Pachuca.— El Centro INAH Hidalgo mantiene de 10 a 12 denuncias o procedimientos relacionados con afectaciones al patrimonio cultural y arqueológico, informó su delegado, Manuel Villarruel, principalmente por excavaciones ilegales, uso de maquinaria en zonas con potencial arqueológico, grafiti y depósito de escombros en predios protegidos.
El número de denuncias, dijo, varía anualmente y muchas de ellas son realizados por la propia ciudadanía; mencionó que las pintas y el grafiti son algunas de las afectaciones más visibles, y los daños de mayor impacto suelen estar relacionados con excavaciones clandestinas en áreas con potencial arqueológico.
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Otras prácticas son el depósito de basura o escombros en terrenos donde existen evidencias arqueológicas, lo cual “dificulta la investigación científica al alterar el contexto donde se encuentran los materiales culturales”.
El delegado explicó que, cuando se recibe un reporte, el Instituto Nacional de Antropología e Historia trabaja de manera coordinada con los ayuntamientos, que son los primeros en intervenir para solicitar la suspensión de actividades mientras especialistas del INAH realizan la inspección correspondiente e inician el procedimiento administrativo.
“La protección del patrimonio no se limita únicamente a monumentos o zonas arqueológicas abiertas al público, sino también a cualquier sitio donde existan indicios de bienes arqueológicos o incluso paleontológicos”.
Respecto a las regiones del estado donde existe mayor vigilancia, Villarruel señaló que no hay un solo punto con mayor incidencia, no obstante, mencionó que zonas como Tula, los alrededores de Tulancingo, Tizayuca y Nopala de Villagrán concentran una atención constante debido a los antecedentes de hallazgos y reportes.
“Es importante el papel que desempeñan los ciudadanos, ellos son los aliados en la conservación del patrimonio, porque son quienes notifican el descubrimiento de vestigios arqueológicos o paleontológicos y hacen posible la intervención oportuna del instituto”.
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