En los últimos ocho años, un cártel en el Valle de México ha crecido silenciosamente al amparo de ciertas autoridades. Se trata del cártel Nuevo Imperio.
La Silla Rota tuvo acceso a documentos clasificados del gobierno del Estado de México que describen el organigrama de este grupo delictivo.
Además, señala a funcionarios y exfuncionarios que han apoyado un entramado operativo y financiero que apenas fue sometido a investigación
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La aparición
La madrugada del 22 de octubre de 2018, un convoy de camionetas con sujetos armados fue captada por el C4 de Naucalpan.
El convoy hacía recorridos por avenida del Río, en Colinas de San Mateo. Eran unas 15 camionetas con 30 o 40 individuos que portaban armas largas.
Los sospechosos registraron a jóvenes en la calle, se metieron a dos domicilios y tras poco más de una hora en la zona, se retiraron sin ser molestados.
Se trataba nada más ni nada menos que la incursión de un cártel en Naucalpan.
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La plaza había cambiado de manos y ahora un grupo nuevo tenía el control del narcomenudeo. Se decía que era el CJNG, pero los hechos mostraron que no era así.
Era un grupo criminal local, que en un principio dijo ser el CJNG, pero que con el tiempo adoptó una identidad propia, el cártel Nuevo Imperio.
Su líder entonces era Néstor Arturo López Arellano, “El 20”, actualmente preso.
Al “20” se le asoció con el CJNG y con el cártel de Sinaloa. De hecho, se decía que el cártel Nuevo Imperio era una escisión de Sinaloa, pero tampoco resultó cierto.
Era una agrupación mafiosa doméstica, que se fortaleció de a poco en Naucalpan tras la disolución del grupo dominante anterior,
La mano con ojos.
Hoy en día, este cártel tiene más integrantes y pasó de sólo vender droga a la trata de personas y la extorsión.
El organigrama
De acuerdo con un documento del Gobierno del Estado de México, tras la caída de Néstor Arturo López Arellano, “El 20”, existe un líder que hasta hace poco había permanecido oculto.
Los trabajos de Inteligencia de la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Ciudadana mexiquense lo identifican como José Antonio Ruiz González, “Toño Tenis”.
Dueño de varios negocios lícitos y una extensa red de lavado, “Toño Tenis” o “El general” es el hombre fuerte del cártel, aunque en boletines oficiales se ha señalado a otros personajes como líderes.
“Toño Tenis” tiene como pareja a Katerin “R”, una exfuncionaria de la Secretaría de Salud del gobierno de la Ciudad de México, quien funge como operadora financiera, de acuerdo con el documento oficial.
Ambos son ubicados en el Condado de Sayavedra, en Atizapán y en Satélite, Naucalpan.
No obstante, la zona de influencia de “Toño Tenis” y el cártel Nuevo Imperio se extiende hasta Azcapotzalco, en CDMX.
Otro operador de “Toño Tenis” es José Guadalupe “R”, “El chino”, que pone negocios lícitos con dinero de la droga desde su base en la San Rafael Chamapa, Naucalpan.
Los negocios de “Toño Tenis” abarcan desde restaurantes familiares hasta antros en Satélite, donde ha tenido que pactar con otros grupos mafiosos, como la Unión Tepito, se detalla en las investigaciones del gobierno mexiquense.
El hombre de confianza de este capo es su hermano, Luis Alberto Ruiz González, “El Chopo”, quien tiene supuestos domicilios desde el Molinito, Naucalpan, hasta Río Bravo, Tamaulipas.
De acuerdo con el documento al que La Silla Rota tuvo acceso, Juan Daniel Espino Sánchez, el “Tierno”, es el principal distribuidor de droga de “Toño Tenis”, además de haber fungido como su chofer.
“Se dedica al robo de transporte de carga, robo de hidrocarburo (huachicol) y mantiene vínculos con dependencias de seguridad municipales, estatales y federales”, se lee en la investigación del Gobierno.
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La red de corrupción
Las autoridades mexiquenses tienen identificados a algunos servidores públicos que presuntamente apoyan al cártel Nuevo Imperio.
Desde policías municipales de Naucalpan y Atizapán, hasta operadores de cámaras de Arco Norte y agentes de Investigación.
Según las investigaciones, una funcionaria de apellido Vega es la encargada de monitorear las cámaras de Arco Norte y estaría en la nómina del cártel.
Un agente presumiblemente involucrado sería Erick “O”, agente investigador de la Fiscalía de Homicidios del Valle de México.
Otro sería Carlos Delfino “El “Bocho”, policía de Investigación de la Fiscalía de Atizapán, de acuerdo con el documento oficial.
Varios policías municipales de Naucalpan y preventivos de Azcapotzalco apoyarían al cártel, entre ellos se menciona a “Erick G”, de Naucalpan.
Todos ellos brindarían información crucial al cártel Nuevo Imperio y avisarían de operativos y carpetas de investigación iniciadas contra sus miembros.
Con base en la Inteligencia del Gobierno mexiquense, elementos de las Corporaciones Estatales de Seguridad Pública y Seguridad Privada (CUSAEM) también participarían en el entramado de la organización criminal.
El enlace con estos elementos sería Claudia Isela “M”.
El CUSAEM también estuvo vinculado con José Jorge Balderas Garza, “El JJ”, agresor del exfutbolista, Salvador Cabañas, en 2010.
Según con las pesquisas de ese entonces, el CUSAEM proveía de escoltas armados al servicio del narcotraficante, además de armamento.
La trata de personas sería un negocio al que recientemente entró el cártel, a través de la mafia coreana, donde Karla Lee aparece como principal operadora.
Ella sería la encargada de regentear sexoservidoras vía telefónica y por redes sociales, las cuales se moverían en Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán, Azcapotzalco y Cuautitlán Izcalli.
Finalmente, el reclutador de sicarios y distribuidores de droga es un sobrino de “Toño Tenis”, José Roberto “R”, conocido como “El tocino”.
Todos ellos son objetivos primordiales de la Fiscalía del Estado de México y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal.
