por mil 800 pesos”
Manuel, quien tuvo que trabajar hoy para que no le descontaran, trabaja de martes a domingo dos turnos. El primero comienza a las 7 de la mañana y termina a la 1 de la tarde; el segundo inicia a las 7 de la noche y concluye a las 11. Vende café, chocolate, té y pan a una cuadra del Ángel de la Independencia, en un carrito sobre la vía pública. Es empleado, no dueño del puesto.
Gana alrededor de mil 800 pesos a la semana; es decir, menos que el salario mínimo, y no cuenta con prestaciones ni seguridad social.
“Si no se trabaja, no cobro”, explica. Para él, el primero de mayo es un día más. No le pagan doble y tampoco puede ausentarse.
Del otro lado de la ciudad, María de Jesús, de 68 años, quien vende dulces desde hace cinco años afuera de la estación Bondojito de la Línea 4, también salió a trabajar este primero de mayo, como todos los días ya que, afirma, “vive al día”.
Explica que su esposo, pensionado, solamente le da mil 500 pesos al mes, por lo que ella debe generar ingresos para cubrir los gastos del hogar. Trabaja de las 11 de la mañana a las 5 de la tarde en este punto y, dependiendo del día, obtiene más ingresos vendiendo dulces en escuelas cercanas.
Doña María no cuenta con prestaciones ni seguridad social y, al preguntarle por estos derechos, los asocia con la posibilidad de solicitar dinero prestado para su mercancía, opción que rechaza.
- ¿Usted tiene prestaciones? “No, no me gusta pedir prestado”, responde.
Entre el pago doble y no perder clientela
Sin embargo, no todos los trabajadores salen por necesidad o porque fueron obligados por sus patrones. Algunos lo hacen porque el primero de mayo representa una oportunidad económica.
Tal es el caso de José Gómez, quien vende desayunos en la colonia Roma desde hace nueve años y, aunque no es dueño del negocio, decidió trabajar porque ese día cobra doble.
Además del pago adicional, otros salen para mantener a su clientela. Por ejemplo, Graciela Moreno, quien asegura que trabaja en fechas como esta para no perder clientela.
Dice que si no hubiera salido a trabajar, no le representaría una afectación directa, pero considera que es una buena oportunidad de venta.
Los trabajadores entrevistados coincidieron en que no cuentan con seguridad social ni prestaciones formales, a pesar de mantener jornadas constantes de trabajo.
Esto, a pesar de que el gobierno mexicano presume que la pobreza laboral se encuentra en su nivel más bajo desde que se tiene registro.
Gobierno reporta crecimiento del empleo formal
El pasado 28 de abril, durante la conferencia matutina, el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, informó que en México hay 60.2 millones de personas ocupadas y que, en comparación con el año anterior, se registran 422 mil personas más con una actividad económica.
Asimismo, señaló que la tasa de desocupación se ubicó en 2.4%, una de las más bajas entre los países de la OCDE y que esta ha mantenido una tendencia a la baja en el primer trimestre del año, al pasar de 2.7 por ciento en enero a 2.4 por ciento en marzo.
También destacó que sectores como servicios, restaurantes y servicios profesionales han generado 240 mil personas ocupadas adicionales en un sólo mes, y que la pobreza laboral se encuentra en su nivel más bajo desde que se tiene registro, con 32.3%.
Por su parte, el director del IMSS, Zoé Robledo, indicó que en el primer trimestre de 2026 se crearon 207 mil empleos formales, con lo que se alcanzó un total de 22.7 millones de puestos registrados.
Con base en estas cifras, más de 37 millones de personas ocupadas en el país no cuentan con un empleo formal registrado ante el IMSS.
Entre ellas se encuentran Manuel, María de Jesús, José y Graciela, quienes trabajan sin acceso a seguridad social ni prestaciones y cuyos ingresos dependen de su trabajo diario, incluyendo trabajar en el Día del Trabajo.
Sobre estas condiciones, el abogado laboralista Manuel Fuentes, doctor en derecho y profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, advirtió que el mercado laboral actualmente enfrenta un deterioro que impacta directamente en el crecimiento de la informalidad.
De acuerdo con datos citados por el especialista, en el primer trimestre de 2026 se perdieron 227 mil 155 empleos a nivel nacional y cerraron 9 mil 10 centros de trabajo, lo que ha empujado a miles de personas hacia esquemas sin prestaciones ni seguridad social.
Además, señaló que 77.3% de los trabajadores en México no gana más de dos salarios mínimos, lo que equivale a aproximadamente 46.5 millones de personas con ingresos limitados.
“Los trabajos formales se van convirtiendo en informales”, afirmó, al advertir que actualmente hay alrededor de 33 millones de personas en esta condición, sin acceso a seguridad social ni garantías laborales.
Menos del 1% tiene sindicato y contrato colectivo
En este contexto, el especialista explicó que este escenario también responde a la falta de mecanismos efectivos para hacer cumplir la ley laboral, especialmente en fechas como el 1 de mayo.
Señaló que, de acuerdo con el artículo 75 de la Ley Federal del Trabajo, quienes laboran en días festivos deben recibir un pago triple. Sin embargo, en la práctica muchos trabajadores son obligados a presentarse bajo la advertencia de perder el empleo o el ingreso del día.
“El problema es que no hay mecanismos reales de supervisión”, indicó, al señalar que en la Ciudad de México existen poco más de 25 inspectores para cerca de 400 mil centros de trabajo, lo que dificulta garantizar el cumplimiento de la ley. Km
