Una experiencia personal convertida en poesía, diez composiciones originales y cuatro intérpretes de instrumentos de viento forman parte de Delirio de lluvia: el efecto cambiante de un cuerpo que espera, proyecto encabezado por la escritora Yasna Lozano en colaboración con el Cuarteto de Vientos de Madera MAIA.
En exclusiva para LSR Hidalgo Yasna Lozano y Andrea López compartieron detalles sobre el proceso creativo y los retos detrás de Delirio de lluvia, una propuesta que busca llevar los textos de Yasna más allá de la página mediante un recital poético-musical en el que la flauta transversa, el oboe, el clarinete y el fagot no funcionen únicamente como acompañamiento, sino como una segunda voz que dialogue con cada poema.
El proyecto contempla diez piezas construidas a partir de los textos del poemario. Hasta ahora se han trabajado cuatro composiciones, que ya fueron grabadas de manera conjunta. La intención es completar el repertorio y convertirlo en una presentación de aproximadamente 50 minutos, adaptable a teatros, museos, foros culturales y espacios alternativos.
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La colaboración surgió después de que Yasna y Andrea López coincidieran en otros espacios artísticos. Andrea propuso trabajar juntas y la escritora compartió los materiales que ya desarrollaba. Más adelante se integró el compositor César Zach, quien se encargó de crear la música original a partir de los poemas.
Durante cerca de un año, el equipo ha tenido que coordinar ensayos, ajustes musicales, grabaciones y tareas de producción, pese a que sus integrantes viven en lugares distintos y combinan la creación artística con actividades docentes, terapéuticas y musicales.
Un proyecto que estuvo cerca de detenerse
Para Yasna, sostener Delirio de lluvia significó insistir después de varias respuestas negativas en convocatorias culturales. La escritora relató que durante meses presentó el proyecto sin obtener respaldo, situación que llegó a poner en duda su continuidad.
La posibilidad de recibir financiamiento mediante el Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico, conocido como PECDA, permitió abrir una nueva etapa. Más que resolver automáticamente la producción, el apoyo implica organizar el calendario, distribuir responsabilidades y completar las partes literarias, musicales, visuales y administrativas.
El caso de esta colaboración muestra la función que pueden tener los programas culturales estatales y federales para proyectos que difícilmente podrían sostenerse únicamente con recursos personales. La grabación en estudio, el trabajo de composición, la producción visual, el traslado de las integrantes y la preparación de una presentación requieren dinero, tiempo y coordinación.
Yasna ya había sido beneficiaria de otros mecanismos de fomento. En 2022 recibió el estímulo ReactivArte por el poemario Si estuvieras conmigo y, durante 2024, obtuvo un apoyo del Programa de Apoyos Solidarios para la Movilidad Artística, en su vertiente Creadores, para el desarrollo de Delirio de lluvia. También cursó diplomados de Creación Literaria y Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Originaria del Valle del Mezquital y conocida también como Luz de Luna, Yasna estudió Psicología y una maestría en Psicoterapia Humanista Existencial. Esa formación se relaciona con el tema central del poemario: el encuentro y la reconciliación con el cuerpo después de una experiencia de infidelidad.
La obra fue planteada originalmente como un proyecto transmedia y artesanal, con poesía, ilustración y recursos digitales. Su intención es acercar este género a nuevos lectores, particularmente mujeres jóvenes, en una región donde las creadoras identifican dificultades para ampliar la circulación de la poesía.
MAIA explora fuera del repertorio convencional
Desde la parte musical, Andrea López explicó que uno de los principales retos ha sido como formar parte y hacer que el ensamble sea sostenible, principalmente con instrumentos no suelen ser reconocidos fácilmente por el público. A diferencia de formaciones con violín, piano o guitarra, un cuarteto integrado por flauta, oboe, clarinete y fagot cuenta con menor disponibilidad de repertorio y requiere adaptaciones o composiciones específicas.
Esto llevó a MAIA a salir de la interpretación de música académica ya existente y participar directamente en la construcción de obras originales. Para Andrea, trabajar con un compositor vivo, una poeta y recursos visuales modifica la manera de interpretar: las decisiones ya no dependen solamente de una partitura, también dependen del sentido de los poemas y del concepto general.
Andrea, originaria de Tulancingo, es egresada de Música de la UAEH y combina la docencia con su participación en agrupaciones como la Orquesta Filarmónica de Pachuca y MAIA.
Cuatro músicas detrás del ensamble
MAIA surgió en 2018 como un cuarteto hidalguense de vientos de madera conformado por mujeres, con la intención de ampliar la presencia femenina en este ámbito y acercar este tipo de música al público.
Junto con Andrea participan Dalila Corona, Ana García y Sujey Juárez. Dalila es la fundadora de MAIA además de desenvolverse como clarinetista, forma parte de la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo y de la Orquesta Filarmónica de Pachuca. Ana García es fagotista e integrante del cuarteto, actualmente es co-principal de la Orquesta Filarmónica de Pachuca y también participa en la O.S.E.H. Sujey Juárez es oboísta principal en la O.S.E.H y docente del Centro de las Artes de Hidalgo.
Crear en colaboración también implica aprender a sostenerse
La distancia, los horarios y la falta inicial de recursos obligaron al equipo a mantener gran parte de la comunicación por medios digitales. Yasna vive en el Valle del Mezquital, mientras que las músicas desarrollan actividades en Pachuca, Tulancingo y otros puntos de la entidad.
A ello se suma que no comenzaron como un grupo de amigas con años de convivencia. La confianza se ha construido mientras avanzan las composiciones, comparten decisiones creativas y resuelven diferencias. Para ambas entrevistadas, la comunicación ha sido una herramienta central: cada disciplina debe conservar su identidad, pero también integrarse al resultado conjunto.
Con esta conversación, Delirio de lluvia pone sobre la mesa la necesidad de que los programas de cultura no se limiten a financiar productos terminados, sino que acompañen procesos colectivos, experimentales y desarrollados fuera de los circuitos más visibles de Hidalgo.
magr
