Las escorts Jessica, la “Negra” y la Toledo, exnovias de la banda de narcomenudistas de los Fortis Mayén, ahora ofrecen cocaína y oro de Rólex robados como parte de la Unión Tepito, dio a conocer el periodista Antonio Nieto en su cuenta de X.
Explicó que estas presuntas delincuentes también se dedican a poner clientes para sean asaltados y secuestrados. Detalló que la Toledo salió de Oaxaca por amenazas de un cártel.
¿Quiénes fueron los Fortis Mayén?
La familia Fortis Mayén fue durante décadas una de las estructuras de narcomenudeo más reconocidas del barrio de Tepito, en la alcaldía Cuauhtémoc. Su operación se remonta a los años 80, cuando controlaban puntos clave de venta de droga en la zona centro de la Ciudad de México.
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Pero la consolidación de La Unión Tepito, grupo criminal que emergió a partir del 2009, cambiaría el panorama del narcomenudeo en la Ciudad de México.
La batalla contra la Unión Tepito
En agosto de 2010, María Teresa Fortis Mayén y Jessica Crisóstomo, integrantes del clan, fueron secuestradas por un grupo armado en la colonia Morelos. Días después, sus cuerpos aparecieron en un canal de Xochimilco. Estaban atadas con cinta y presentaban huellas de tortura.
La Fiscalía capitalina vinculó el crimen a una represalia directa de La Unión Tepito, quien buscaba consolidar su hegemonía criminal.
De acuerdo con el libro El Cártel Chilango de Antonio Nieto, después del secuestro de un miembro de la familia de “Los Fortis” el grupo delictivo se alineó con “La Unión Tepito”.
Según la investigación de Antonio Nieto, el 27 de septiembre del 2010, Teresa fue levantada por unos sujetos que portaban chalecos antibalas con la leyenda “Policía Federal” cuando platicaba con Yesica en la calle de la Libertad de la alcaldía Cuauhtémoc.
Ante la negativa de “Los Fortis” para alinearse a la “La Unión Tepito”, el primero de octubre los cadáveres maniatados de Teresa y Yesica, junto con una cartulina que decía “Las dejaste morir solas, Fortis”, fueron encontrados sobre la calle Tepalcatzin de la colonia Santa Isabel Tola, en la alcaldía Gustavo A. Madero.
En aquellos años, “Los Fortis” con el apoyo de la familia Villafán tenían 12 puntos de venta de drogas que, de acuerdo con la investigación de Antonio Nieto, dejaba una ganancia de hasta 500 mil pesos mensuales.
De familia a blanco del crimen organizado
El apellido Fortis Mayén fue borrado progresivamente del mapa delictivo tras estos hechos. Aunque algunos miembros habrían intentado continuar operando en Tepito y alrededores, los controles férreos de La Unión y sus células satélite —como Los Malcriados o Los Betos— los habrían desplazado del negocio.
lrc
