CALOR EN LA CDMX

VIDEO | La CDMX es una olla de presión y cada año el calor seguirá: experto

La tala de árboles, la construcción de grandes áreas de concreto y el aumento del parque vehicular, así como la contaminación de las empresas, contribuyen a las emisiones de dióxido de carbono y metano favoreciendo el incremento de la temperatura

La CDMX es una olla de presión y cada año el calor seguirá: experto
La CDMX es una olla de presión y cada año el calor seguirá: expertoCréditos: Especial
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Cuando una persona siente calor, busca un árbol para protegerse de los rayos solares. Pero si ese árbol ya no existe porque fue talado, la persona sentirá con más intensidad el calor.

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Lo mismo pasa con la Ciudad de México que, en lugar de zonas verdes con árboles, cada vez tiene más zonas con construcciones de concreto y vialidades asfaltadas, que no protegen a las personas de las olas de calor como la que vive la capital del país, sino que incluso absorben e irradian calor y agudizan sus efectos, establece el investigador del Centro Interdisciplinario de Innovación y Estudios Sobre Medio Ambiente y Desarrollo del Instituto Politécnico Nacional, Ángel Refugio Terán Cuevas.

“Las zonas urbanas que antes eran montes ahora son cemento. Los rayos del sol inciden en el cemento provocando que haya un calentamiento mayor a lo normal, provocas una radiación del suelo y un sobrecalentamiento del aire que te rodea. En consecuencia, alrededor existe también turbulencias, las bajas presiones que es cuando ocurren las lluvias, es lo que ocurre en la parte sur del país”, explica a La Silla Rota.

“Te puedo decir que todo este derivado es lo que hablamos de que es el cambio climático. Explícitamente son las islas del calor, la emisión radiante de los efectos de los incendios forestales, las quemas no controladas. Es un sinnúmero de efectos que están impactando en la atmósfera. Es lo que llamamos una onda de calor efervescente y es lo que estamos viendo en estos momentos en la Ciudad de México”, agrega el doctor en medio ambiente y desarrollo. 

Sobre la onda de calor que afecta a gran parte del país, explica que es por una condición anticiclónica que causa que las condiciones del viento sean muy estables y además hay una corriente en chorro subtropical -aire caliente- que acarrea este tipo de movimientos de los vientos hacia abajo.

“Ha provocado una alta presión atmosférica en forma de estática sobre el centro del país”, puntualiza.

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ONDA DE CALOR EFERVESCENTE

Se le pregunta al profesor si esta onda de calor efervescente ya se había vivido en la Ciudad de México o si se trata de algo inédito, dadas las temperaturas que superan los 30 grados en junio, mes en el que se marca el inicio oficial de la temporada de lluvias.

“Ocurren frecuentemente, pero no en la escala en que estamos ahorita. Donde existen las ondas de calor es donde está el ser humano, si no hubiera un ser humano, ni cuenta te das”, explica Terán Cuevas, ingeniero geofísico egresado de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura.

“El calentamiento es mucho mayor en zonas de suelo desnudo, en zonas urbanas. En consecuencia, si sacas un cerillo -compara con lo que es tener construcciones de concreto- en una zona de calor, se incrementa la temperatura alrededor y modifica tu ambiente en general”.

De acuerdo con investigadores, en las ciudades ya se siente más calor que en zonas rurales, pero incluso dentro de las metrópolis hay zonas con mayor temperatura, las llamadas islas de calor.

El experto en medio ambiente reitera que eso se debe a las modificaciones que del entorno ha hecho el hombre, así como por la contaminación que generan gases de efecto invernadero, que a su vez calientan la atmósfera. El calor puede ser tan intenso que puede causar golpes de calor en algunas personas que no se cuidan del calor, o no se hidratan.

“Los golpes de calor son cuando comenzamos a sentir dolores de cabeza, náuseas, mareos, etcétera. Ese va a ser el impacto directo que vas a tener, exponiéndote al sol en general. Por eso se recomienda no salir porque el impacto de golpe de calor es muy fuerte sobre el ser humano y eso es inevitable. Por supuesto si tienes que andar corriendo en esta ciudad que es una olla de viento y de calor te va a afectar muy intenso”.

Respecto a las construcciones en la ciudad, que en muchos casos ocupan zonas alguna vez rurales, el cemento lo que hace es absorber el calor y lo acumula de tal forma que se genera la incidencia de radiación de calor.

“Actúa como un cuerpo negro, lo que llega de energía solar luego lo emite. Por eso en el pavimento se observan las ondas de calor como si estuviera irradiando, también en carreteras vas a ver esa brisa caliente, es la efervescencia en el suelo”, añade.

ENTRANDO A EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Se le pregunta si ante la pérdida de zonas como Xochimilco, la tala de árboles en alcaldías como Tlalpan o la Magdalena Contreras o la urbanización de otras de carácter rural como Tláhuac, los calores como los de este año en la Ciudad de México se repetirán.

Responde que la situación no es privativa de la capital mexicana, sino que ocurre en todo el mundo.

“El impacto es global y no solo en México, en las grandes ciudades del mundo. Son olas tremendas y las islas de calor son totalmente efervescentes en verano, puedes ver las ondas de calor más continuas. Ya hemos entrado al proceso denominado cambio climático, ya estamos sintiendo los impactos de este tipo de problemas que siempre nos van a tocar al ser humano provocar.

“Cuando hablamos del cambio climático, pues ya nos va a tocar el incremento del nivel del mar. Vamos a tener ciertas situaciones atípicas de ahora llueve mucho o donde llovía dejó de llover, esas condiciones son las alteraciones que se tienen en forma global. No es exclusivo de México, es para todo el mundo. Eso es provocado por la emisión de gases invernadero que están alterando nuestra atmósfera”, expresa el profesor.

Pero también hay peculiaridades para la CDMX, como que al estar el país entre los océanos Atlántico y Pacífico, y la capital en una cuenca, eso la convierte en una olla exprés, compara el académico.

“En el centro del país cuando tú tienes una olla exprés súper caliente, a mayor temperatura el vapor de agua se incrementa, se concentra en la alta atmósfera y pudiéramos tener la penetración de esa humedad, lluvias más severas en las zonas altas de la ciudad. Eso es lo que esperaríamos por la isla de calor que se está incrementando día a día y la deforestación que ocurre a nuestro alrededor, los suelos también se calientan demasiado. En la Sierra de Guadalupe se incrementa la deforestación, eso le mete más temperatura a la isla de calor que tenemos y esto va a terminar en un caos en cierto momento”.

A ello se suma que el parque vehicular continúa en aumento, así como la contaminación de las empresas que contribuyen a las emisiones de dióxido de carbono y metano, concluye. 

VGB