Pachuca.- A sus 71 años, Julián Torres Domínguez da vida a más de 500 modelos de rompecabezas de alambre, un oficio artesanal que aprendió desde la niñez gracias a las enseñanzas de su abuelo y que, además de representar su principal fuente de ingresos, considera un ejercicio para mantener activa la mente.
En entrevista con LSR Hidalgo, don Julián narró que es originario de la Ciudad de México y llegó a Hidalgo cuando tenía nueve años, luego de que su madre decidiera mudarse tras separarse de su padre.
Creció en la comunidad de San Antonio del Desmonte y, años más tarde, se trasladó a Zacatecas, donde vivió gran parte de su vida, y hace alrededor de siete años regresó a Hidalgo para cuidar a su madre durante sus últimos años de vida.
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Actualmente, siendo un hombre de más de 70 años y con dificultad para caminar, él continúa trabajando y buscando permanecer en el estado.
Julián reconoció que recibe la pensión para personas adultas mayores; sin embargo, señaló que ese apoyo resulta insuficiente para cubrir sus gastos, por lo que continúa trabajando y vendiendo sus rompecabezas, actividad que ha desempeñado durante gran parte de su vida y que hoy busca preservar como parte de la tradición artesanal.
Un oficio que aprendió en la niñez
Desde niño aprendió el oficio de elaborar rompecabezas de alambre, una técnica que ha perfeccionado con el paso de los años. Explicó que algunos de sus diseños surgieron de la creatividad y otros, incluso, por accidente.
Recordó que uno de sus modelos más conocidos, el "patín del diablo", nació cuando, por atender a una clienta que le pidió explicaciones sobre varias figuras, olvidó colocar el asiento a una bicicleta de alambre que estaba elaborando. Y en lugar de desechar la pieza, modificó las ruedas y encontró un nuevo diseño.
Otra de sus creaciones fue un par de gallos de pelea, pieza que elaboró a petición de un cliente. Don Julián contó que tardó varios días en encontrar la forma adecuada de construirlos y convertirlos en un rompecabezas, “a cada uno se les quitaban las patas y después se tenían que separar entre ellos y parecía que peleaban”.
Por lo anterior, el señor explicó que ahora procura dibujar o fabricar de inmediato las ideas que surgen para no olvidarlas y poder llevarlas a cabo con mayor facilidad.
Ayudan a ejercitar la mente
Torres Domínguez aseguró que, además de entretener, sus rompecabezas aportan beneficios para la salud mental. Comentó que un médico le explicó que este tipo de juegos ayudan a ejercitar el cerebro y pueden contribuir a prevenir enfermedades como el Alzheimer, al mantener activa la capacidad de análisis y razonamiento.
"Mi rompecabezas es pensar cómo hacer uno nuevo; para la gente, el reto es desarmarlo y volverlo a armar", expresó.
El artesano explicó que elabora más de 500 figuras diferentes, aunque por cuestiones de espacio no puede exhibirlas todas al mismo tiempo en su mesa de venta. Habitualmente instala su puesto en el tianguis artesanal que se coloca los fines de semana en la Plaza Independencia de Pachuca, aunque mencionó que también participa en ferias y eventos artesanales dentro y fuera del estado.
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