Todavía con los estragos latentes de los daños que dejaron las inundaciones del año pasado en diversas zonas de la urbe, la temporada de lluvias toca a la puerta de la Ciudad de México con los trabajos para subsanar el desastre aún inconclusos.
En la colonia Ejército de Oriente, en Iztapalapa, y en la Progresista, en Venustiano Carranza, aún está fresco el recuerdo de las inundaciones ocurridas en junio y agosto del año pasado. En la primera, todavía no concluyen los trabajos para reemplazar el drenaje que colapsó e inundó de aguas negras las viviendas. En la segunda, siguen en espera de los apoyos monetarios para reemplazar enseres perdidos y daños a las casas.
Vecinos de la unidad habitacional de Iztapalapa dijeron a La Silla Rota que sufrir otra inundación como la del 2 de junio, cuando las coladeras expulsaron una ola de aguas negras en lugar de absorber el agua que lanzó la copiosa lluvia, sería catastrófico.
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Alberto Villavicencio recuerda claro ese 2 de junio. Frente a su casa, en el corredor 4 de Ignacio Mejía, actualmente se llevan a cabo obras para sustituir la vieja tubería de drenaje, de 50 centímetros de ancho, por una de 70 centímetros.
“Están arreglando el drenaje, el de antes no se daba abasto”, dice a La Silla Rota, en la reja de su casa, donde se ve la tubería un metro por debajo del piso, por una cavidad con un charco de aguas negras y unas tablas encima para atravesar la zona.
Nuevo drenaje debe estar listo en mayo
Es abril y las primeras lluvias del año ya han caído en la zona. Cuadrillas de trabajadores del gobierno capitalino trabajan a marchas forzadas para que la nueva tubería esté lista en mayo y evitar una nueva inundación. En el día escarban, pero como la red de drenaje es usada por los vecinos, a los trabajadores les cuesta avanzar, por lo que en la noche es cuando ponen los nuevos tubos.
Las obras trastornan la vida cotidiana de los vecinos. En el caso de Villavicencio, a sus hijos les dificulta el paso cuando van a la escuela porque deben sortear montones de tierra y material. Las lluvias no han afectado a los vecinos, porque no han sido tan copiosas como en otras alcaldías, pero sí entorpecen los trabajos de cambio de drenaje.
Entre maquinaria y escombro
Los vecinos esperan que el nuevo drenaje evite nuevas inundaciones y algunos, confiados, retiraron unas bardas que levantaron para contener el agua.
Tanto el andador como la calle Lancero parecen una zona de guerra, con cavidades donde se ven las aguas negras, huecos tapados con tierra que parecen cicatrices sobre el asfalto, grava y tierra amontonada, maquinaria pesada y algunos tubos negros de plástico y otros más grandes de concreto.
Doña Flavia Castillo, quien vive en la parte de la unidad que da a calzada Ignacio Zaragoza, también fue afectada el año pasado por las lluvias. Muebles y ropa se echaron a perder por la inundación, las paredes de su domicilio quedaron húmedas durante meses y solo hasta diciembre que se secaron pudo quitar el aplanado pestilente y poner yeso nuevo. En 50 años de vivir ahí, nunca había tenido afectaciones de tales dimensiones.
Durante esos años ha notado que la unidad se ha hundido y en algunos tramos se observa más el desnivel del piso.
Celebra que por fin se les sustituya el drenaje, pero tiene sus dudas de que terminen antes del comienzo de la temporada de lluvias. Empezaron en enero y la promesa fue que acabarían en mayo. Pero frente donde vive ella sólo se ve a trabajadores pasar, así como maquinaria pesada que cimbra su casa, y algunos tubos que por el polvo que acumulan parecen olvidados.
Ni pagos ni obras
En las colonias Azteca y Progresista, cerca de la zona centro de la CDMX, vecinas del antiguo drenaje, el Gran Canal, calles y un parque lineal quedaron bajo el agua por las fuertes lluvias de agosto.
Siete meses después, vecinos de la alcaldía Venustiano Carranza continúan sin recibir los apoyos económicos completos prometidos por el gobierno capitalino ni la construcción de la barda anunciada para contener el Gran Canal.
Pese a que las autoridades realizaron censos y ofrecieron indemnizaciones tras la emergencia, los habitantes señalan que los pagos no llegaron o fueron menores a lo comprometido.
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Vecinos relataron a La Silla Rota que el seguro únicamente entregó entre cuatro y 5 mil pesos por la primera inundación, montos que consideran insuficientes frente a las pérdidas registradas. “Esto y una mentada de madre fue lo mismo”, dijo en entrevista una de las afectadas.
Dos inundaciones en menos de un mes
El 10 de agosto de 2025, una ola de agua proveniente del parque lineal Gran Canal anegó calles y viviendas enteras de las colonias Azteca y Progresista.
El agua alcanzó hasta medio metro de altura y cubrió muebles, autos y electrodomésticos en calles como Chiclera, Pirotecnia, Vidrieros, Tenería, Albañiles y Molineros.
Una semana después, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, acudió a la zona y prometió apoyos económicos. Funcionarios recorrieron las viviendas, levantaron censos y colocaron calcomanías según el nivel de daño.
Tres semanas después, el 2 de septiembre, la zona volvió a inundarse. Lo poco que habían logrado recuperar o volver a comprar después de la primera inundación se volvió a perder en la segunda.
Tras la segunda inundación, autoridades regresaron a la zona y volvieron a prometer pagos a los vecinos que no habían recibido apoyo tras el primer evento. Sin embargo, terminó la temporada de lluvias y los habitantes no recibieron más visitas ni apoyos.
Siete meses después, poco ha cambiado
Durante un recorrido realizado por La Silla Rota en las calles de las colonias Progresista y Azteca, se constató que las marcas de humedad en las paredes de las viviendas siguen siendo visibles. En algunos hogares, los muebles no han sido repuestos por completo y donde antes había dos colchones, ahora sólo queda uno.
Abigail estima que perdió alrededor de 40 mil pesos, pero sólo recibió 5 mil por ambas inundaciones.
“Nos tocaron dos mil quinientos y dos mil quinientos”, dijo, ya que en su vivienda también resultó afectado otro integrante de su familia.
Otra de las afectadas, Patricia Suárez, quien tiene una lavandería en la calle Chiclera, señaló que sus pérdidas superaron los 40 mil pesos; sin embargo, únicamente recibió 4 mil pesos tras la primera inundación.
En el parque lineal Gran Canal, los costales colocados tras las inundaciones continúan a la orilla del caudal pese a que se anunció que serían provisionales en tanto se construía una barda de contención.
Además de la falta de pagos y la ausencia de la barda prometida, los vecinos coinciden en el temor de que la nueva temporada de lluvias vuelva a inundar sus calles y viviendas y pierdan lo poco que han logrado recuperar.
“Ya empezaron las lluvias otra vez… nada más empieza a llover y estamos con el Jesús en la boca”, dijo Emilio, vecino de la zona.
Apoyos, en el aire
La Silla Rota consultó a la alcaldía Venustiano Carranza sobre los apoyos económicos pendientes y la construcción de la barda en el Gran Canal; sin embargo, hasta el momento de la publicación no se obtuvo respuesta.
En reportes previos, este medio también solicitó información a la Secretaría de Bienestar e Igualdad Social (Sebien), encargada de la entrega de apoyos, sobre los casos de vecinos que no habían recibido recursos.
En ese momento, la dependencia indicó que los afectados debían comunicarse a sus líneas de atención para verificar sus datos y, en su caso, recibir asistencia.
El año pasado fue uno de los más lluviosos en la capital. En la Ciudad de México hay zonas más vulnerables por los hundimientos que se registran en las alcaldías Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo a Madero y Venustiano Carranza.
