Actopan.- Emma, Romana y Saraí tienen diferentes edades, pero comparten una pasión, la pintura; ellas son alumnas de la Casa de Cultura, donde pueden relajarse y desarrollar su creatividad para crear imágenes de paisajes, sus personajes favoritos y su cultura.
La Casa de la Cultura mantiene abiertos durante todo el año sus talleres gratuitos de pintura, dibujo y cartonería, dirigidos a niñas, niños, jóvenes, adultos y personas adultas mayores, con el propósito de acercar el arte a la población y demostrar que cualquier persona puede aprender a pintar sin importar su edad o experiencia, explicó el instructor Miguel Ángel Arroyo Martínez.
El entrevistado mencionó que el principal objetivo del taller es que quienes tengan interés por el dibujo o la pintura pierdan el miedo a tomar un pincel y descubran una forma de expresar sus emociones e ideas a través del arte.
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"Muchos piensan que pintar es complicado y que se necesitan muchos años de experiencia, pero desde la primera clase pueden empezar a manejar el pincel y plasmar lo que sienten en un lienzo", comentó.
Arroyo Martínez relató que comenzó a pintar desde los 13 años, aunque nunca imaginó que terminaría dedicándose a impartir clases. Recordó que desde la primaria realizaba murales y posteriormente participó en concursos de dibujo durante la secundaria.
Actualmente suma dos décadas como maestro de pintura en la Casa de la Cultura, que está ubicada en las caballerizas del exconvento de San Nicolás de Tolentino, en el centro de Actopan. Detalló que en este espacio atiende a alumnos de distintas edades, y recordó que es gratuito, debido a que forma parte de los programas del gobierno municipal.
No hay edad para pintar
A las clases asisten niños, niñas y adultas, entre ellas Emma, quien tiene 10 años y gusta de pintar personajes de películas o series, paisajes, pinturas famosas y gatitos.
“Las clases me han ayudado a reforzar mis técnicas porque antes sólo sabía dibujar y pintar con colores… así que, si tienen alguna pasión, síganla alimentando”, mencionó.
Otra de las entrevistadas fue Saraí, de 65 años, quien se inició en la pintura hace más de 20 años. Hoy pinta paisajes e imágenes de pueblos indígenas. Invitó a la gente a aprender cosas nuevas y unirse al grupo.
Por su parte, Romana, de 68 años, empezó a pintar hace tres años. “A mí me gusta mucho, me relaja, me gusta pintar paisajes”, expresó, mientras trabajaba un retrato familiar sobre un lienzo.
Además, confesó que hace pocos años se graduó de la secundaria en el centro gerontológico. “Yo jamás imaginé seguir estudiando… a partir de ahí, yo siento que puedo hacer muchas cosas, bailo, hago deporte, punto y me divierto”.
El arte, un catalizador de las emociones
Miguel Ángel Arroyo destacó que la pintura cumple una función terapéutica, permite canalizar sentimientos como tristeza, enojo, frustración o alegría.
Explicó que desde la adolescencia el dibujo y la pintura fueron una vía para expresar sus emociones, fue algo que comprendió con el tiempo, al observar que el mismo proceso ocurría con sus estudiantes.
"Cada obra refleja el sentimiento que la persona lleva dentro. Aunque elijan copiar un dibujo, terminan plasmando parte de lo que sienten", afirmó.
Agregó que este tipo de actividades beneficia especialmente a personas adultas mayores, quienes en muchas ocasiones creen que ya no pueden aprender una nueva habilidad, pero logran desarrollar obras de gran calidad, tras recibir orientación básica.
Asimismo, señaló que para los niños representa una forma de expresar emociones y desarrollar su creatividad, mientras que para los jóvenes puede convertirse en una herramienta para descubrir intereses y fortalecer su desarrollo personal.
"La pintura ayuda a liberar el estrés, el enojo, la tristeza y hasta el enamoramiento; siempre hay una emoción que puede transformarse en arte", concluyó.
El instructor detalló que los cursos se distribuyen a lo largo de la semana. Los lunes y martes se imparten clases de dibujo; los miércoles y viernes corresponden a pintura, mientras que los jueves se ofrece el taller de cartonería.
Las actividades no tienen costo y únicamente se solicita a los participantes llevar su propio material de trabajo.
Para la inscripción únicamente se requiere presentar datos personales y, en el caso de menores de edad, copia de la identificación del padre, madre o tutor, además del acta de nacimiento para autorizar su participación.
Señaló que la asistencia varía según el día, ya que algunos grupos están conformados principalmente por niños, otros por jóvenes y algunos más por personas adultas mayores.
Finalmente, invitó a la ciudadanía a acercarse a los talleres de la Casa de la Cultura, donde las clases se imparten de lunes a viernes en un horario de 9:00 a 17:00 horas y permanecen abiertas durante todo el año.
sjl
