De lunes a viernes, Rosa María, trabajadora del hogar de 55 años, sale a las nueve y media de la noche de la casa donde trabaja, en Coyoacán, para emprender un viaje de aproximadamente tres horas hasta su domicilio en Naucalpan, Estado de México. Sin embargo, la noche del lunes 9 de febrero su trayecto se extendió al menos 30 minutos más, luego de que el servicio de la Línea 2 del Metro se interrumpiera por el cierre de las estaciones San Antonio Abad, Chabacano y Viaducto.
El cierre nocturno de estas estaciones, que divide la Línea 2 en dos circuitos, tomó por sorpresa a miles de usuarios que regresaban a casa tras su jornada laboral y que se vieron obligados a descender de los trenes, salir de las estaciones y formar filas para abordar camiones de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) que fueron utilizados como servicio de apoyo.
Cierre parcial por mantenimiento en Línea 2
El Sistema de Transporte Colectivo (STC) informó que, durante los próximos cuatro meses, se llevarán a cabo labores de modernización y mantenimiento integral en 16 de las 24 estaciones que componen la Línea 2.
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Estos trabajos comenzaron formalmente con la intervención de las estaciones San Antonio Abad, Chabacano y Viaducto. Para ello, las tres estaciones mencionadas cerrarán sus puertas a partir de las 22:00 horas de lunes a viernes. Los sábados, el recorte del servicio iniciará a las 20:00 horas, mientras que los domingos las instalaciones permanecerán fuera de operación durante toda la jornada.
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De acuerdo con la autoridad, el mantenimiento de las estaciones será escalonado, por lo que una vez que concluya la remodelación de este primer bloque de tres estaciones, se intervendrán las siguientes bajo el mismo sistema de cierre nocturno. Esta estrategia busca que el grueso de las labores se realice durante las noches para minimizar el impacto en las horas de mayor afluencia.
Las labores de modernización incluyen un mantenimiento profundo que abarca desde el mejoramiento de la imagen de las estaciones hasta intervenciones técnicas en las vías, cárcamos, aparatos eléctricos y electrónicos. Asimismo, se trabajará en la actualización de la red contra incendios y la instalación de nuevo equipo de cámaras de seguridad.
El trayecto de Pino Suárez a Xola se triplica
Durante un recorrido realizado por La Silla Rota la noche del lunes, se constató que el cierre de las estaciones San Antonio Abad, Chabacano y Viaducto ocasionó largas filas de usuarios que esperaban abordar los camiones RTP que funcionaron como el único enlace entre los dos circuitos en los que quedó fracturada la línea: de Tasqueña a Xola y de Cuatro Caminos a Pino Suárez.
Y aunque el ascenso a las unidades se realizó con fluidez, las filas se extendieron por varios metros, llegando incluso hasta la zona de la parroquia aledaña en Pino Suárez.
Una vez arriba, el camión tardaba alrededor de 20 minutos en llegar de Pino Suárez a Xola, casi el triple de lo que normalmente tarda el Metro en cubrir ese tramo.
A ese tiempo se sumaron los minutos necesarios para descender del tren, salir de la estación, formarse, abordar el autobús, descender nuevamente y volver a ingresar al sistema. En conjunto, los usuarios estimaron un aumento de cerca de 30 minutos en sus recorridos.
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Ezequiel Chavarría Morales, de 74 años, se enteró del cierre cuando ya estaba dentro del sistema. “Muy mal, ve nada más todo lo que está pasando. Mucha gente está confundida porque no hay señalamientos, pero ¿qué hacemos? Hay que aguantar, no va a quedar otra más que aguantar”, afirmó.
Camiones casi cada minuto
A pesar de las complicaciones en los tiempos de traslado, el personal operativo del Metro desplegado en campo destacó la intensidad del servicio de apoyo. Según los datos aportados por los supervisores en el sitio, se dispusieron de 60 unidades de RTP para cubrir el circuito entre Xola y Pino Suárez.
“Tenemos aproximadamente 60 unidades. No se han hecho tantas filas; cuando llegan dos o tres trenes van bien”, explicó un trabajador del Metro en el punto de transbordo.
Los registros internos indicaron que, para las 23:10 horas, ya habían partido 58 camiones desde la estación Pino Suárez con rumbo a Xola. Esta frecuencia implicó la salida de casi una unidad por minuto para absorber la demanda de los pasajeros que descendían de los trenes.
Sin embargo, para usuarios como Graciela, el despliegue técnico no compensa el esfuerzo físico adicional. “Sufrimos mucho, principalmente las ruquitas como yo. En serio”, afirmó, mientras buscaba el acceso a los camiones en la zona de Pino Suárez.
