Pachuca.— Especialistas del Centro INAH Hidalgo informaron el hallazgo de una estructura que, por sus características arquitectónicas, podría corresponder a un antiguo palacio, además de dos lápidas grabadas con representaciones de un felino y del dios Tlahuizcalpantecuhtli, localizadas en la periferia de la Zona Arqueológica de Tula.
Los descubrimientos forman parte de la segunda etapa de investigaciones arqueológicas que se realizan en un predio cercano al río Tula, donde será construida una planta de tratamiento de aguas residuales como parte del proyecto federal para el saneamiento del afluente y la prevención de inundaciones en la región.
La arqueóloga del Centro INAH Hidalgo, Martha García Sánchez, explicó que las investigaciones iniciaron desde 2018, cuando comenzaron los trabajos asociados al proyecto presidencial para sanear el río Tula y conducir agua limpia hacia la ciudad.
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Indicó que precisamente en el área donde se edificará la planta de tratamiento se han registrado algunos de los descubrimientos arqueológicos más importantes del proyecto, entre ellos las lápidas esculpidas, las cuales, originalmente formaban parte de la Pirámide B de la antigua ciudad tolteca.
Se explicó que la Pirámide B está estrechamente relacionada con Tlahuizcalpantecuhtli, deidad asociada con Venus y considerada una advocación de Quetzalcóatl.
“Uno de los relieves representa precisamente a esta divinidad, mientras que la segunda muestra la imagen de un felino, identificado por sus garras y colmillos, elementos característicos de este tipo de representaciones dentro del arte tolteca”, compartió el investigador Juan Manuel Gamboa.
Por su parte, el arqueólogo Carlos Arriaga Mejía informó que durante esta segunda etapa los trabajos se han concentrado en liberar los muros, definir las dimensiones y orientación de las estructuras, así como identificar pisos originales que permanecían cubiertos por rellenos modernos derivados de obras anteriores.
Como parte de estas labores se localizaron numerosos restos humanos, junto a los entierros también fueron recuperadas piezas arqueológicas, como vasijas completas, fragmentos cerámicos, punzones elaborados en hueso, cuentas de concha, sellos de cerámica, malacates para hilar con diversos diseños y una amplia colección de figurillas.
Antecedentes de hallazgos excepcionales
El Centro INAH recordó que esta misma área, ubicada aproximadamente a 100 metros de la barda perimetral de la Zona Arqueológica de Tula y cercana al río, ya había proporcionado evidencias durante una fase de rescate realizada en 2018.
“En aquella ocasión fueron localizados 23 cráneos con modificaciones dentales y craneales, prácticas características de las élites prehispánicas. Los restos aparecieron colocados dentro de vasijas y alineados cerca de un altar, lo que evidenció su estrecha relación con un espacio ceremonial”.
Los materiales recuperados durante el actual salvamento arqueológico abarcan un periodo comprendido entre los años 1100 y 1521 después de Cristo. Tras su extracción en campo, cada una de las piezas es trasladada a las instalaciones del INAH en la Zona Arqueológica de Tula, donde son sometidas a procesos de limpieza, clasificación y registro en las bases de datos institucionales.
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