Los policías Nemecio Martínez Cruz y Diego Issac Rojas Torres se enfrentaron a una situación que nunca habían encarado para rescatar con vida un perro que estaba en el arroyo vehicular.
Fue el 13 de marzo, cuando cada uno, a bordo de su motopatrulla, recorrían Calzada de Tlalpan. Rumbo al sur, a la altura del Estadio Azteca, vieron a un perro mediano color amarillo que además de ir solo, lucía desorientado y extraviado.
Primero lo vieron sobre la ciclovía, y luego correr detrás de una moto, lo que les hizo pensar momentáneamente que ahí iba su dueño y que lo había abandonado. Pronto dedujeron que no era así, cuando Nico -que así se llama el canino- rebasó al de la moto y sorpresiva y rápidamente se metió al arroyo vehicular.
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Ambos patrulleros reaccionaron, aceleraron y tuvieron que hacer cortes de circulación para evitar una tragedia canina. Después, con sus patrullas orillaron a Nico a la acera, lo agarraron -no sin haber hecho antes algunos frustrados intentos- y lo rescataron.
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Era dócil, como perro hogareño
Estaba espantado pero sano y salvo.
“Lo que más queríamos era salvaguardarlo, arroparlo y acercarlo al arroyo peatonal para poder salvaguardarlo”, cuenta el policía Rojas Torres el rescate.
Cuando lo detuvieron, lo hicieron con el mayor de los cuidados, al no saber cuál era el estado del perrito, si era agresivo o no. Descubrieron que pese a estar asustado, era dócil, como un perro hogareño que se deja acariciar y está acostumbrado al trato humano y no a la calle.
Fue también cuando vieron su plaquita que colgaba de su cuello peludo con su nombre. Le hablaron a su dueño, quien cuando llegó estaba preocupado de que no veía a Nico desde una hora antes. Resulta que se escapó de su casa sin que se dieran cuenta.
“El dueño nos dijo que sí lo andaban buscando, pero nosotros lo alcanzamos, lo vimos ahí en el lugar y pudimos localizar al dueño del perrito”, expresa con rostro de satisfacción Martinez Cruz.
Siempre hay una primera vez
Martínez Cruz dice que en años de recorridos en las calles y avenidas principales de la Ciudad de México, es la primera vez que pudo poner a salvo un perrito.
Su compañero Rojas Torres tampoco se había enfrentado a una situación así, y cree que es difícil que ocurra una fatalidad en las vialidades como antes pasaban, porque actualmente hay mucha información y las personas que son dueñas de perros en general se hacen responsables. Pero a veces se escapan.
“Lamentablemente, no deja de haber este animalitos en la calle y si nosotros como policías o cualquier persona podemos apoyarlos con un alimento, acercarles tantita agua, es excelente. Entre todos podemos poner una semillita y evitar fatalidades con los animalitos, ser un poco más empáticos de ese lado”, sugirió.
Para ambos policías, la vida de un perrito es tan importante como la de un humano.
“Te das cuenta desde el momento que no lo encontramos, cómo sienten tristeza o cómo desesperación. Hasta el momento que lo entregamos con el dueño fue que realmente sintió felicidad. Cambió su actitud”, concluye.
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Contexto
Se estima que en la Ciudad de México hay de 2 a 2.5 millones de perros con dueño y 1.2 millones de perros abandonados en la calle, de acuerdo con organizaciones dedicadas a la defensa de los animales.
Ambos policías recomendaron a los dueños de perros que cuando los saquen a la calle lo más recomendable es usar una correa y empezar a adiestrarlos, empezar a enseñarles, a guiarlos para evitar una fatalidad con otro animalito o con un ser humano.
