Ante la falta de medicamentos en la clínica 6 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicada en Tepeji del Río, Víctor compartió su medicina antirretroviral con su pareja como una muestra de amor y al tratarse de una situación de vida o muerte, pues Alonso sufre de presión arterial alta y de insuficiencia renal en etapa terminal, por lo que un día sin su pastilla podría matarlo.
En entrevista con LSR Hidalgo, Víctor -nombre elegido para resguardar la identidad del entrevistado- contó cómo le afecta a él y a su pareja la falta de medicamentos en las instituciones públicas, pues él no cuenta con el ingreso para solventar los gastos de la enfermedad y su pareja ya no trabaja por las múltiples problemáticas de salud que presenta desde que le diagnosticaron el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
La pareja acudió a la clínica 6 del IMSS el pasado 31 de enero, para recoger el frasco de Biktarvy, un antirretroviral que contiene tres diferentes fármacos en una sola pastilla: Bictegravir 50 miligramos (mg), Emtricitabina 200 mg y 25 mg de Tenofovir Alafenamida; sin embargo, recibieron una respuesta negativa, les dijeron que no había medicamento y les pidieron regresar en los próximos días para verificar la existencia o no del mismo.
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"En farmacia me comentaron que no estaba disponible el medicamento, al momento que me dijeron eso sí me impacté, ¿no? Porque dije, "¿Y ahora?" Porque prácticamente tenía como tres pastillas para salir, por eso estábamos acudiendo para surtir la nueva receta", relató el entrevistado.
Tanto Alonso, de 38 años, como Víctor, de 36 años fueron diagnosticados como portadores de VIH; sin embargo, el segundo de ellos fue detectado hace apenas un año, por lo que es atendido por un infectólogo de la clínica 36 del IMSS, en Pachuca, ambos fueron recetados con el mismo medicamento antirretroviral y él aún contaba con pastillas en su frasco, por lo que decidió compartir a su pareja para evitar daños severos a su salud.
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Les dijeron que el jueves 5 de febrero llegaría más medicamento, pero no fue así, en esa ocasión también les dijeron que no habían antirretrovirales en existencia.
Víctor contó que le dijo a su novio "en lo que llega ese día termina esas tres pastillas y yo le doy las mías. Fuimos el día jueves y que no, que seguían sin tener medicamento. Entonces pues obviamente yo le seguí dando del mío".
Está situación también afectó al hidalguense de 36 años, pues desde el 3 hasta este 13 de febrero compartió su medicina, lo que se traduce como al menos 10 pastillas menos de su tratamiento.
"Yo todos estos días le he estado dando del mío, entonces yo me estoy quedando también sin medicamento... Pero sí me preocupa más él, que yo", y explicó que se toman una pastilla diaria y el frasco con 30 pastillas tiene un costo de alrededor de 15 mil pesos, por lo que para ellos no es opcional obtener el medicamento fuera del seguro social.
El virus en el cuerpo de Víctor fue catalogado como indetectable, pero también fue diagnosticado con hepatitis B, por lo que el infectólogo le advirtió que si deja de tomar el antirretroviral, los virus se van a multiplicar y se va a afectar su hígado y en general todo su cuerpo.
El medicamento es caro
Víctor trabaja para mantenerlos a ambos, pero el dinero que gana no es suficiente para comprar dos frascos antiretrovirales para que el Virus de Inmunodeficiencia Humana no gane la batalla que ellos luchan día con día, pues en total gastarían 30 mil pesos mensuales por dos frascos.
"Nos afecta el desabasto porque el medicamento es caro" explicó el entrevistado, quién agregó que su pareja también sufre de enfermedad renal en etapa terminal, por lo que tiene sesiones de diálisis tres veces por semana en un hospital de la zona metropolitana de Ciudad de México; esto les cuesta dinero por el traslado y comida.
Además del VIH y la insuficiencia renal, Alonso fue diagnosticado con presión arterial alta, por lo que también toma prazosina de 1mg, medicamento que también se reportó en desabasto, pero esto no fue un problema para él debido a que contaba con varias cajas de reserva del fármaco.
"Estamos solos"
Víctor refirió que él estado anímico de ambos se vio afectado por el virus y las otras comorbilidades, pues no cuentan con el respaldo familiar ni una red de apoyo para poder acudir a las citas, comprar la medicina y desahogarse sobre la situación que viven.
"Como estamos solos prácticamente, me afecta porque él, aunque no se siente bien de salud, tiene que estar yendo a la a la clínica, a preguntar, este en un estado no muy bien", esto debido a que sus horarios laborales no le permiten hacer un acompañamiento diario a su pareja sentimental. "Él ya no puede trabajar ahorita.Yo soy el que lleva la carga", declaró.
El entrevistado dio a conocer que él es atendido en Pachuca, debido a que la clínica 36 es la única que cuenta con un infectólogo; lo cual le complica el acceso a la salud por la lejanía con Tepeji del Río y que tiene que perder un día de ingresos para poder recoger su medicamento o asistir a sus citas.
Ante dicha situación, Víctor pidió más especialistas en las clínicas para evitar traslados costosos y tener más comunicación entre los médicos que atienden las diferentes enfermedades, pues él expresó que existe falta de logística y de empatía de algunos doctores.
Llamado desde Seiinac
La asociación civil Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos A.C. (Seiinac) demandó a las autoridades federales a atender el desabasto de medicamentos de la Clínica 6 del IMSS en Tepeji del Río.
La agrupación también acusó las fallas sistémicas que provocan la interrupción reiterada de tratamientos antirretrovirales, lo que viola el derecho humano a la salud de las personas portadoras de VIH.
“Exigimos al IMSS Hidalgo: El suministro inmediato y garantizado de antirretrovirales en la Clínica 6 y la implementación de un protocolo efectivo ante desabasto”, pidió Seiinac.
IMSS responde
Respecto a los señalado por Seiinac, el Hospital General de Zona con Medicina Familiar (HGZ/MF) No. 6, en Tepeji del Río del IMSS aseguró que la unidad médica cuenta con medicamentos antirretrovirales e insumos necesarios para garantizar la continuidad del tratamiento de las y los pacientes en seguimiento por VIH, sin registro de desabasto.
En una tarjeta informativa, la institución señaló que los esquemas terapéuticos se prescriben conforme a las Guías de Práctica Clínica y a los protocolos institucionales vigentes, asegurando en todo momento la calidad y seguridad del tratamiento.
Los servicios de atención médica y farmacia operan con normalidad. Asimismo, los canales de comunicación presenciales y virtuales permanecen disponibles para brindar orientación y atender cualquier inquietud de la derechohabiencia, agregó.
mai
