Pachuca.- Una casa, dos hijas, un perrito y un carro es el sueño y meta de vida para Elda Reyes, una mujer hidalguense que solamente quería estar en paz con su familia, pero quien ahora es una de las víctimas de violencia vicaria en el estado. Una de sus hijas fue sustraída por 40 días.
Por su profesión e historia de vida, Elda no soñaba con una vida "perfecta" -confesó en entrevista con LSR-, ya que como trabajadora social detectó muchas situaciones y problemas de familias disfuncionales, además, cuando era una adulta joven sus padres se separaron y "fue una de las cosas más terribles" en su vida.
"Pues yo nunca pensé vivir una situación así, nunca planeé, nunca deseé vivir una relación tan tormentosa, tan conflictiva como en la que hoy me veo involucrada", aseveró la entrevistada, haciendo referencia a las carpetas de investigación en su contra, manipulación y sustracción parental de la que es víctima su hija menor, y otras situaciones clasificadas como actos de violencia vicaría por la asociación civil Ley Sabina Hidalgo, y dentro de la tipificación de violencia familiar en el Código Penal hidalguense.
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Elda y sus dos hijas Carla y Dulce -a quienes se les cambió el nombre para protección de sus datos personales- viven en la región del Valle del Mezquital, desde hace años se establecieron en Atitalaquia, donde ella compró su casa. La mayor de las niñas tiene 13 años y la menor tiene 6 años.
"Soy empleada, madre, ama de casa, hermana y demás, pero mi actividad profesional es trabajadora social", contó Elda.
Carla nació cuando su mamá tenía 25 años de edad, de acuerdo con lo que explicó: "de la primera yo decidí ser mamí soltera", contó que se embarazó, lo dio a conocer al papá biológico y llegaron a un acuerdo de que tendría a la bebé, pero "no le va a pedir nada y tampoco él se iba a estar acercando a nosotros"; asimismo pactaron que si la niña lo buscaba al crecer, entonces él permitiría la interacción, "pero aún no llega el momento", externó.
"... fue así de: Yo quiero un hijo, no quiero nada y solo quiero un hijo. O sea, solo utilicé un donador de semen y él estuvo de acuerdo. Yo tenía 3 años de haber terminado la carrera y tenía una vida estable, y tenía los medios para poderla mantener", explicó su situación.
Asimismo, Elda confesó que al pensar en crear su propia familia, pensó en que debía romper estereotipos, "no iba a ser una familia nuclear, iba a ser una familia monoparental", y también rompió las ideas tradicionales de sus seres queridos.
Luego de 7 años, Elda conoció a Ezequiel -el papá de su segunda hija-, comenzó a convivir con él, tomó el rol de padre de familia, "fue un papá de corazón" para su hija mayor y, entonces, nació Dulce.
"Actualmente soy soltera, madre autónoma", aclaró y contó que Dulce tenía dos años cuando se separaron por situaciones de infidelidad, pero hasta hace un año aún tenía acceso a su vivienda.
Lo anterior, ya que pese a sus creencias, la hidalguense reconoció que la relación de padres e hijos es importante en el desarrollo de los menores de edad; por lo que siempre procuró que su segunda hija tuviera relación con su padre y hasta fomentó el lazo de ambos.
El cambio
Las peleas en los juzgados y el cambio de actitud de Ezequiel sucedió cuando Elda le puso un alto, ella limitó su presencia en su vivienda pues él "se quedaba a veces" y ella estaba iniciando con una nueva relación. Él se enojó por dicha situación, pese a que él ya tenía otra relación.
Elda confesó que fue víctima de violencia sexual, pues él no le daba dinero si ella se negaba a tener relaciones sexuales con él.
El procedimiento legal y las dificultades
Desde 2023, un juez hidalguense fijó una pensión de un salario mínimo mensual en beneficio de la hija menor de Elda, por lo que hasta el momento suma una deuda de entre 300 mil pesos, pues el padre a veces daba "mil a la semana" y otras incumplió con la orden de los juzgados.
En febrero de este año, Ezequiel inició diversas carpetas de investigación contra la mamá de su hija Dulce por presunta violencia familiar y, en su convivencia del 15 de marzo no devolvió a la niña a su hogar.
"Me acusaban de violencia familiar y a la niña ni siquiera le hicieron pruebas, ni siquiera le hicieron una entrevista inicial. Era una denuncia solo con el dicho de su papá", explicó.
Por 40 días -hasta el pasado 24 de abril- la niña estuvo bajo el resguardo de su padre, quién ingresó una demanda de pensión alimenticia para su expareja, además, el papá la cambió de escuela y la llevó a al menos cinco veces a consulta médica, además de que comenzó a manipularla para crear rechazo a su figura materna.
"... el señor cortó sus tratamientos médicos, sus medicamentos, todo... la niña sufre de crisis convulsivas febriles simples, es asmática, tiene rinitis alérgica, sufre epistaxis y dermatitis atópica... en esos días descuidó todos sus tratamientos", externó con tono de molestia.
Luego de no encontrar pruebas de la violencia física o psicológica -que acusaba el padre-, Dulce fue regresada a su hogar con su mamá y su hermana.
"Yo la recuperé el 24 de abril, pero la recuperé mal. La niña tiene alienación parental, tiene daño psicológico y pues actualmente estamos trabajando con ella. Estamos recibiendo apoyo terapéutico las tres", opinó sobre el estado mental de la menor de edad.
Cuando la menor de 6 años vio a su mamá después de un mes con su papá, sus primeras palabras fueron: "quiero que te mueras", además, acusó a Elda de echarle a perder la vida, pelear todo el tiempo con su papá y mencionó que "si yo hubiera amado a su papá, nada de esto hubiera pasado", todas esas frases que no son parte del vocabulario infantil.
La entrevistada explicó que ahora están en un proceso legal por la pensión alimenticia, ya que no se está cumpliendo de su parte de Ezequiel, y por violencia vicaria. Pero agradeció tener a sus hijas con ella este 10 de mayo.
"Para mí, mi vida ideal era una casa, dos hijas, un perro y un auto. Esa era mi vida ideal. Y pues lo estoy logrando, pero lamentablemente no todo es lineal, no todo es perfecto, pero lo estoy logrando día a día", dijo y agregó que su regalo más grande es llegar a casa y que sus hijas le digan "te amo".
La originaria de Hidalgo aceptó que es una de las víctimas de violencia vicaría en Hidalgo y explicó que parte de este tipo de agresión es que "los violentadores abren muchas demandas, muchas carpetas" para amedrentar a las mujeres, además de la instrumentalización de los hijos e hijas para dañarlas.
Cifras estatales
De acuerdo con datos de la asociación civil Ley Sabina Hidalgo, al menos 27 familias pidieron acompañamiento en juicios de pensión alimenticia en lo que va del 2026, mientras que en 2025 sumaron más de 200 casos.
Por otro lado, la agrupación feminista también acompaña el caso de 29 mujeres por violencia vicaria, de las cuales, dos ya recuperaron a sus hijos y 27 continúan en la lucha. Del total de estos casos, siete acompañamientos se suscitaron en este año.
Finalmente, Elda llamó a las mujeres que sufren algún tipo de violencia a "no tener miedo" y acercarse a las asociaciones civiles como Ley Sabina y a sus redes de apoyo para iniciar con sus procesos legales.
sjl
