“Vivir en San Antonio Abad es como vivir en una zona minada”, dice Ernesto, quien vive en el número 58 de la calzada, que desde octubre sufre una transformación por la construcción de la Calzada Flotante, que irá de Tlaxcoaque a la estación Chabacano de la Línea 2, como parte de las obras para recibir a los visitantes del Mundial de Futbol 2026.
“A nivel peatonal está el polvo. Nos hemos encontrado clavos sueltos. Incluso nos han puesto maderas para pasar en diferentes etapas de la obra y hemos reportado que algunas tienen clavos salidos”, se queja Ernesto, quien llegó apenas a vivir ahí hace dos años y unos meses.
No es lo único. Está el polvo causado por el cemento, y como peatón el subir y bajar de banquetas por los pasos cerrados con dovelas y trafitambos.
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“Primero nos quitaron un carril del lado izquierdo de la avenida. Después nos quitaron otro y ahorita nada más tenemos uno solo”, señala la calzada, donde además a cada rato se detiene el tránsito para que pasen las minirretroexcavadoras o para que trabajadores muevan varillas.
Ernesto no duda en decir que la zona es una isla de contaminación por el polvo y el ruido de los claxons y de las máquinas, cuyo impacto afecta las horas de sueño de él y sus vecinos, pues en la noche hay varios tipos de herramientas estruendosas utilizadas en la obra. Uno es el rotomartillo.
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“Hasta parece que les gusta más utilizar los rotomartillos a las 3 de la mañana. Se llegan a juntar hasta ocho rotomartillos al mismo tiempo”.
Otra maquinaria empleada es el martillo a diésel, cuyo ruido es perturbador.
“Hay unos martillos a diésel que son de más o menos unos 10 metros de altura y son los que golpean las columnas para clavarlas, también a las 3 a.m. Las golpean constantemente en un periodo como de media hora, cuando están metiendo los pilotes a nivel más profundo y ahí es no sólo el ruido sino también vibración, una combinación de ambos”, explica Ernesto.
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El acceso se ha complicado
Chris, quien también es vecino del mismo edificio, describe que parte de lo complicado que se ha vuelto la zona es el acceso después de las 10 p.m. de lunes a sábado y los domingos el día completo. Hay que pedir permiso para ingresar con auto, ya que la vialidad se cierra para apresurar la obra. “Te mueve todos los tiempos”, expresa serio.
Algo positivo es que eso ha generado comunicación con los vecinos con quienes ha comenzado a compartir información de dónde están los mejores accesos o como salir o entrar de la zona. Pero por la obra a él se le ha agravado la alergia al polvo. “Entonces, si es como que salgo a la tienda y regreso estornudando. Es muy complicado”.
Comenzó en octubre pasado
Polvo, ruido y vibraciones son parte de las molestias que Ernesto y Chris deben soportar cada uno en su departamento desde octubre del año pasado, debido a la obra de la Calzada Flotante que se construye de Tlaxcoaque a la estación Chabacano de la línea 2 del Metro.
Aunque ambos pensaban que el desarrollo de la obra sólo sería por encima de las instalaciones del Metro, a mediados de febrero fueron informados que en la acera que está afuera de su edificio se iba a construir una columna para sostener la Calzada Flotante.
Eso no sólo significa más polvo y ruido generado por los trabajadores y las herramientas y maquinaria que usan para romper el concreto y extraer el cascajo y la tierra. También que cuando haya un sismo ya no podrán ponerse en la acera porque estará ocupada parcialmente por la columna y entonces deberán colocarse en la vialidad, lo que puede ser riesgoso para ellos.
“Va a ser un desmadre para salir y no sabemos si va en contra de nuestra seguridad”, pronostica Chris.
Pero también temen que con la columna empiece a haber gente que tire basura, dueños de perros ensucien la base o que incluso se instalen personas en situación de calle.
Entrevistados por La Silla Rota, aclaran que no tienen nada en contra de las personas en situación de calle, pero sí han visto que hay más en la zona y algunos de ellos son agresivos.
Además de esa columna, entre los límites de su edificio y el aledaño habrá otra y ahí temen que sea un riesgo para los peatones que atraviesen la cerrada de Fray Servando, que está en diagonal. Lo que ambos ven es que ha habido improvisación y prisa para construir y avisar a los vecinos.
Todo empezó con el Sendero Seguro
Con apenas dos años de vivir ahí, a los pocos meses de haber llegado ahí Ernesto y Chris vieron cómo en los primeros meses del gobierno de Clara Brugada, iniciado en octubre de 2024, se construyó un Sendero Seguro para Mujeres con la instalación de luminarias verticales, la sustitución de banquetas y la renovación de algunas jardineras.
Pero al comenzar a ser edificada la Calzada Flotante, la infraestructura nuevamente comenzó a ser cambiada. Aunque las obras comenzaron a inicios de octubre de 2025, fue en diciembre cuando comenzaron a acelerarse y Cris y Ernesto vieron que enfrente de su edificio, en medio de San Antonio Abad, por donde pasa el metro, comenzaron a poner los primeros pilotes y columnas, y con ello llegaron las vibraciones causadas por los taladros y los rotomartillos.
En diciembre fue la primera vez que autoridades de la Secretaría de Gobierno les informaron a vecinos de la colonia Tránsito sobre la Calzada Flotante. Además, les mostraron unos planos. Todo fue muy general, recuerda Ernesto y pensaban que habría otra reunión similar pero no fue así.
Sin embargo lo que realmente los alertó fue cuando el 24 de febrero autoridades de las secretarías de Gobierno y de Obras y Servicios citaron sólo a los vecinos del edificio para avisarles que pondrían una columna enfrente. Los vecinos se preocuparon y pidieron un plano al respecto que las autoridades les mostraron. No estaba dibujado el proyecto, sólo había algunos trazos en segunda dimensión.
“Ni siquiera el punto exacto de la columna estaba precisado”, rememora Ernesto. Preguntaron eso y las autoridades no supieron qué responder, por lo cual los vecinos se molestaron.
“¿Cómo que no saben?”, expresa aún sorprendido Cris.
También hubo vecinos que visualizaron los problemas de protección civil en caso de sismo. O que con las columnas fuera más fácil que hubiera intentos de robo, aprovechando los puntos ciegos.
Otros aspectos que les llamaron la atención es que las autoridades soltaron frases como “hay que agarrar al toro por los cuernos”, lo que los vecinos interpretaron como que no iban preparados o que las cosas estaban sin planear.
“Nos mencionaron que el metro pasa justamente por aquí -mientras señalan la vialidad de San Antonio Abad- o sea, como una diagonal así y que por eso las columnas no podían estar ahí. De hecho se supone que el proyecto de las columnas no iba a estar acá, pero por lo que comenta del metro se tuvo que, no quiero decir improvisar, pero reestructurar y pues ahora sí que nos tocó la de malas”, resume Ernesto.
No quieren la columna frente a su edificio
Tanto Cris como Ernesto dicen que después se reunieron con el director de la obra, y el 9 de marzo retomaron las reuniones con las autoridades y los vecinos presentaron un pliego petitorio.
“No queremos la columna”, les plantearon de inicio.
Aunque los representantes del gobierno llevaron un plano mejor elaborado, seguía siendo muy general. A los pocos días comenzó el sonido para romper el concreto frente al edificio.
Pero no sólo es su edificio. Cuando salen a la calle a caminar de pronto ven hoyos nuevos.
“Ya andas con cuidado y todo, ha sido bastante complicado porque no solamente ésta es la primera obra que nos hacen a nivel así de banqueta, sino aunque también ya hubo diferentes tipos de obra antes de esta, como fue la del Sendero Seguro. Entonces, por así decirlo, llevamos aproximadamente un año en obras”, concluye Cristian.
Contexto
La Calzada Flotante medirá un kilómetro y medio y será peatonal. Su costo inicial es de 658 millones de pesos y forma parte de las obras que el gobierno capitalino movió para el embellecimiento de la Ciudad de México rumbo al mundial de futbol 2026 que iniciara el 11 de junio en el renovado Estadio Azteca.
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Su trazado será de Tlaxcoaque a la estación Chabacano de la Línea 2 del Metro y medirá un kilómetro y medio.
VGB
