Seis tecolotes llaneros se encuentran listos para regresar a su hábitat natural después de concluir el proceso de rehabilitación en la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Pachuca.
Los ejemplares permanecieron bajo cuidado especializado hasta recuperar las condiciones necesarias para ser liberados. La información disponible no precisa por qué ingresaron a la unidad, cuánto tiempo duró su tratamiento ni si presentaban lesiones al momento de ser recibidos.
El tecolote llanero es una rapaz de talla pequeña que puede medir hasta 25 centímetros. Una de sus características más conocidas es que utiliza excavaciones en el suelo para refugiarse y anidar, a diferencia de otras especies de búhos y tecolotes que ocupan árboles, cavidades o construcciones.
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Estas aves suelen aprovechar madrigueras abandonadas por otros animales y permanecen vinculadas con espacios abiertos, donde pueden desplazarse y localizar a sus presas.
¿Dónde habita el tecolote llanero?
El tecolote llanero, cuyo nombre científico es Athene cunicularia, tiene presencia en diferentes regiones de México, principalmente en pastizales y zonas áridas o semiáridas.
Sus registros se concentran en entidades del norte y centro del país, entre ellas Chihuahua, Sonora, Coahuila, Nuevo León, Baja California, Zacatecas, San Luis Potosí, Durango, Guanajuato y Querétaro. Durante la migración invernal también puede observarse en áreas abiertas de estados del sur.
A diferencia de otras aves rapaces nocturnas, esta especie mantiene una estrecha relación con el suelo. Para vivir necesita terrenos abiertos con vegetación baja y madrigueras que pueda emplear como refugio, nido o punto de vigilancia.
Entre los principales riesgos para la especie se encuentran la transformación de los pastizales para actividades agrícolas, la pérdida de madrigueras y el uso de pesticidas, debido a que estas sustancias pueden reducir la disponibilidad de alimento o afectar directamente a las aves.
¿Qué protección establece la NOM-059?
El tecolote llanero no aparece como especie Amenazada dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010. Su clasificación correcta es Sujeta a protección especial (Pr), de acuerdo con registros oficiales sobre las aves incluidas en esta norma.
La categoría “Pr” contempla especies o poblaciones que podrían encontrarse amenazadas y que requieren medidas destinadas a su recuperación y conservación. La clasificación busca prevenir que el deterioro de sus poblaciones las lleve a una condición de mayor riesgo.
La NOM-059 reconoce otras tres categorías: Probablemente extinta en el medio silvestre (E), para especies que ya no se encuentran en libertad dentro de México; En peligro de extinción (P), cuando existe un riesgo alto de desaparición; y Amenazada (A), cuando una especie podría llegar al peligro de extinción a corto o mediano plazo si continúan los factores que afectan su hábitat.
La rehabilitación de los seis ejemplares en Pachuca permitirá que vuelvan a desenvolverse en libertad. Queda pendiente conocer cuándo se realizará su liberación y en qué región serán reincorporados a su entorno natural.
magr
